Arenas Movedizas

Se encuentra usted aquí

El Nobel de la Paz: entre Trump, Irán y Corea del Norte

09/10/2017
17:30
-A +A

Hace apenas dos años, una buena parte del mundo celebraba que, gracias al liderazgo de Obama, Kerry y el presidente iraní Rohani, se había logrado algo impensable: un acuerdo nuclear entre Irán, Washington y otras potencias. Este acuerdo no estuvo, por supuesto, libre de críticas, pero de lo que no había duda es que ahora había un marco de normas para ser criticadas –cosa que no había antes-, miles de centrífugas desactivadas, toneladas de uranio enriquecido que, en lugar de ser usadas para fabricar bombas, ahora, gracias al acuerdo, estaban siendo enviadas fuera del territorio iraní, inspecciones autorizadas y, sobre todo, un entorno favorable para resolver disputas entre países enemigos. Obama fue calificado de débil, mal negociador y propiciador de peligros. Hoy es Trump quien gobierna la Casa Blanca, y parece ser que Obama es extrañado por muchos, incluidos varios de sus críticos. Ayer mismo, el senador republicano (partido que llevó a Trump a la presidencia), y líder del comité de asuntos exteriores del Senado, Bob Corker se fue con todo contra su presidente. Su “imprudencia”, dijo el senador, podría ser la causa de una tercera guerra mundial. En la actualidad ya es habitual leer intercambios de amenazas entre Washington y Pyongyang, o Washington y Teherán, las cuales van desde el “fuego y furia” y la destrucción total, hasta contramedidas que nunca antes se han visto en la historia, o respuestas aplastantes. En medio de ese discurso, de ensayos y de misiles, pareciera que hablar de una guerra atómica vuelve a normalizarse. Es aquí donde el comité Nobel de Noruega entra a escena y expone su postura: Hablemos de desarme y prohibición, no de guerras nucleares. ¿Es esa una postura inocente? ¿Por qué el Nobel decide intervenir en ese tema justo en ese momento? En el blog de hoy, algunos apuntes al respecto:    

El Nobel de la Paz

1. El premio Nobel de la paz 2017 es otorgado a la Campaña Internacional para Abolir las Armas Nucleares o ICAN por sus siglas en inglés. ICAN es una coalición que aglutina a cientos de organizaciones, quienes desde 2006, buscan hacer realidad un tratado internacional para prohibir las armas nucleares. Hasta ahora, en diversas votaciones en la ONU han conseguido que, por amplísima mayoría, ese organismo adopte el tratado. Sin embargo, apenas 53 países lo han firmado y a casi todos les hace falta el proceso de ratificación. Y claro, falta también el reto mayor: ninguno de los 9 países que cuentan con armas nucleares ha decidido firmarlo. De hecho, varios de ellos han boicoteado las negociaciones sobre ese tratado en más de una ocasión.

 

2. Así, tanto el premio Nobel a ICAN, como el tratado que esa campaña ha promovido, han recibido acusaciones de inocencia. Empezando por aquellas que proceden de los países que sí cuentan con armas nucleares. En su visión, pensar en abolir este tipo de armamento no es solo ingenuo, sino peligroso. En marzo, Nikky Haley, embajadora de EU ante la ONU, argumentaba que, si alguien pensaba que Corea del Norte se regiría por ese tipo de prohibiciones, lo único que hacía era facilitar, no detener las amenazas.

 

3. Desde otro ángulo, el premio Nobel de la Paz es considerado por muchos como un galardón que ya es irrelevante y continuamente polémico. Haber otorgado este reconocimiento a una coalición de organizaciones cuyo éxito es apenas que 53 países –ninguno de los nuclearmente armados-, hubiesen firmado el tratado de prohibición, hace que el Nobel de la Paz pierda sentido, indican sus detractores.

 

4. Sin embargo, hay que entender que el Comité Nobel busca, usualmente, tomar una posición en los debates de paz y seguridad internacional. No porque el otorgar un premio Nobel cambie necesariamente las cosas, sino porque incide en la narrativa de los eventos, en la cobertura mediática, en la agenda política y, por tanto, en la conversación o el ángulo desde el que abordamos los temas. El mensaje del comité noruego es algo así como: Hagan una pausa señores, no podemos normalizar el discurso sobre el uso de armas nucleares como si fuese cualquier otro asunto político o de chismes de Casa Blanca. La destrucción masiva no es solo un “apellido” que debemos colocar a este tipo de armamento. El costo humano SÍ importa. Y, por ello, en lugar del uso de estas armas, deberíamos hablar de su prohibición. El otorgar un Nobel de la Paz a quienes han hecho de esta prohibición su meta de vida, les aporta una proyección y relevancia que su actividad hoy necesita como nunca.

 
Para entenderlo mejor, hace falta considerar el punto en el que nos ubicamos en al menos dos asuntos de alta relevancia actual: Corea del Norte e Irán.
 
