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Trump: El genio estable y la “estabilidad” de su política exterior

08/01/2018
16:43
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¿Estable o inestable? ¿Loco a secas o “loco, pero genio”, como lo llamó Kuschner, su yerno? ¿Idiota, tonto, estúpido como lo han llamado sus colaboradores e incluso amigos cercanos? ¿O “muy inteligente”, como él se llama a #simismo? Estas son algunas de las preguntas que dominan estos días la conversación. Esta conversación ha estado muy enfocada, por cierto, hacia las implicaciones que este tema tiene en cuanto a política interna en EU, a raíz de la publicación del libro Fuego y Furia. Dentro de la Casa Blanca de Trump, por parte del periodista Michael Wolff, así como las airadas repuestas del presidente a través de su Twitter en las que se defiende diciendo así: “De hecho, a lo largo de mi vida, mis dos grandes cualidades han sido la estabilidad mental y el ser, como, realmente inteligente…soy un MUY exitoso empresario” y una estrella de televisión que ganó la presidencia al primer intento. “Creo que yo calificaría eso no como inteligente sino como genio…y un genio muy estable”. Quiero aprovechar este espacio para trasladar esa discusión hacia la esfera externa porque, independientemente de que estemos o no estemos de acuerdo con la capacidad mental de Trump, vale la pena evaluar el grado de inestabilidad que su propia personalidad está proyectando hacia las relaciones de EU con otros países. Los ejemplos a lo largo del año se han venido acumulando.
 

¿Locura, falta de aptitud mental o simplemente “conducta peculiar”?: Implicaciones internacionales

Durante esta semana, hubo una discusión interesante acerca de si el comportamiento de Trump realmente puede ser categorizado como “locura” o como “falta de aptitud mental”, o si simplemente se trata de una conducta peculiar, con defectos, o con características narcisistas o egocéntricas. No es el papel de este espacio entrar en esa discusión. Sí lo es el señalar que, al margen de cómo se decida categorizar lo que el presidente hace, esas características sí tienen repercusiones internas y externas de enorme relevancia. Nos concentramos en las externas.

El presidente se vanagloria de su estabilidad. Sin embargo, ese atributo está lejos de describir el comportamiento y las decisiones de la Casa Blanca durante el último año lo que ha resultado en un altísimo grado de impredecibilidad. Una parte de dicha falta de estabilidad puede atribuirse a las diferencias entre el presidente y su equipo, sus asesores, sus propios secretarios o su gabinete en distintos rubros. Pero sin duda alguna, otra parte tiene que ver con la propia personalidad del presidente y sus batallas o torbellinos internos. Señalo algunos ejemplos:
 

a. Siria: La postura del presidente era no intervenir en Siria bajo ninguna circunstancia salvo para combatir a ISIS, pero no en contra de Assad. En abril, tras un ataque químico atribuido al presidente sirio, Trump decidió siempre sí enviarle un mensaje y le bombardeó desde el mar. Sin embargo, luego de ese bombardeo, y contra los consejos de sus asesores más cercanos, Trump se ha retirado de ese espacio (salvo por el combate a ISIS) y ha permitido que sea Rusia quien decida el desenlace de la guerra. Hoy, Assad el “criminal” ha recuperado la mayor parte de Siria y está negociando permanecer en el poder por un buen tiempo. EU ha sido prácticamente aislado de las negociaciones y sus aliados locales se sienten “abandonados” por la superpotencia, enviando al mundo un mensaje fuerte y claro de que Washington no cumple con sus compromisos.

b. En el tema de Moscú, también hay señales confusas. De un lado Trump parece tener una alta afinidad y admiración hacia Putin, continuamente lo exculpa de cualquier acusación sobre una potencial injerencia en las elecciones estadounidenses y cada vez que hablan o se encuentran se desvive en buenas palabras hacia el presidente ruso. Pero paradójicamente, las relaciones entre Washington y el Kremlin se encuentran en su punto más bajo desde tiempos de la Guerra Fría. Adicionalmente, Putin está trabajando con fuerza para tratar de llenar los vacíos que Trump ha venido dejando, no solo en Siria, sino en muchas otras partes del globo.

c. Conectado con lo anterior está el tema de la OTAN, organización que también ha sido sujeta de mensajes equívocos. Trump ha puesto en tela de juicio el compromiso estadounidense en cuanto a esa alianza que en su visión es “obsoleta”, y aunque posteriormente ha rectificado (lo que parece ser el producto de la presión de sus asesores, no su opinión personal), la sensación que ha quedado entre sus países miembros no es la certeza, sino la incertidumbre sobre qué haría realmente Trump si un conflicto se llegase a presentar.

d. Luego, está la disputa entre Arabia Saudita y sus aliados con Qatar. Trump se posiciona de inmediato detrás de los saudíes y hace acusaciones contra Qatar a diestra y siniestra. Sin embargo, comprendiendo la importancia estratégica del emirato en donde Washington mantiene una de sus más importantes bases militares de la región, los secretarios de Estado y Defensa, Tillerson y Mattis, intentan trabajar para restaurar el papel de mediación que EU debería proyectar ante todos esos aliados. El resultado final es que EU parece ineficaz, la embajadora estadounidense ante Qatar renuncia quejándose de los “obstáculos” que la Casa Blanca (o sea Trump) pone a su labor, y el conflicto permanece al día de hoy.  

