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| Irrita agresión de Jackson a Obama | |
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J. Jaime Hernández Corresponsal
El Universal Viernes 11 de julio de 2008 |
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Al Sharpton llama a evitar una división demócrata de cara a las elecciones
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WASHINGTON.— Durante la década de los 60, los servicios secretos de Estados Unidos bautizaron al veterano activista de los derechos civiles Jesse Jackson como “el trueno”, por sus sonoros pronunciamientos y sus continuos arrebatos de ira y de energía. Hoy, esta cualidad ha colocado al reverendo ante una de las más embarazosas situaciones de su carrera política y ante la penosa obligación de ofrecer disculpas públicas a Barack Obama, a quien recriminó en privado por el tono de algunas de sus últimas intervenciones en materia de responsabilidad moral y social. “Últimamente Obama se la pasa reprendiendo a los afroestadounidenses… Me dan ganas de cortarle los huevos…”, fue el comentario que Jackson deslizó en voz baja a uno de sus interlocutores luego de la grabación de un programa de la cadena Fox, sin percatarse de que tenía el micrófono abierto.
Las palabras de Jackson, uno de los primeros líderes de la comunidad afroestadounidense en declarar su apoyo a Obama, han desatado una intensa tormenta en el seno de la familia Jackson, una de las más respetadas en la comunidad afroestadounidense en la Unión Americana por su histórica vinculación a la lucha por los derechos civiles al lado de Martin Luther King. Pero, además, han puesto en evidencia el recelo y el desdén que Jackson profesa hacia Barack Obama, a quien considera como el político que ha triunfado ahí donde él sólo cosechó victorias a medias. En medio de la tormenta desatada por su arrebato verbal contra Obama, Jackson fue reprendido por una larga lista de dirigentes del partido demócrata. Empezando por su hijo, Jesse Jackson Jr, copresidente de la campaña de Obama, quien no ha dudado en desautorizar a su propio padre por unas declaraciones que consideró “ultrajantes y decepcionantes”. En un intento por suavizar el asunto, el veterano líder demócrata se empleó a fondo en una apurada campaña de control de daños que le llevó a protagonizar un bochornoso peregrinaje por las principales cadenas de televisión, a fin de lanzar un mea culpa que ha buscado salvar la cara y, al mismo tiempo, evitar fisuras al interior del electorado afroestadounidense. “Por cualquier daño o herida que pueda haber causado esta conversación privada frente al micrófono, pido disculpas”, ha repetido una y otra vez Jackson ante los medios de comunicación. “Mi apoyo a la campaña del senador Obama es amplio, profundo e inequívoco. Valoro este momento redentor e histórico”, añadió el candidato negro que más cerca estuvo de conseguir la nominación demócrata en 1988. En medio de esta penosa ronda de comparecencias, Bill Burton, portavoz de la campaña del senador demócrata, se limitaba a señalar que “por supuesto que Barack Obama acepta las disculpas”. Advirtió además que a pesar de los comentarios emitidos por personajes como Jackson, el candidato demócrata “continuará expresándose sobre nuestras responsabilidades con nosotros mismos y con cada uno”. La decisión de Jesse Jackson de dar la cara y evitar una crisis mayor en el seno del electorado afroestadounidense fue festejado por el reverendo demócrata Al Sharpton: “Es un alivio que Jackson haya salido para aclararlo todo porque lo último que necesitamos en este momento es división entre los demócratas que estamos ante la oportunidad histórica de reconquistar la Casa Blanca”. |
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