“Aquí nos quedamos; no tenemos a dónde ir”

Antes de del amanecer, 120 granaderos desalojaron a 50 personas de un edificio ubicado en República de Uruguay 60, en la Colonia Centro
Bloqueo. Vecinos desalojados de República de Uruguay dejaron sus cosas sobre la banqueta, cerrando el paso (ARMANDO MONROY. CUARTOSCURO)
15/03/2018
01:06
Andrea Ahedo
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Antes del amanecer, 120 granaderos desalojaron a 50 personas de un edificio en República de Uruguay 60, en la colonia Centro. Los afectados aseguran que dejarán sus pertenencias sobre la calle porque “no tienen a dónde ir”.

A las cinco de la mañana los vecinos escucharon el golpeteo en la puerta principal; eran los policías que intentaban romper la cerradura. Cuando forzaron la entrada, los uniformados corrieron por los pasillos, tocaron las puertas de las viviendas y gritaron “¡desalojo, desalojo!”.

Una vecina, María Teresa, bajó de su departamento y le pidió al supuesto encargado del desalojo que le mostrara la orden para sacarlos del lugar: “Pero no me enseñó ningún papel”.

Los granaderos hicieron un corte a la circulación sobre República de Uruguay mientras los vecinos cargaron sus comedores, colchones, refrigeradores y ropa para acomodarlas sobre la calle.

Más tarde, el representante legal de los vecinos, Ignacio Gómez, fue a la Agencia del MP Cuauhtémoc 4 para levantar una denuncia de hechos por el desalojo de los vecinos, pues, asegura, las autoridades no tenían ningún documento legal para sacarlos de sus departamentos.

“Aquí nos vamos a quedar, vamos a cerrar la calle porque no tenemos a dónde ir”, dice María, vecina con 14 años en el inmueble y quien asegura el edificio está intestado y ella y sus vecinos luchan porque se expropie y el Instituto de Vivienda capitalino (INVI) les construya sus casas de manera regular.

Según la Secretaría de Seguridad Pública local (SSPCDMX) el desalojo se realizó porque los habitantes del predio no pagaban regularmente. A decir de los vecinos, no hay dueño, pero aún así pagan electricidad y agua.

Luego de que los granaderos se retiraron, los vecinos comenzaron a separar su ropa de la mercancía que venden en los locales del Centro.

A las 12 del día decidieron cerrar el paso a los transeúntes. Colocaron un mecate blanco de extremo a extremo, y cuando una persona quería caminar sobre el pedazo de calle invadido le gritaban “¡no hay paso!”

Según los vecinos, el año pasado llegaron policías sin uniforme y se metieron a la fuerza, pero en esa ocasión ellos mismos los detuvieron.

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