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| La batalla por el Petare |
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José Vales Enviado
El Universal Lunes 24 de noviembre de 2008 |
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En Venezuela, desde Chacao a Guárico, todos parecían tener anoche algo para festejar
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CARACAS.— “Aquí, pana, aquí, es la batalla clave”, grita Adonis Guerrero, en la puerta del hospital Miguel Pérez León, a un grupo de conocidos con los que discute de política y otras cuestiones. La avenida Francisco de Miranda, a esta altura, arde de caminantes y de autos como cualquier día. Sólo la presencia policial y las escuelas o centros de votación muestran la fisonomía de un día singular en la popular zona de Petare. Aquí donde el chavismo reina desde sus orígenes, aquí en el centro urbano más populoso del país, que divide a tres gobernaciones (al Distrito Federal, a Sucre y a Miranda) está la clave y donde la hegemonía oficialista es amenazada por las encuestas. Óscar Ocariz, un joven dirigente perteneciente a una acaudalada familia venezolana, invirtió en estas calles los últimos cinco años. “Lo recorrió, lo caminó puerta a puerta”, recuerda Guerrero, quien admite “no sé si eso le va a alcanzar”. En la noche, las encuestadoras aseguraban que la pelea voto a voto entre él y el ex ministro del Interior Jesse Chacón era pareja, mientras en algunas escuelas del Petare, como en otras del resto del país, aún había gente haciendo colas, más de cinco horas después de concluida la votación. Aquí era entonces la batalla, pero también en el resto de Miranda y en Caracas, o en Barinas, más por el símbolo de ser el feudo de la familia Chávez, que al parecer ayer caía en manos de un disidente, Juan Carlos Reyes. Las armas y los tanques prometidos por Chávez no se dejaron ver. Sí algunos incidentes en la noche, la afluencia de votantes y muchos estudiantes organizados, no para marchar contra el final de la licencia de RCTV o contra la reelección, sino “para controlar la elección en todas las mesas de Caracas y Sucre”, según Ricardo Sánchez, el presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad Central. Santiago Urzi acató la orden y ahí está en la escuela del Petare donde “salvo algún intento de votar con documentos falsos todo fue normal”. Cansada de hacer la fila como de soportar “la inseguridad y el aumento de los precios”, la joven abuela Amanda de Soto, de 48 años, dice que “es el momento de cambiar o de castigar con el voto”. “La batalla clave”, del Petare, no había arrojado aún ni vencedores ni vencidos. Sólo la certeza de que en el Petare, como en otras regiones, como Chacao y Guárico, la relación de los venezolanos con el chavismo comenzaba a sufrir una metamorfosis.
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