Coro alegra misa en Catedral para los Universales

El canto de los Canónigos realzó la atmósfera religiosa durante la ceremonia
EL CARDENAL NORBERTO RIVERA CARRERA OFICIO ESTA MAÑANA, EN LA CATEDRAL METROPOLITANA, LA MISA DE ACCIÓN DE GRACIAS POR LOS 101 AÑOS DE VIDA DE EL UNIVERSAL. FOTO: JUAN BOITES / EL UNIVERSAL.
04/10/2017
03:27
Juan Arvizu
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L a música de los dos órganos de la Catedral Metropolitana realzan la atmósfera religiosa durante la misa de acción de gracias por el 101 aniversario de EL UNIVERSAL, hoy, 13 días después del terremoto del martes 19 de septiembre, que ha dejado su huella aquí mismo, en el principal templo en México de la Iglesia católica.

La familia de los Universales está presente junto con el Presidente Ejecutivo y del Consejo de Administración, Licenciado Juan Francisco Ealy Ortiz, y escuchan la homilía del cardenal Norberto Rivera Carrera, quien se refiere a la tragedia y, en especial, al luto por la muerte de niños en el sismo.

La preocupación por los efectos de los temblores de septiembre está en el ambiente, ya que, como lo ha dicho el Licenciado Juan Francisco Ealy Ortiz, el lunes pasado en el desayuno por los 101 años de El Gran Diario de México, “nos esperan tiempos difíciles” y “la nación nos necesita”.

El cardenal Rivera Carrera ha elevado oraciones por los integrantes de esta casa editorial que han fallecido en más de una centuria, así como por quienes perdieron la vida por los recientes sismos.

Con el Licenciado Ealy Ortiz han venido su esposa, la señora Perla Díaz de Ealy, el Director General de EL UNIVERSAL, Juan Francisco Ealy Lanz Duret; Juan Carlos Ealy, Perla Ealy Díaz, Verónica Ealy, Gabriel Alatriste Díaz, Daniel Verdugo y Rogelio Cárdenas.

Amigos de la familia, como Antonio Marbez, Francisco y Guadalupe Olvera, Armando Hinojosa, Blanca de Lozano también están presentes en la misa tradicional de aniversario, a la cual concurrieron empleados de las diversas áreas de los Universales, así como jubilados, entre ellos Joffre de la Fontaine.

Siete niños y ocho adultos, integrantes del Coro de la Catedral Metropolitana, han impregnado el ánimo de los asistentes con sus voces, al interpretar la misa de Tomás Ruiz de Victoria, con cantos en latín, y de Franz Listz, en alemán.

Los cantores ocupan el Coro de los Canónigos, el espacio posterior al Altar del Perdón, y que tiene, como delimitaciones muy altas, los dos órganos de esta catedral, la edificación más antigua del Zócalo. Los niños leen sus partituras montadas en atriles, vestidos con sotana corta roja, roquete blanco, bonete, calceta blanca y zapatos negros.

Forman una selección de voces y sus talentos lucen revestidos por la disciplina que busca la excelencia entre esos intérpretes que tienen entre 10 y 12 años de edad.

El director del coro, Felipe Galicia Reyes, que a dos manos conduce a los niños y adultos, ha consagrado su servicio religioso a la interpretación coral desde su propia infancia en la Basílica de Guadalupe.

Desde el Coro de los Canónigos surgen las voces de los talentosos concentrados en su tarea. Fuera de ese espacio inicia el pasillo que conduce al altar, en el que Norberto Rivera Carrera oficia la misa y, como caja musical, de movimientos justos y precisos, los niños cambian de partitura mientras se suceden los ritos religiosos.

Ya han recorrido ese pasillo oloroso a las flores blancas del ornamento del templo Adriana Rodríguez, Susana García Barrientos y Carolina Flores Ramírez, de los departamentos de Aviso Oportuno y Circulación, con las ofrendas de pan, vino y agua.

En la nave principal de la Catedral, cientos de integrantes de la familia de los Universales oyen la misa, que ha empezado justo a las nueve de la mañana, momento en que se combina una iluminación de la luz del día y rayos de sol que bajan de las alturas a través de las cúpulas y de candiles.

Los cantos del coro están presididos por una imagen de la Virgen de Guadalupe. Justo arriba de la puerta del Perdón, la principal de la Catedral Metropolitana, puede verse una guadalupana, y los altares del costado derecho están dedicados a la Emperatriz de América y a Juan Diego.

La vendedora de objetos religiosos de la Catedral explica a los turistas que en México la Virgen de Guadalupe está en todos lados y muchas veces, y ante el altar, se detienen los fieles que han entrado por las puertas que dan a la calle de Monte de Piedad, donde el paso es franco en las previsiones de los peritos de Protección Civil.

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