![]() |
| McCain ofrece combatir el rencor bipartidista |
|
J. Jaime HernándezEnviado
El Universal Viernes 05 de septiembre de 2008 |
|
Candidato dice a republicanos que es el agente del cambio
|
|
SAINT PAUL, Minnesota.— John McCain llegó ayer con su bagaje de héroe de mil batallas para hacer historia como el candidato a la Presidencia más longevo de Estados Unidos.
Rodeado de un océano de pancartas que lo saludaban como “el auténtico héroe americano” o como un “auténtico rebelde”, el veterano McCain hizo alarde de su experiencia y de sus cicatrices de guerra, para presentarse a sí mismo como el hombre providencial que unirá al país más allá del “rencor partidista” entre demócratas y republicanos y actuará como el verdadero agente del cambio en una nación en medio de una encrucijada histórica. “Extenderé mi mano a todo aquel que quiera ayudarme a sacar a este país adelante. Tengo esos antecedentes y las cicatrices para probarlo. El senador (Barack) Obama no los tiene”. A sus 72 años, el legendario senador por Arizona marcaba ayer el compás de los republicanos reunidos en el corazón Saint Paul, a orillas del Mississippi, en un ritual más próximo a la religión que a la política. El cierre de filas en torno a McCain se produjo en un ambiente de fervor y militancia, donde los ecos de las protestas contra la guerra en Irak en las calles de Saint Paul se antojaban ajenos. Un ambiente que registró la aparición de dos manifestantes espontáneas, reducidas inmediatamente por agentes de seguridad y sacadas a rastras, poco después de que McCain rindiera tributo al presidente George W. Bush, “por habernos conducido a través de esos días oscuros, tras los peores ataques contra suelo estadounidense” (en referencia al 11-S) y por “habernos mantenido a salvo de otros ataques”. Dentro del estadio Xcel Energy, los letreros electrónicos parpadeaban el mensaje “Mi país primero”, mientras la silueta robótica de McCain no se apartaba del guión preparado para proyectar su larga sombra de héroe americano y tratar de eclipsar la estrella ascendente de Barack Obama. McCain, el oficial derribado mientras pilotaba su avión de combate en Vietnam. McCain, el soldado a punto de morir ahogado en el lago Truc Bach. McCain, el prisionero de guerra durante más de cinco años, que sufrió todas las formas de tortura imaginables, evocaba ayer este descenso a los infiernos para justificar su larga lucha a la Casa Blanca. “Desde entonces ya no fui el mismo. Ya no era yo mismo. Era yo mi país”.
|
|
© Queda expresamente prohibida la republicación o redistribución, parcial o total, de todos los contenidos de EL UNIVERSAL |