Crónica. Una discusión de pareja que acabó con dos muertos

Después del amanecer, un adolescente de 16 años escuchó disparos en el segundo piso de su casa, justo en la recámara de sus padres
La casa donde ocurrió el homicidio es resguardada por personal de la SSP local para mantener los indicios del crimen. Foto: ANDREA AHEDO. EL UNIVERSAL
23/12/2017
04:10
Andrea Ahedo
Ciudad de México
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Después del amanecer, un adolescente de 16 años escuchó disparos en el segundo piso de su casa, justo en la recámara de sus padres.

Cuando entró sus padres, Guadalupe "N" y Sergio "N", estaban acostados, pero había sangre en sus cuerpos. Parecían inconscientes. Minutos ante,s la pareja había peleado como otras veces. Sergio, de 61 años, era un hombre celoso, según lo recuerda su vecino José.

Incluso tenía mal carácter, era violento. "Si alguien se estacionaba en su lugar se enojaba”. Se dedicaba a la venta de coches y hacia otras reparaciones desde su casa.

José, quien tiene una casa igual de grande que en la que Sergio vivía con su familia, dice que tal vez el hombre estaba deprimido. Las peleas con su esposa ocho años menor que él, eran comunes. Los gritos de la pareja solían traspasar las paredes. La última discusión fue el domingo 17, cuando en una fiesta Guadalupe platicó con otro hombre y Sergio le reclamó.

Cerca de la casa, a una calle, hay una tienda donde Guadalupe, una mujer de poco más casi 1.60 centímetros, de tez blanca, solía comprar queso cada tercer día y a la que su hijo de 16 años apenas el jueves compró una bolsa de papas, un día anterior de que su casa fuera una escena del crimen.

Enfrente, en el puesto de revistas que está en la esquina de Bruno Traven, de la colonia General Pedro María Anaya, hay una mujer que atiende el pequeño negocio.

Ella dice que conocía a la pareja de vista, pero que nunca supo sus nombres. Hasta hace algunos meses que le compraban revistas pero dejaron de hacerlo. Para ella, la pareja era amable, y solían conducirse con respeto hacia los demás.

La casa donde ocurrió todo, donde Guadalupe murió, tiene el número 114. Enfrente de la casa naranja hay un árbol que tapa casi la mitad de la fachada. El portón del estacionamiento es negro, pero el acceso hacia la puerta de la casa está separado de una reja también oscura. Sobre la puerta hay un buzón improvisado hecho de una caja de cartón. No hay correspondencia, sólo la publicidad de una tienda departamental.

El policía del sector Portales que vigila la casa hasta las siete de la noche no fue el primero que llegó a atender la emergencia. El primer respondiente, como se llama a aquellos paramédicos o uniformados que llegan por primera vez a auxiliar a la gente, estaba en la Coordinación Territorial de Benito Juárez como a las 14:00 horas, notificando a las autoridades sobre lo que encontró esa mañana. La casa permanecerá cerrada hasta que el Ministerio Público diga lo contrario.

“Él [Sergio] tenía delirios de persecución, estaba medicado”, dice uno de los vecinos. “Lo único que sabemos es que discutieron y él le disparó”. El adolescente de 16 años pudo haberse encerrado en su cuarto cuando escuchó que sus padres, una vez más, discutían.

Cuando los policías llegaron a la casa encontraron los cuerpos de Sergio y Guadalupe sobre la cama; el hombre tenía el arma homicida sobre su pecho. Aún respiraba. Los paramédicos del Escuadrón de Rescate y Urgencias Médicas lo trasladaron al Hospital Xoco, a 650 metros de ahí; murió en la clínica. Después de apuntarle a Guadalupe, su segunda esposa, Sergio se suicidó.

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