Arenas Movedizas

Se encuentra usted aquí

Sexto ensayo nuclear norcoreano. El factor China y los dilemas de Trump

04/09/2017
14:24
-A +A
En este espacio y en mi columna de los sábados, hemos estado dando seguimiento al tema norcoreano desde hace tiempo. El presente es un texto de seguimiento que busca sintetizar algunos de los puntos que hemos abordado, añadiendo nuevos elementos a partir del sexto ensayo nuclear de Pyongyang.

 

Sexto ensayo nuclear, ¿bomba H?

1. El pasado domingo, Corea del Norte condujo su sexto ensayo nuclear. Pyongyang hizo dos declaraciones clave: (a) que lo que había probado era una bomba de hidrógeno (bomba H), y (b) que esta bomba ha sido miniaturizada y se encuentra ya lista para ser montada en un misil. De ser ciertas esas afirmaciones, la capacidad de Corea del Norte para amenazar a sus enemigos se habría multiplicado hacia niveles no vistos en su enfrentamiento con esos enemigos. Sin entrar en los detalles técnicos, es necesario considerar que una bomba de hidrógeno es muchísimo más destructiva que una bomba atómica de fisión nuclear como las empleadas por EU en Hiroshima y Nagasaki. Por consiguiente, los análisis de los próximos días y semanas se están centrando en verificar la autenticidad de esas dos afirmaciones.

2. Es muy común que Corea del Norte exagere discursivamente su potencial militar real. Ya en el pasado, Pyongyang había anunciado que había probado exitosamente una bomba H, lo que posteriormente fue desmentido por expertos. En estos momentos se piensa que, si bien el ensayo nuclear llevado a cabo el domingo es varias veces más potente que cualquiera de las anteriores pruebas de Pyongyang, es probable que lo probado el domingo fue un dispositivo atómico con potencia incrementada, pero no aún una bomba de hidrógeno. Las investigaciones posteriores tendrán que verificarlo.

3. Para poner en contexto: Las bombas atómicas que EU detonó en Hiroshima y Nagasaki, tuvieron una potencia de 15 y 21 kilotones respectivamente. En cambio, la primera explosión nuclear norcoreana en 2006 fue de 1 kilotón; la segunda, en 2009, fue de 2 kilotones. Se estima que la del 2013 fue mucho mayor, aunque aún tres veces menor que la de Nagasaki, entre 6 y 7 Kilotones. La cuarta, detonada a inicios de 2016 fue más o menos de la misma potencia. El ensayo nuclear de hace un año, habría sido de 10 kilotones, aproximadamente. Por el tamaño del sismo provocado el domingo tras la detonación, se estima que la última prueba nuclear podría tener desde 5 hasta 10 veces la potencia de la anterior, un avance muy sustancial, pero que no necesariamente implica una prueba con bomba H. Nuevamente, de eso nos enteraremos en las próximas semanas o meses.

 

Los efectos políticos y las amenazas de Trump
1. Mientras las investigaciones se llevan a cabo, lo más relevante, desde la perspectiva de seguridad, es que Pyongyang ha estado avanzando en sus programas nuclear y de misiles mucho, pero mucho más rápido de lo que los cuerpos militares y de inteligencia de sus enemigos y aliados habían estimado.

2. Lo anterior tiene efectos políticos de suma importancia. Cuando Obama dejó la Oficina Oval, se creía que EU y sus aliados contaban con al menos unos cuatro años para detener o quizás revertir el programa nuclear norcoreano antes de que éste alcanzara el punto de contar con un misil intercontinental balístico y una bomba atómica miniaturizada que pudiese ser montada en ese misil. No obstante, pocos meses después, sabemos que Kim ha conseguido ya probar exitosamente dos misiles intercontinentales que pueden amenazar el territorio estadounidense, y el Pentágono asume que Pyongyang ha podido miniaturizar la bomba (aunque ésta no fuese de hidrógeno) para montarla en esos misiles. Se cree que a Kim le hace falta aún dominar la tecnología para que esos misiles reingresen a la Tierra después de haber efectuado su viaje y, por tanto, se conviertan en una amenaza efectiva contra Estados Unidos. Sin embargo, la velocidad de avance de los programas nuclear y de misiles norcoreanos sugiere que en caso de que aún no cuenten con esa capacidad, estarían a unos meses de lograrla.

3. Como hemos visto acá, a pesar de las amenazas de Trump –cada vez más intensas y frecuentes-, las posibilidades militares de Washington son muy limitadas. Kim ha sabido comunicar que, ante cualquier ataque en su contra, las hostilidades escalarían rápidamente, colocando bajo peligro directo a millones de surcoreanos y japoneses. Hay reportes serios que estiman decenas y hasta cientos de miles de muertos (por armamento convencional, no nuclear) solo en los primeros días de combate, si esa escalada fuese detonada. Por lo tanto, como escribí el sábado, el horizonte para que Estados Unidos pudiese atacar a Corea del Norte solo se abriría si (a) EU contase con la certeza de que un ataque preventivo contra Pyongyang no resultaría en una escalada mayor de las hostilidades; (b) si Washington fuese capaz de desarrollar una táctica que pudiese neutralizar el poder ofensivo inmediato de Pyongyang, minimizando al mismo tiempo el costo humano que una escalada del conflicto pudiera ocasionar; o bien, (c) si Trump estuviese dispuesto a aceptar y asumir ese altísimo costo humano y no hubiese actor interno o externo –Seúl y Tokio incluidos-, que pudiese convencerlo de lo contrario. De otra forma, las amenazas del presidente resultan huecas.

