Crónica. Padres y voluntarios se unieron para rescatar a niños del colegio Rébsamen

El niño Víctor nunca lloró aunque estaba aplastado por una barda tras el derrumbe de su escuela por el sismo de 7.1 grados
(Foto: Jorge Serratos/El Universal)
19/09/2017
23:36
David Fuentes
Ciudad de México
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¡Karina Rodríguez, familiares de Karina Rodríguez!

¡Mariano Sánchez, familiares de Mariano Sánchez!

¡Moisés Castañeda, familiares de Moisés Castañeda!

¡Carlos Pineda, familiares de Carlos Pineda!

¡Claudia Martínez, familiares de Claudia Martínez!

Y así… en por lo menos 30 ocasiones más, los vecinos de la colonia Prados Coapa 2ª sección, gritaban para alertar a los padres de los niños del colegio Enrique Rébsamen que los menores eran rescatados uno por uno tras el derrumbe del inmueble.

Los vecinos sacaron los cadáveres de los niños y de algunos profesores que trataron de salvarlos pero murieron en el intento.

El sismo de 7.1 grados cimbró todo, conciencias, manos, bocas, cabezas, piernas. Todos; ricos, pobres, empresarios, recolectores de basura, amas de casa y padres de familia sin dudarlo ayudaron sin dudar. Formaron cadenas humanas y empezaron a sacar los escombros.

El trabajo empezó poco después de las 13:00 horas, cada 10 minutos todos los voluntarios levantaban la mano y cerraban el puño, esto significaba que todos deberían de guardar silencio y sólo de esta manera, se escuchaba el llanto de los niños que pedían ayuda;así era como se guiaban y los empezaban a buscar. Colocaban polines, sacaban piedras, les daban agua, oxígeno y lo necesario para mantenerlos con vida.

Así fue como encontraron a Víctor, un niño que estaba aplastado por una barda. Sólo podía mover el brazo derecho y la cabeza, lo primero que dijo cuando elementos del Ejército Mexicano se acercaron a él, fue que tenía sed y que casi no podía respirar, de inmediato le pasaron una manguera de donde salía oxígeno. Víctor nunca lloró, mostró entereza, preguntó por sus papás y por dos de sus amigos.

Los militares le explicaron que sus papás estaban bien, preocupados por él pero bien. Sobre sus amigos, le dieron la misma versión.

En toda la zona se fue la luz, no había líneas telefónicas ni servicio en los celulares, sin embargo el milagro ocurrió. Fátima, con la poca pila que tenía su teléfono celular empezó a mandar mensajes de Whatsapp a sus familiares; “estoy bien, estoy con otros cuatro niños atrapados, ayúdenos, tenemos sed”; fue el mensaje que recibieron los padres de la menor seis horas después de que la escuela se viniera abajo.

El mensaje les dio esperanza y los alertó mas; ¡mi hija está viva, ayúdenla por favor, por el amor de Dios, está viva! Se desgarraba Perla, madre de Fátima quien hasta las 20:00 horas no había sido rescatada pues sobre ella y cuatro de sus amigas estaban dos muros de blocks.

Los mexicanos nuevamente dieron cuenta de solidaridad. De inmediato se organizaron y formaron cocinas para dar comida a los rescatistas voluntarios, las casas sirvieron de dispensarios médicos, de centros de acopio. Todo sirvió para sacar los escombros, carritos de súper, de mano en mano, carretillas, vehículos particulares. 

Los trabajos continúan. Se busca a un total de 34 niños y dos maestros más entre los escombros. Al lugar acudieron autoridades de las tres esferas de gobierno y vecinos que no dejan de trabajar hasta rescatar a todos los niños de este colegio.

pmba

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