El reto de salvar a miles
Bill Smith/DPA
El Universal

Jueves 15 de mayo de 2008



BEIJING.— Vertidos químicos, diques que se resquebrajan, turistas varados a 600 metros de altura en un funicular y un tren descarrilado en llamas durante dos días cargado de gasolina son algunos de los problemas relativamente menores a los que se enfrentan los equipos de rescate militares y civiles tras el terremoto más devastador que ha sufrido China en los últimos 32 años.

Otro reto más serio es tratar de salvar a las miles de personas atrapadas bajo vigas gigantes, restos de acero y escombros en colegios y fábricas de la provincia de Sichuan, en el suroeste del país.

El primer ministro, Wen Jiabao, ordenó a los trabajadores de rescate el objetivo de reabrir la principal carretera a lo largo del desfiladero del río Min, desde Dujiangyan hasta la más afectada, Wenchuan, epicentro del terremoto de 7.9 grados.

“Vi desaparecer un pueblo en la ladera de una montaña, tragado por el terremoto”, dijo Yang Yang, un vecino de Wenchuan que viajaba por la carretera en autobús el lunes, cuando se produjo el sismo. “Muchos vehículos fueron barridos o golpeados por rocas”, añadió.

Peritos militares dijeron que necesitarían otros dos días para reparar la vía, obligando a las tropas a viajar a pie 100 kilómetros hasta Wenchuan antes de que helicópteros, aviones y unos pocos botes comenzaron a fletar ayuda, después de que las fuertes lluvias y las réplicas de los temblores difucultaran las labores iniciales.

Los problemas técnicos y la enorme envergadura de los daños sufridos obligaron al gobierno a entregar el control general al mando militar de Chengdu e incrementaron en unos 100 mil el número de soldados y policías paramilitares desplegados en las áreas afectadas.

Con las barreras al transporte y la comunicación es “imposible estimar el número de heridos y desaparecidos” , dijo Wang Yi, jefe de una unidad de policía. “En algunas ciudades no quedan edificios en pie”, añadió, confirmando los peores temores. “Se los ha tragado la tierra”.

La tragedia ya ha sacado a la luz a los primeros héroes, como Qu Wanrong, una profesora de 21 años que murió al intentar salvar la vida de un niño acunándolo mientras estaba atrapada bajo un bloque de hormigón en la localidad de Zundao, informa la agencia Xinhua.

En esa localidad han muerto más de 400 personas, entre ellas al menos 50 niños y tres profesores de guardería. “Qu salvó al niño a costa de su vida”, dijo Li Juan, director del jardín de niños.



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