Corea del Norte e Irán
Corea del Norte: Hasta hace unos meses, las agencias de inteligencia estimaban que Pyongyang no contaba aún con un arma nuclear lista para ser enviada y detonada. Hasta 2016, este país había sido capaz de detonar con éxito varios dispositivos nucleares, -ninguno de ellos superiores en fuerza a las bombas de Hiroshima o Nagasaki-, pero le hacía falta la tecnología para miniaturizar la bomba, montarla en un misil que fuese capaz de cruzar su trayecto espacial y reentrar a la Tierra con éxito. El Pentágono estimaba que Pyongyang se encontraba a unos 4 años de poder lograr lo anterior, por lo que había espacio para que las sanciones, la presión diplomática y/o las negociaciones tuviesen éxito en detener lo que Washington entiende como una amenaza crucial. No obstante, los estimados fallaron y Corea del Norte ya ha podido miniaturizar la bomba, ya cuenta con misiles intercontinentales capaces de golpear todo el territorio de EU y su última prueba nuclear tuvo 10 veces la potencia de las del 2016. Por lo tanto, lo que se ha dado a conocer como la “crisis norcoreana de los misiles” tiene al mundo en vilo desde hace varias semanas. La retórica de amenazas mutuas sigue escalando. Y por primera vez en décadas, la utilización de armamento nuclear ha sido colocada seriamente sobre la mesa.

Irán: El acuerdo nuclear firmado en 2015 entre Irán y varias potencias tiene, sin duda, varios defectos. Sus críticos lo tachan de mal negociado y ventajoso solo para Irán. Y sí, quizás bajo otras condiciones, quizás el acuerdo pudo haber sido mejor negociado. En aquél entonces escribí un texto con un balance por si desea regresar a él (http://eluni.mx/1M4FLtH). Sin embargo, lo que esos críticos deben valorar es que, para Washington, la alternativa a ese mal acuerdo era tener que enfrentar un Irán a tres meses de tener armas nucleares con todas las consecuencias regionales y globales que ello implicaba. En otras palabras, si la situación sigue caminando por el rumbo que va, y EU se retira del acuerdo, Irán podría retomar el camino en el que ya estaba muy avanzado, con lo que, en poco tiempo, ahora sí, podríamos estar siendo testigos de un primer ensayo nuclear iraní en paralelo con los ensayos norcoreanos. Además, Irán buscará justificarlo ya que, según ha sido confirmado por los inspectores nucleares, ese país sí ha cumplido con lo estipulado en el acuerdo. El propio Mattis, secretario de defensa de EU afirma que no hay bases o evidencias para suponer que Irán no está cumpliendo con su parte y, por lo tanto, Washington debería permanecer en dicho acuerdo. Sin duda, una decertificación por parte de Trump, podría detonar nuevamente la carrera. Ya la retórica entre Teherán y Washington se encuentra escalando también con amenazas mutuas que hacía tiempo no veíamos.
 
Conectando con el Nobel de Economía: ¿somos actores racionales?
 
Si a todo lo anterior, añadimos el Nobel de Economía que acaba de ser otorgado a Richard Thaler, hay un punto adicional que podemos conectar.
La teoría de la disuasión nuclear se basa en que dos actores racionales con bombas atómicas no deberían atacarse el uno al otro ya que el hacerlo podría ocasionar una respuesta por parte del enemigo que provocaría en el primer atacante daños inaceptables. Atacar nuclearmente a un actor que también tiene armas nucleares es un acto suicida, dice la teoría. Bajo ese cálculo racional entonces, el hecho de que dos enemigos cuenten con bombas atómicas es precisamente la manera de evitar un conflicto ya que su decisión racional será siempre el no agredirse, o al menos no agredirse usando ese tipo de armamento.

Sin embargo, el recién galardonado Nobel de Economía, Richard Thaler, (al igual que mucho otros autores), viene a explicarnos que las decisiones que tomamos los seres humanos no siempre son racionales. De hecho, lo más común es que tomemos decisiones no racionales (somos mal-portados nos dice en su libro Misbehaving: The Making of Behavioral Economics). Somos menos calculadores de lo que nos han dicho y constantemente optamos por elecciones que sabemos no son las más lógicas o las mejores. Esto puede ocurrir a causa de nuestro estado emocional, o debido a otros factores psicológicos y/o neurológicos que van desde la fatiga del cerebro hasta nuestra falta de fuerza de voluntad, u otras situaciones que se salen de nuestro control.

Por consiguiente, asumir que los actores que tienen el botón rojo de las bombas atómicas en su mano, actuarán siempre de manera racional, es una lógica que continuamente estamos y estaremos viendo desafiada. Las partes enfrentadas están haciendo de la amenaza mutua un deporte común. El problema es que cuando un actor como Washington se mantiene amenazando y no cumple sus amenazas, éste empieza a perder credibilidad, y eso es justo lo que le puede llevar tropezando hacia la guerra.

Así que quizás el Comité Nobel es menos inocente de lo que muchos creen, y busca, mediante el premio de este año, que estos temas sean puestos a consideración no solo de usted y de mí, sino de actores en la Casa Blanca, en el Congreso de EU, en Europa, en Asia y en muchas otras partes para que quienes tienen que leer el mensaje lo lean con claridad. No podemos hablar de uso de armas atómicas como si fuera cualquier tema sin relevancia. Más bien deberíamos estar hablando sobre su prohibición, y si eso es mucho pedir, al menos deberíamos estar hablando sobre su contención.

Twitter: @maurimm
 

Arenas Movedizas es un espacio para conversar sobre temas internacionales relacionados con el conflicto, intentando aportar siempre la perspectiva de construcción de paz que a veces tanto nos hace...

Comentarios