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La expulsión del embajador norcoreano en México: el contexto global

11/09/2017
15:50
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La expulsión del embajador norcoreano en México: el contexto global
La expulsión del embajador norcoreano en México ha tocado fibras sensibles en nuestra sociedad, las fibras de la independencia de nuestra política exterior. Y se entiende. México justificó dicha expulsión a partir de la actividad nuclear de Pyongyang quien –de eso no cabe duda- se encuentra en violación de numerosas disposiciones y resoluciones de Naciones Unidas. También debemos reconocer que México ha sido desde hace décadas un país con un importante rol en la no proliferación nuclear. Sin embargo, esta no es la primera prueba nuclear norcoreana sino la sexta. Solo el año pasado, Pyongyang condujo otros dos ensayos nucleares. Por tanto, el hecho de que México haya elegido precisamente este y no otro momento para protestar dicha actividad nuclear, levanta sospechas legítimas en cuanto a los verdaderos móviles de la medida tomada por nuestra cancillería, tema del cual ya se ha escrito bastante estos días. Lo que a veces falta es entender el panorama mayor, el global, para valorar cómo es que México se inserta dentro de otra serie de dinámicas que están actualmente ocurriendo. En el blog de hoy, algunas notas al respecto.

 

El contexto global: Corea del Norte y sus ensayos nucleares
De este tema ya hemos estado escribiendo a lo largo de las últimas semanas. Acá mis dos más recientes textos al respecto por si son de su interés: http://eluni.mx/2vAcYxj y http://eluni.mx/2eyMbWR. Podríamos resumir esos textos de la siguiente manera:

1. La semana pasada Corea del Norte condujo su sexto ensayo nuclear. Si bien Pyongyang afirmó que se trató de una bomba de hidrógeno (bomba H) –muchísimo más poderosa que una bomba de fisión nuclear- esa afirmación ha estado siendo disputada por expertos. Las investigaciones posteriores tendrán que confirmarlo. Mientras eso ocurre, no obstante, hay tres apuntes que ya podemos efectuar: (a) Se trató de una explosión nuclear entre 5 y 10 veces más potente que la última llevada a cabo hace un año, lo que refleja que Pyongyang está progresando en su proyecto nuclear; (b) Ese progreso está ocurriendo de manera mucho más veloz de lo que las agencias de seguridad e inteligencia de Washington y sus aliados habían estimado; y (c) Todo ello genera efectos políticos de suma importancia.

2. A eso hay que añadir que EU cuenta con posibilidades militares muy limitadas para detener el progreso nuclear de Pyongyang. Si Washington decidiese atacar, se calcula que decenas, si no es que cientos de miles de personas en Corea del Sur morirían a raíz del escalamiento del conflicto, un desenlace que por ahora no es aceptable para ninguno de los actores involucrados.

3. La combinación de esos elementos ha producido una gran frustración en la Casa Blanca. Sobre todo, porque Trump afirmó numerosas ocasiones que las cosas bajo su mandato serían distintas y que Pyongyang no llegaría al nivel de avance al que evidentemente ya llegó.

4. Por consiguiente, EU ha decidido lanzar una ofensiva de aislamiento sin precedentes que incluya sanciones no solo directamente contra Pyongyang, sino contra todos aquellos que deciden mantener relaciones diplomáticas y/o comerciales con Corea del Norte.

5. Por ejemplo, Washington está proponiendo ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, una resolución que incluya, entre otras cosas, la autorización para detener en el mar a cualquier navío norcoreano que esté transportando determinados productos o insumos. Al momento de este escrito, no conocemos el resultado de la sesión del Consejo de Seguridad, pero sabemos que China y Rusia se oponen a medidas que puedan hacer escalar las tensiones. Putin lo puso en estos términos la semana pasada: “Corea del Norte podrá tener que comer pasto, pero no abandonará su programa nuclear si ellos no se sienten seguros”.

