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| Un día de duelo y furia |
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Taghreed El-Khodary The New York Times
El Universal Jueves 08 de enero de 2009 |
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JABALIYA, Gaza.— Los cuerpos de los niños que murieron el martes afuera de una escuela de Naciones Unidas yacen en una larga fila en el suelo. Algunos están envueltos en las banderas verdes de Hamas, otros en sudarios blancos y otros más en la bandera amarilla de Fatah, que raramente se ve en estos días en la Gaza dominada por Hamas.
Cientos de residentes de la Franja de Gaza se reunieron alrededor de los cadáveres, mirando fíjamente los pequeños rostros, algunos de ellos con sus oscuros ojos aún abiertos, pero apagados. Abdel Minaim Hasan, de 37 años, estaba arrodillado, llorando junto al cuerpo de su hija mayor, Lina, de 11 años, envuelta en una bandera de Hamas. “¡Desde ahora soy de Hamas!”, dijo. “Elijo la resistencia”. También maldijo a otras naciones árabes por ignorar el llamado de la gente de Gaza: “Los árabes no están haciendo nada para protegernos”, gritó. El martes por la tarde las calles estaban llenas cuando los morteros impactaron, dijo Hasan. “Estábamos en una escuela de la ONU, tan lejos de los tanques”. Había muchos niños alrededor y dio a Lina una moneda para que fuera a una tienda cercana. Fue impactada por metrallas y murió. Según la Agencia de Asistencia Humanitaria de Naciones Unidas, cerca de 280 familias, mil 674 personas, estaban refugiadas en la escuela Al Fakhura; la mayoría de ellas venía del norte de Gaza, cerca de Beit Lahiya, donde los combates han sido intensos; las fuerzas israelíes ordenaron desalojar esa zona. Al Fakhura, ubicada en la parte norte del campo de refugiados Jabaliya al norte de la ciudad de Gaza, está en un vecindario muy poblado y lleno de combatientes de Hamas. Israel dijo que una investigación preliminar mostró que fuego de mortero proveniente de la escuela obligó a las fuerzas israelíes a regresar el ataque, en el que murieron unas 40 personas afuera de la escuela; funcionarios de hospitales palestinos dijeron que entre los muertos había 10 niños y cinco mujeres. Los residentes del vecindario indicaron que dos hermanos combatienes de Hamas estaban en el área en el momento del ataque: Imad y Hassan Abu Asker, que fueron ultimados. Peros los vecinos precisaron que el fuego de mortero no provino de la escuela. El director de la Agencia de Asistencia Humanitaria de la ONU en Gaza, John Ging, quien no estaba en la escuela durante el ataque, rechazó que combatientes de Hamas estuvieran refugiados en la escuela. A la mitad de la fila de los cadáveres, Hyda Deed lloraba. Perdió a nueve miembros de su familia, de entre 3 y 25 años de edad. “Mire, los han alineado como una regla”, dijo inconsolable. Pero cuando le solicitaron una entrevista para la televisora Al Aksa, el canal de Hamas, se negó. Al ser interrogada después sobre la presencia de combatientes de Hamas en las calles aledañas a la escuela, Hyda evitó una respuesta directa, pero dejó entrever que su corazón no está con la organización radical islámica: “Queremos vivir como todos los demás en el mundo”. Samira Shakoura, de 40 años, vive en el vecindario: “Estábamos aterrorizados; nos escondimos en la casa”. Fue desafiante sobre la presencia de Hamas: “Siempre abriré mi casa para proteger a los combatientes. Tenemos que ser pacientes. Cuando Hamas contienda en las elecciones, votaré por ellos. Ellos tienen el islam”. Cerca, mientras el funeral se realizaba, la gente se empezó a dirigir hacia una tienda ubicada a unos metros de distancia. Había tanta gente en los funerales como en la tienda: acababa de llegar un cargamento de harina.
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