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| Duelo infinito por los niños chinos |
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JIM YARDLEY
El Universal Viernes 16 de mayo de 2008 |
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Cientos murieron en el sismo. Casi todos eran hijos únicos
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JUYUAN, China.— Los cuerpos están por todas partes. Algunos en bolsas blancas de plástico dispersos sobre el suelo. Otros han sido cubiertos con una cobija favorita o los han vestido con ropa nueva. Hay tantos cuerpos que los enterradores quieren cremarlos en los grupos. Todos son niños. “Nuestro duelo es incomparable”, dijo Li Ping, de 39 años, con los ojos rojos. Junto con su esposa pone, lenta y cuidadosamente, una pijama rosa sobre el cuerpo desnudo y magullado de su hija de ocho años, Ke. “Nos casamos tarde y tuvimos un hijo tarde. Ella es nuestra única hija”. El terremoto que sacudió a la provincia de Sichuan el lunes ha clamado la vida de más de 19 mil personas a lo largo del país y miles más siguen perdidas o están atrapadas entre los escombros. Pero la horrible escena en esta morgue local es un triste recordatorio de que muchos de los muertos son niños, en un país donde a la mayoría de las familias sólo se les permite tener un hijo. Estos niños simbolizan la crueldad aparentemente indiscriminada del sismo. Pero la crueldad, a los ojos de los padres, también fue ocasionada por el hombre. Muchas escuelas en Dujiangyan se colapsaron mientras los niños estaban en clase. El martes, el primer ministro Wen Jiabao visitó dos de ella, incluyendo la Escuela Primaria Xinjian, donde los funcionarios dijeron al premier que la cifra de muertos fue de 20 alumnos. “Soy el abuelo Wen Jiabao”, dijo el primer ministro mientras veía cómo sacaban a dos niños de entre los escombros, de acuerdo con la agencia Xinhua. “¡Aguanten niños, serán rescatados!”. Pero los padres entrevistados en la morgue dijeron que los funcionarios locales le mintieron al premier para esconder la verdadera cifra de muertos, que ellos estiman en más de 400 niños. Muchos padres culpan a las autoridades locales por la lenta respuesta inicial de rescate y cuestionaron la seguridad estructural de las construcciones escolares. También estaban furiosos de que los oficiales les prohibieran buscar a sus hijos durante dos días para luego permitirles el acceso a los cuerpos sólo cuando formaron un comité para quejarse. “Antes de que Wen Jiabao viniera, toda la escuela estaba llena de cuerpos de niños”, dijo una madre sentada afuera de la morgue junto a su esposo, en la oscuridad matinal, junto al cuerpo cubierto de su hija de ocho años. “Su padre y yo estábamos afuera de la escuela desde que ocurrió el terremoto. Le dijimos al gobierno: si ella está muerta, quiero ver el cuerpo. Si está viva, quiero verla”. Li, el padre que estaba vistiendo a su pequeña, dijo que ella “era una muy buena estudiante. Era una niña tranquila y le gustaba pintar. Le estamos poniendo esta ropa porque le encantaba”. Li dijo que estaba enojado y triste, que el cuerpo de su hija aún estaba caliente cuando la encontró en la morgue el miércoles. Se preguntó cuánto había logrado vivir y entonces se inclinó lentamente y murmuró en su oido: “Mi pequeña hija, solías vestirte tú sola. Ahora tengo que hacerlo por ti”. |
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