 

El factor China, una vez más
1. Hay que añadir al análisis un factor que resulta fundamental, el factor China. Beijing se opone de manera rotunda a la nuclearización de Corea del Norte. Esto es esencialmente porque en la medida en que Pyongyang es percibida como riesgo para Estados Unidos y sus aliados en Asia, en esa medida Washington se ve presionada a incrementar su presencia militar en la zona, algo que China está tratando de evitar, y que se conecta con otros temas como las tensiones ocasionadas entre Beijing y Washington en los mares colindantes de China.

2. Otro componente tiene que ver con la reacción de los otros vecinos de China, como lo son Japón o Corea del Sur entre varios más. Estos países, sintiendo las amenazas geopolíticas regionales, han tendido a reforzar sus capacidades militares. Lo que vemos hoy en Asia es una verdadera carrera armamentista, algo que China no desea, y esta carrera es en buena medida alimentada por el progreso nuclear norcoreano.

3. Hay más elementos. Xi Jinping sabe que los avances nucleares de Pyongyang elevan los riesgos de un conflicto regional en sus puertas, con todas las consecuencias que ese conflicto acarrearía, como, por ejemplo, cientos de miles de refugiados ingresando a China procedentes de la península coreana. Y esto sin mencionar los riesgos de tener a otro vecino regional (además de India, Pakistán y Rusia) con armas nucleares, las cuales hoy pueden estar apuntando hacia EU y sus aliados, pero que mañana podrían apuntar en cualquier otra dirección.

4. A pesar de todo ello, no se puede entender la supervivencia del régimen norcoreano sin el respaldo político, financiero, comercial y económico que China se mantiene ofreciéndole, aún tras los ensayos nucleares. Es decir, por más sanciones internacionales que sean implementadas contra Pyongyang, China permite que el comercio y el abasto del país sigan fluyendo a través de sus fronteras, lo que termina por restar eficacia a dichas sanciones internacionales.

5. En otras palabras, a pesar de la molestia china que a veces se manifiesta con relativa intensidad y con el apoyo de Beijing a cierto nivel de represalias diplomáticas o económicas, el joven Kim, sabe perfectamente que Xi Jinping le necesita mucho más de lo que le puede castigar. Si el régimen norcoreano colapsara, probablemente podríamos estar ante la unificación de la península coreana bajo un estado no solo afín a Estados Unidos, sino con un pacto de defensa con dicha superpotencia. Esto terminaría golpeando los intereses estratégicos de Beijing justo ahí en su zona de seguridad, un espacio intocable para el gigante asiático. Por lo tanto, a la hora de elegir, China siempre termina optando por seguir manteniendo vivo a un régimen que una y otra vez se muestra más dispuesto a desafiarle.

6. De hecho, el haber llevado a cabo una prueba nuclear de semejante magnitud precisamente en la víspera del encuentro de los BRICS en el que Xi Jinping estaría siendo un protagonista principal, ha sido leído como un amague de fuerza directo de Kim hacia su mayor aliado buscando presionarle para que éste, a su vez, orille a Washington a detener sus ejercicios y escaladas militares.

7. Por contraparte, Trump parece estar amenazando a Beijing con serias consecuencias económicas si no adopta medidas de presión más claras contra Pyongyang, como, por ejemplo, suspender la exportación de combustible hacia Corea del Norte. Pero aún así, es difícil pensar que Xi vaya a adoptar una posición demasiado diferente a la que hasta hoy ha tomado, incluso después del último ensayo norcoreano.

 

La visión desde Beijing y el dilema de Trump
1. China ha expuesto su visión de las cosas en The Global Times, un diario controlado por el gobierno: Para Beijing, Corea del Norte actúa cómo actúa básicamente debido al sentimiento de incertidumbre y amenaza que le provocan las acciones militares de Washington y sus aliados regionales, tal y como ahora mismo ocurre con los ejercicios conjuntos que se llevan a cabo en la zona.

2. Por consiguiente, para destensar la situación, en la visión de Beijing, se requiere un congelamiento paralelo, tanto de los ejercicios y presencia militar de Washington (y sus aliados), como de los proyectos norcoreanos nuclear y de misiles. Esta es también la posición de Rusia al respecto.

3. Mientras eso no ocurra, podemos esperar que Pyongyang seguirá avanzando velozmente en ambos proyectos y que Trump se verá enfrentado ante el dilema de tener que coexistir con una Corea del Norte con el poder de amenazar directamente todo el territorio estadounidense con armamento nuclear, o bien, desatar un conflicto en Asia de una dimensión que no se ha visto en mucho tiempo.

 

Seguiremos escribiendo sobre el tema.
Twitter: @maurimm
Arenas Movedizas es un espacio para conversar sobre temas internacionales relacionados con el conflicto, intentando aportar siempre la perspectiva de construcción de paz que a veces tanto nos hace...

Comentarios