Obama promete gobierno firme
J. Jaime HernándezEnviado
El Universal

Miércoles 26 de noviembre de 2008

Robert Gates habría aceptado seguir al frente de la Defensa

WASHINGTON.— El presidente electo, Barack Obama, anticipó ayer que al iniciar su mandato cumplirá con su promesa de cerrarle el paso a los intereses creados y a la sangría de recursos aprobados sin ningún tipo de racionalidad política o económica.

Además, dominado por un espíritu de unidad y salvación nacional, confirmó que el próximo martes se reunirá en Pennsylvania con los gobernadores de los estados para demandar un cierre de filas y reafirmar su convicción en un proceso de recuperación que, según ha advertido, “no se dará de la noche a la mañana”.

En el segundo acto de una puesta en escena que ha tenido como fin demostrar a Estados Unidos y al mundo que Obama ha comenzado a hacerse cargo de la situación, el presidente electo aseguró ayer que, “en medio de la actual crisis la reforma presupuestaria no es algo que se pueda escoger. Es una necesidad”.

En este marco dio a conocer la designación de Peter Orszag y de Rob Nabors como los responsables de la Oficina de Presupuesto de la Presidencia, quienes tendrán como principal cometido la fiscalización y supresión de programas obsoletos, las partidas presupuestarias y los subsidios aprobados bajo la mesa para satisfacer intereses políticos o electorales.

“No podemos seguir con estas sangrías. Pediré a mi equipo económico que piense y actúe con originalidad y firmeza”, aseguró en alusión no sólo a la rebatinga por los subsidios, sino a las llamadas pork barrel o partidas presupuestarias que se han convertido en una forma de corrupción que practica el Legislativo y que distrae anualmente millones de dólares del presupuesto.

Transformado en una especie de eclipse que avanza mientras devora a su paso los restos de un mandato que se difumina a velocidad pasmosa mientras encoge la estatura de George W. Bush, Obama se vio ayer incluso en la necesidad de recordar que su mandato no iniciará sino hasta el próximo 20 de enero.

“Hoy hay sólo un presidente y se llama George W. Bush”, dijo Obama, consciente de la rapidez con que la imagen del actual mandatario se ha desgranado, mientras la llegada de una nueva administración acecha al todavía inquilino de la Casa Blanca desde varios frentes, con la designación incluso de algunos de sus antiguos colaboradores, como Robert Gates, secretario de Defensa, a quien fuentes del equipo de transición ya consideran como el único superviviente de la administración Bush en el inicio de la era Obama.

De acuerdo con la televisora ABC, Gates ya aceptó permanecer al menos un año más en el cargo. “Es algo que ya fue convenido”, aseguró la emisora.

En todo caso, la continuidad de Gates en el cargo podría decidirse la próxima semana, cuando Obama haga oficial la designación del gobernador de Nuevo México, Bill Richardson, como su futuro secretario de Comercio; de Hillary Clinton como la próxima responsable del Departamento de Estado y de Janet Napolitano como la primera mujer que tomará las riendas del Departamento de Seguridad Interna (DHS). Pero antes de que se formalicen los nombramientos, la prensa sigue adelantando nombres. Citando fuentes demócratas, medios aseguraron que el general retirado James Jones será asesor de Seguridad Nacional en la administración Obama.

El sitio de noticias en internet Politico, a su vez, dijo que James Steinberg, ex subasesor de seguridad nacional en el gobierno de Bill Clinton, sería nombrado subsecretario de Estado. Susan Rice sería la embajadora de EU ante la ONU y el retirado almirante Dennis Blair sería director de inteligencia nacional. “Los ciudadanos quieren un gobierno con sentido común e inteligente. No quieren ideología, ni peleas internas”, dijo Obama, que prevé hacer más nombramientos hoy, antes de que el jueves EU se paralice por los festejos del día de Acción de Gracias.

 

 



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