En 40 años policía ha rescatado a dos suicidas

El agente Mauro Nicio, de 60 años, explica que las personas ya no creen en ellos, pero deben confiar en los uniformados
15/02/2018
01:22
Andrea Ahedo
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“Detuve a una persona que se quiso aventar al vacío en avenida Madrigal, de siete metros de altura”. En sus 40 años de carrera el policía segundo Mauro Nicio ha evitado que dos personas se suiciden. El rescate más reciente ocurrió este fin de semana, después de que una chica llegó corriendo a avisarle que un hombre se quería aventar de un puente peatonal ubicado en Ciudad Universitaria.

El policía bancario e industrial de 60 años salió de la estación Universidad, donde usualmente hace base, para ir al puente. En la zona más alta encontró a un hombre de 37 años vestido con jeans, camiseta azul, gorra y tennis.

“Tan bonita que es la vida, ¿por qué se quiere matar? Seguramente tiene hijos que lo están esperando. Véngase, yo le voy a ayudar...” le dijo Mauro al desconocido.

“Ya no tiene caso seguir viviendo”, le contestó el hombre, quien había extendido una de sus piernas por encima del barandal.

“¿Por qué no? La vida sigue, en mi caso yo quisiera vivir más tiempo y usted tan chavo ya se quiere suicidar”, reviró Mauro.

Con esa última frase el hombre desistió de arrojarse al arrollo vehicular. Mauro lo tomó de los brazos y lo llevó despacio hacia la estación del Metro, donde solicitó apoyo a los empleados del Sistema de Transporte Colectivo. Luego le pidió al hombre el número telefónico de un familiar.

“Está bien su hijo, venga a verlo y hablen con él”, le dijo Mauro a la madre del hombre. La señora llegó a los 30 minutos a la estación y no paró de agradecerle al policía por sus servicios.

El año pasado Mauro convenció a un joven de 17 años de no aventarse a las vías del Metro la Raza, de la misma Línea 3. El chavo le decía que quería quitarse la vida porque su novia lo había traicionado. La respuesta del policía fue “no lo hagas, estás muy joven, te invito a que no lo hagas... hay muchas mujeres y muy bonitas”.

Por lo regular le toca la vigilancia en el Metro, donde el delito número uno es el robo a pasajeros, no sólo con armas blancas, sino también el carterismo. “El Metro es peor que la calle... son más los robos porque hay mucha gente que no quiere trabajar”.

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