6. China, el principal aliado y sostén del régimen norcoreano y con quien Pyongyang mantiene el 90% de sus transacciones comerciales, ha estado cediendo en algunos terrenos. La medida más reciente al respecto consistió en que los bancos estatales chinos han iniciado la suspensión de transacciones financieras con Pyongyang. Sin embargo, la postura de Beijing va más en línea con lo expresado por Putin. En su visión, el comportamiento de Pyongyang es provocado por las amenazas a su supervivencia por parte de Washington, algo que viene de mucho tiempo atrás y que mientras no cambie, producirá las mismas reacciones que hemos visto todo este tiempo. (En mi última colaboración en este blog, hablé un poco más acerca del rol de China por si ello es de su interés: http://eluni.mx/2eyMbWR ).

 

¿Cómo se inserta México en ese contexto?

1. El Secretario del Tesoro de EU, Steven Mnuchin, declaró la semana pasada que la Casa Blanca estaba preparando una orden ejecutiva que autorizaría a Washington “detener” el comercio con “cualquier tercero que lleve a cabo transacciones comerciales con Corea del Norte”.

2. Como dijimos, China es con mucho, el mayor socio de Pyongyang con 90% de las transacciones de comercio exterior de ese país. Pero dentro del otro 10% hay también un número de países que han estado siendo señalados. Entre otros, varios latinoamericanos, de los cuales México se encuentra a la cabeza de la lista. Por ejemplo, un reporte de la correduría Stratfor señala que, en 2015, Corea del Norte compró 45 millones de dólares de petróleo mexicano mientras que México importó de Pyongyang 14 millones de dólares en partes de computadoras. Quizás el tamaño de esas transacciones no es significativo; lo es mucho más desde la perspectiva simbólica y de los efectos políticos que esto puede tener justo en la coyuntura actual.

3. Por consiguiente, según ese mismo reporte, “EU ha estado trabajando para persuadir a los países latinoamericanos para cortar lazos diplomáticos con Corea del Norte. Hasta ahora, solo México ha cumplido”, indica la casa de análisis.

4. Esta coyuntura ocurre precisamente cuando nos encontramos en el seno de otra serie de frentes con la administración Trump. Estos frentes incluyen obviamente la renegociación del TLCAN, además de otros temas como los migratorios y la construcción del muro. Claramente, la decisión de Peña y Videgaray tiene que ver con buscar no abrir un nuevo frente de disputa con Washington, lo cual en este momento no necesitamos.
 

La gran pregunta que tenemos que hacernos, y no ahora, sino desde al menos el inicio del gobierno de Trump, es si mostrando una actitud condescendiente con la Casa Blanca obtenemos mayores beneficios que si exhibimos mayor fortaleza e independencia en nuestra toma de decisiones. Para tomar prestada la teoría de los clásicos autores Robert Keohane y Joseph Nye, no solo México depende de su relación con Estados Unidos. También Estados Unidos, o más específicamente, diversos sectores en Estados Unidos, muchos de los cuales cuentan con voz, voto y mucho poder, dependen de mantener buenos lazos con nuestro país. Esto produce lo que esos autores llaman, una situación de interdependencia compleja, la cual necesitaríamos saber explotar mejor. Se puede comprender que la administración Trump emita amenazas, pero si el comercio EU-México se “detiene” para usar las palabras del Secretario del Tesoro, no solo México resultaría perjudicado. Saber usar nuestras cartas de mejor manera en asuntos como este, podría aportar resultados en otros asuntos relevantes para nuestros intereses. En cambio, exhibir señales de debilidad en un tema como el que en este blog abordamos hoy, podría acarrear repercusiones hacia otros asuntos que nos importan más. Pero esa es solo mi opinión, ¿usted qué piensa?

Twitter: @maurimm

Arenas Movedizas es un espacio para conversar sobre temas internacionales relacionados con el conflicto, intentando aportar siempre la perspectiva de construcción de paz que a veces tanto nos hace...

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