ETA mata a magnate vasco
Ana Anabitarte Corresponsal
El Universal

Jueves 04 de diciembre de 2008

Disparan a empresario de 71 años que construía tren regional rápido

MADRID.— Apenas unas semanas después de que fuera capturado el número uno de ETA, Garikoitz Aspiazu. alias Txeroki, la organización terrorista vasca quiso demostrar ayer que es capaz de seguir matando y eligió un blanco fácil: asesinó a un empresario vasco retirado, de 71 años, quien pese a estar amenazado no llevaba escolta y solía hacer cada día las mismas cosas. Algo que las fuerzas de seguridad desaconsejan para evitar ser blanco fácil de la banda armada.

A la una de la tarde y cuando Ignacio Uría se dirigía como cada mañana al bar Kiruri, que está al lado de su casa, a jugar su partida de cartas, dos terroristas se le acercaron y le dispararon dos tiros que le causaron la muerte.

Uría era consejero de la constructora Altuna y Uría, una de las empresas que trabaja en las obras del trazado ferroviario del Tren de Alta Velocidad que va a unir las tres provincias vascas (Guipúzcoa, Álava y Vizcaya). La llamada “Y vasca”. Un proyecto al que ETA se opone “porque va contra los intereses del pueblo vasco”, según anunció en un comunicado, y que ha intentado boicotear desde hace tiempo con atentados a las instalaciones de las empresas que están participando en él.

Según testigos del atentado, cometido en la localidad guipuzcoana de Azpeitia, Uría, casado y padre de cinco hijos, acababa de dejar el coche en el estacionamiento del restaurante cuando dos hombres se le acercaron y le dispararon a bocajarro en la frente y en la cara. El empresario, muy querido en el pueblo por la cantidad de puestos de trabajo que ha creado con su empresa, murió antes de llegar al hospital.

El presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, mostró su pesar por lo ocurrido y aseguró que las obras de la llamada “Y vasca” serán terminadas porque son fruto de un acuerdo democrático y de “un acuerdo de colaboración entre el gobierno de España y el gobierno vasco”. Además, el mandatario mostró “la absoluta determinación del gobierno de perseguir sin descanso a los autores de este crimen para llevarlos ante la justicia y que reciban la condena más dura posible: pasar el resto de su vida en la cárcel”.

Esta no es la primera vez que ETA intenta boicotear una obra pública. Hace unos años hizo lo mismo con la central nuclear de Lemoniz (Vizcaya) y la autovía de Leizarán. En el caso de la central nuclear, pese a que estaba casi terminada, la empresa Iberduero la abandonó y nunca llegó a funcionar después de que ETA asesinara a cinco personas: dos ingenieros, José María Ryan y Ángel Pascual, y tres trabajadores vinculados a las obras, Andrés Guerra, Alberto Negro y Ángel Baños. Hoy, 25 años después, se pueden ver los edificios levantados pero sin utilizarse.

A principios de los años 90 ETA boicoteó la autovía de Leizarán, que conecta las provincias de Guipúzcoa y Navarra. La banda armada argumentó que la carretera destruiría el valle de Leizarán y volvió a las armas para detenerla. Tras asesinar a dos policías y dos empresarios, el gobierno decidió negociar un cambio de trazado que finalmente se llevó a cabo. En mayo de 1995 fue inaugurada aunque con un costo mucho más elevado del presupuestado.

 

 

 



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