Alemania, en “shock” por masacre
Enrique F. Molinero Corresponsal
El Universal

Jueves 12 de marzo de 2009

Adolescente mata a 15 personas, incluidos 9 ex compañeros de escuela

BERLÍN.— Alemania está de luto y todavía nadie es capaz de encontrar una respuesta adecuada a una interrogante crucial: ¿Qué motivos puede tener un joven de 17 años, hijo de un empresario acomodado, para matar a sangre fría a 15 personas, entre ellas nueve alumnos de entre 14 y 15 años de su ex colegio, tres maestras y tres adultos?

Tim Kretschner visitó su ex colegio por última vez ayer a las 09:30 horas. Pero el joven llegó al edificio ubicado en la bucólica localidad de Winnenden, en el sur del país, vestido con un uniforme militar de camuflaje color negro, armado con una pistola Baretta y decidido a matar a todas las personas que se pusieran por delante.

Sin mencionar una sola palabra, el joven ingresó a la escuela, se dirigió a tres aulas y comenzó a disparar en forma indiscriminada. Nueve alumnos murieron en el acto, tres maestras también sucumbieron a los balazos disparados por el asesino en el interior del edificio, ocho alumnas resultaron heridas y un adulto murió cuando el joven huyó del edificio.

La bucólica vida de Winnenden, una pequeña ciudad ubicada a sólo 20 kilómetros al sureste de Stuttgart y habitada por 25 mil personas, quedó hecha trizas a las 09:30 horas de ayer. A esa hora, y cuando unos 600 alumnos del colegio Albertville, un instituto de enseñanza media, estaban recluidos en las aulas, Tim Krestchmer llegó a su ex escuela para llevar a cabo la masacre. En pocos minutos, el joven disparó a diestra y siniestra contra los alumnos y sus maestras y dejó varios heridos. Una joven de 16 años murió pocas horas después en un hospital.

La policía de la localidad recibió la primera llamada de auxilio a las 09:33 horas, pero cuando varios vehículos repletos de agentes llegaron al establecimiento escolar, el asesino ya había abandonado el edificio.

Kretschner, quien obtuvo su Beretta del arsenal legal de su padre, logró huir en un coche robado. Después de matar a un transeúnte en las cercanías de un hospital siquiátrico, el joven detuvo a un automóvil, expulsó al conductor y huyó en dirección a Wendlinger, una localidad ubicada a 40 kilómetros del lugar de la matanza, hasta llegar a una concesionaria de Volkswagen.

Poco después del mediodía, la población de Wendlingen fue testigo de un tiroteo sacado de una película de Hollywood. Después de matar a una empleada de la concesionaria y a un cliente, el joven se enfrentó a la policía, hirió a dos agentes de gravedad y después de ser herido en una pierna se suicidó.

Cuando algo parecido a la normalidad regresó a Winnenden, la tv germana entrevistó a varios alumnos del colegio, que habían conocido a Tim. “Era tranquilo, no era para nada un macho, ni tampoco un solitario”, dijo Jasmin, una joven de 15 años, ante las cámaras de la televisión. “Era agradable estar en su compañía”.

Tim tampoco era un asocial, ni un fracasado. Hace un año había terminado sus estudios en el colegio y según la policía estaba realizando una formación profesional, aunque no dijo en qué especialidad. El párroco Wolfgang Peter, que celebró la confirmación de Tim cuando el joven tenía 16 años, dijo que “no era un solitario y siempre fue un joven tranquilo y amistoso”.

 



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