e. En un tema relacionado, Trump promete desde su campaña reconocer a Jerusalén como capital de Israel. Posteriormente, al inicio de su gobierno, la Casa Blanca detiene su decisión buscando relanzar las negociaciones entre palestinos e israelíes. Unos meses después, Trump recupera su iniciativa original, y, jurando que no está tomando partido y que sigue siendo un “mediador efectivo”, cumple con su promesa de campaña y reconoce a Jerusalén como capital de Israel, lo que es entendido por los palestinos como un duro golpe a su causa y lo que termina con cualquier aspiración para reiniciar el proceso de paz prometido. Cuando esta decisión recibe un masivo rechazo en la Asamblea General de Naciones Unidas, Trump amenaza a todos los países que “voten en su contra” con retirarles la ayuda (pero esto incluye a aliados estratégicos de EU como Egipto y muchos otros países de Medio Oriente y África). Poco después, Trump se lanza contra la Autoridad Nacional palestina amenazando con retirar los apoyos que Washington le otorga—lo que incluye financiamiento a refugiados entre otras cosas—si es que los “palestinos no regresan a la mesa de negociaciones”.

f. Inmediatamente después, Trump se lanza contra Pakistán por Twitter acusándolos de toda clase de traiciones. Cabe resaltar que el presidente paquistaní fue objeto de grandes halagos por parte de Trump hace solo unos meses y que, al sentirse cada vez más aislado, ese país está buscando refugio aliándose con los rivales y enemigos de Washington.

g. Siguiendo con las amenazas, Trump ha emitido feroces advertencias a Corea del Norte. Precisamente el título del libro, “Fuego y Furia”, procede de una de esas amenazas cuando Trump, empleando su cuenta de Twitter, advirtió al joven Kim Jong-un, que, de no tranquilizar su conducta, le lanzaría todo el “fuego y furia” desde el cielo, haciendo alusión a la guerra nuclear que se desataría. A medida que Kim se ha mantenido mostrando avances en sus programas nuclear y de misiles, Trump simplemente escala el nivel de amenazas y escribe tuits con mensajes como “mi botón nuclear es más grande que el suyo”.

h. Y luego, por supuesto está China. Una potencia que es al mismo tiempo intimidada por el discurso de Trump, que buscada como socia para resolver conflictos como el norcoreano.

 

El riesgo: exacerbar conflictos o dejar de ser creíble

Ahora bien, ya en varios espacios se ha defendido a Trump argumentando que todas estas son estrategias ideadas por el presidente. Bajo esta lógica, el mandatario se lanza con todo y tira a matar con el fin de intimidar al adversario, se muestra como impredecible de manera que, en la visión de sus rivales, “todo es posible porque Trump es Trump y mal haríamos en descartar sus amenazas”. Y entonces, ya con la contraparte en el piso, el presidente extrae las concesiones que busca.

Si esto es cierto, entonces podríamos ponernos a discutir acerca de si estas son o no son buenas tácticas, o acerca de cuáles son las veces en las que éstas han funcionado y cuáles son las veces en las que no. Pero ello supondría asumir que Trump lo tiene todo fríamente calculado en todo momento. Honestamente, no parece ser el caso.

El riesgo mayor es descrito por Haas, del Council of Foreign Relations, entrevistado por el New York Times.  Si, por un lado, las amenazas de Trump se cumplen, estaríamos ante peligros inminentes, conflictos detonados o exacerbados, y quizás EU estaría no más cerca sino más lejos de alcanzar sus intereses estratégicos. Pero si, por otro lado, Trump se mantiene emitiendo amenazas que no cumple, su palabra cada vez pierde más credibilidad. Sus advertencias suenan huecas y sus rivales las dejan de tomar con seriedad.    

Por ejemplo, el retirar el apoyo a los refugiados palestinos o a países como Egipto o Pakistán, no disminuye sino incrementa los potenciales peligros de radicalización e inseguridad en las zonas a donde esos fondos son destinados. Pero si no cumple y sus palabras se quedan solo en el Twitter, entonces el presidente de la máxima potencia del planeta es tomado ya solo como broma.
 

¿Cómo opera entonces la “estabilidad del “genio estable” en temas externos?

El libro de Wolff aporta una mirada cercana a la vida interna en la Casa Blanca, al carácter de Trump, a los temas que más le importan y preocupan y a las repercusiones que ese carácter ha tenido en cuanto a las relaciones entre diversos actores tanto en el gobierno como fuera del gobierno estadounidense. Del mismo modo, es necesario efectuar una proyección de ese mismo carácter hacia afuera, para comprender las repercusiones que su comportamiento ha estado teniendo en cuanto a las relaciones internacionales de la superpotencia. Y sin entrar en el debate acerca de la potencial salud mental del presidente, podemos afirmar que es la inestabilidad no la estabilidad la que forma parte de esas repercusiones.
Twitter: @maurimm

Arenas Movedizas es un espacio para conversar sobre temas internacionales relacionados con el conflicto, intentando aportar siempre la perspectiva de construcción de paz que a veces tanto nos hace...

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