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Bush vuelve a la carga por fiasco de plan migratorio
José Carreño
El Universal

Viernes 14 de abril de 2006

Acusa mandatario a demócratas; éstos le reviran cuestionándolo

WASHINGTON.- El presidente estadounidense George W. Bush acusó al líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, de haber bloqueado un acuerdo bipartidista para una ley migratoria, pero fue denunciado a su vez como falto de credibilidad y de seriedad.

El intercambio de acusaciones elevó ayer el tono de un debate político entre republicanos y demócratas, en torno al fallido compromiso para aprobar una propuesta de ley migratoria incluyente.

"Desgraciadamente, el compromiso fue bloqueado por el líder de la minoría demócrata (que) rehusó permitir que los senadores fueran adelante y votaran por enmiendas a la legislación", dijo el presidente Bush, durante un discurso en honor de pequeños empresarios.

Dudan de intenciones del Presidente

Pero tan pronto había terminado, el senador Reid emitió un comunicado en el que afirmó: "El presidente Bush tiene tanta credibilidad en inmigración como en relación con Irak y la seguridad nacional. Si estuviera comprometido a una amplia reforma migratoria, habría impedido que su propio partido la saboteara dos veces la semana pasada".

El Senado fracasó en su intento de llegar a una propuesta de ley, luego de que los republicanos alegaran la necesidad de permitir enmiendas que, en opinión de los demócratas, hubieran destrozado un compromiso que habría posibilitado la regularización para millones de residentes indocumentados, sobre la base de tratamientos diferenciados, según el tiempo pasado en Estados Unidos y el cumplimiento de una serie de condiciones, como pagar impuestos.

De acuerdo con los legisladores demócratas, las propuestas de enmiendas que los republicanos deseaban incluir para socavar la legislación, habrían evitado el programa de trabajadores invitados y la regularización de residentes indocumentados, amén de autorizar el programa de vigilantes Minutemen en la frontera con México.

El acuerdo que fue anunciado el jueves de la semana pasada pareció, en un momento dado, tener el respaldo de la mayoría del Senado, pero se empantanó en la discusión de detalles que, según los republicanos, son indispensables en un debate democrático y de acuerdo con los demócratas, era una forma de romper el acuerdo logrado.

Pero el debate, en realidad, era sobre todo acerca de política.

La mayoría republicana en la Cámara Baja impulsó la aprobación de una punitiva propuesta de ley contra los inmigrantes que carecen de documentos, pero ahora sus líderes afirman que los demócratas evitaron que la suavizaran.

Sin embargo, luego de las marchas de millones de inmigrantes a lo largo y ancho del país, que asombraron al cuerpo político estadounidense, hay académicos que hablan del surgimiento de un movimiento "panhispánico" más allá de orígenes nacionales y situación migratoria.

De hecho, una impresión generalizada es que el debate amenace con reducir, si no eliminar del todo, los avances logrados por el presidente Bush en la minoría hispana.



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