Arenas Movedizas

Se encuentra usted aquí

Asia: ¿Cómo se están conformando bloques de países ante distintos conflictos?

18/09/2017
12:00
-A +A
Los últimos años hemos escrito mucho sobre actores no-estatales de carácter violento, como ISIS, y sobre la participación de estos actores en diversos conflictos y guerras. Pero no debemos confundirnos. Esos actores y las conflictivas que producen, no sustituyen, sino que se suman a otras líneas de enfrentamiento, choques y rivalidades que existen entre actores que sí son estados (países) y las alianzas que éstos establecen para afrontar esas rivalidades. Dichas líneas de enfrentamiento tienen, en la actualidad, un alto potencial de peligro si no se manejan con sumo cuidado. Apenas hace unos días se logró desactivar, al menos por ahora, las tensiones que estaban escalando entre India y China, las cuales estuvieron cerca de detonar choques fronterizos entre esos dos gigantes. Así, a lo largo de los últimos años y meses, se han estado consolidando bloques de potencias globales y regionales que buscan expandir sus esferas de influencia y/o enfrentar mejor las amenazas percibidas. Esto es muy evidente en el caso del continente asiático (desde Medio Oriente hasta Japón). Revisamos algunos ejemplos.

Tenemos por un lado la pugna geopolítica que ha venido creciendo entre Rusia y Estados Unidos, y, por otro lado, la serie de temas que enfrentan a Washington con Beijing. Luego, hay otra añeja e importante línea de enfrentamiento entre India y Pakistán. Y a esa, debemos añadir las rivalidades que existen entre India y China o entre China y Japón.

Por consecuencia, en los últimos años, hemos observado, por ejemplo, la colaboración y suma de fuerzas de Rusia y China en diversas cuestiones que van desde lo económico y militar, hasta sus posicionamientos diplomáticos como ocurre con los asuntos de Siria o Corea del Norte. Ahora mismo, esos dos países están llevando a cabo ejercicios militares conjuntos cerca de la península coreana. Pero no solo eso.

Si consideramos todo lo anterior, se puede entender un poco mejor cómo impacta regionalmente el anuncio de la estrategia de la administración Trump en cuanto al conflicto de Afganistán. Washington amenaza a Pakistán por su apoyo a los talibanes, y por otro lado privilegia el rol que India debería, a decir de Trump, desempeñar en dicho conflicto. No debe sorprender, entonces, que, en días recientes, Pakistán esté buscando robustecer sus lazos políticos, económicos y militares con Rusia, con China –uno de sus aliados tradicionales-, e incluso con Turquía, país que, a pesar de ser un miembro de la OTAN, notablemente se ha venido distanciando de Washington desde hace tiempo y acercando al Kremlin. La semana pasada, Ankara envió el depósito a Moscú para la adquisición de misiles rusos de última generación, situación que, por supuesto, causó ira en la Casa Blanca y en la dirigencia de la OTAN. Por tanto, uno de los bloques estratégicos que se van a mantener rivalizando y obstaculizando las políticas de Trump, incluye, evidentemente, a Rusia y a China, pero también a otros como Irán, Turquía o Pakistán.

En el ámbito económico, China ha venido desarrollando desde hace unos años, un proyecto denominado la “Nueva Ruta de la Seda”, también llamado “Cinturón y Ruta”. Beijing está buscando impulsar el enlace, por tierra y por mar, de rutas comerciales que conecten Europa con Asia para revivir la antigua “ruta de la seda” que vinculaba a esas tierras lejanas. El proyecto maestro de Xi Jinping, consiste en el desarrollo de infraestructura, puertos, caminos y vías marítimas, incluye a decenas de países y es, por supuesto, apoyado por Moscú.

India, de su lado, sintiéndose encajonada por ese proyecto de Beijing, está poniendo en marcha una iniciativa alterna, para competir con la china, y lanza una estrategia denominada “Actuar hacia Oriente”, la cual tiene componentes políticos, militares y económicos. Si consideramos esos factores, podemos comprender por qué en su reciente visita a Myanmar, el primer ministro indio Narendra Modi, prefirió evadir hablar sobre la crisis de los refugiados Rohingya que han tenido que huir de Myanmar por la represión masiva del ejército de ese país a raíz de los ataques de grupos militantes pertenecientes a esa etnia de mayoría musulmana. Modi no condenó las ejecuciones extrajudiciales, ni los incendios o la persecución a la que ese grupo étnico ha sido sometido. Para Nueva Delhi, Myanmar es un aliado económico crucial en su iniciativa de “Actuar hacia Oriente” y ha preferido evitar generar diferencias con ese país.

Ese mismo entorno también nos ayuda a comprender por qué los lazos entre India y Japón se siguen estrechando. Nueva Delhi y Tokio están desarrollando varios proyectos de inversión conjunta, entre los cuales hay uno específico que pretende establecer un corredor económico entre África y Asia. India y Japón se ven mutuamente como aliados naturales para contener el poder y la expansión de China, su gigante rival.

Los anteriores acomodos han estado teniendo repercusiones en muy diferentes conflictos y asuntos internacionales. En los mares colindantes con China, Washington ha salido en defensa de sus aliados asiáticos desde hace ya un tiempo, buscando reafirmar su presencia en el cielo y en el mar, retando frontalmente la expansión de Beijing en esas zonas. En Siria, por poner otro caso, las negociaciones entre Rusia, Irán y Turquía han conseguido aislar a EU y relegarlo a un segundo plano en el desenlace de dicha guerra (y esto no es a raíz de la política de Trump, sino que viene desde antes de que él asumiera la presidencia). En Afganistán, Moscú –también desde antes de Trump- ha estado jugando un mayor papel en cuanto a las iniciativas de negociación, en ciertos momentos abiertamente excluyendo a Washington de esas negociaciones, precisamente en una de sus zonas estratégicas de influencia. De igual modo, lo que resulte del escalamiento de las tensiones entre Washington y Corea del Norte, dependerá en buena medida de las decisiones que se tomen en Moscú y en Beijing y de cómo estas dos potencias están empleando sus cartas para ablandar las amenazas de Trump. La Casa Blanca, a su vez, está buscando emplear sus activos, y para ello, se está valiendo de rivalidades muy añejas como la que existe entre India y China, o India y Pakistán.

Mientras esas fichas se acomodan, sin embargo, es necesario estar muy atentos a factores de potencial explosividad como lo ocurrido en la frontera indo-china hace solo unas semanas o como el riesgo de un escalamiento en la península coreana hacia un conflicto de grandes proporciones. Los focos rojos no son pocos y se requiere mucho trabajo para desactivarlos.

Twitter: @maurimm

Arenas Movedizas es un espacio para conversar sobre temas internacionales relacionados con el conflicto, intentando aportar siempre la perspectiva de construcción de paz que a veces tanto nos hace...

Comentarios