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| Errores que cuestan caro |
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TEXTO J. JAIME HERNÁNDEZ • CORRESPONSAL
El Universal Lunes 12 de mayo de 2008 |
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Falta de fondos y exceso de confianza, el talón de Aquiles de Clinton
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WASHINGTON.— Cuando los libros de historia reseñen la proeza de Barack Obama en su lucha por la Casa Blanca, el correlato de su posible victoria serán los trágicos errores que ha cometido Hillary Clinton en su empeño por convertirse en la primera mujer presidente de Estados Unidos. Lejano se antoja el mes de enero de 2007, cuando la senadora por Nueva York anunció su candidatura a la nominación demócrata con la promesa de “deshacer los errores de Bush y recuperar nuestra fe y optimismo”. Hoy, tras agotar una de las más sucias campañas en pos de esa nominación, Clinton se prepara para resistir desde Virginia Occidental las presiones para abandonar la contienda y demostrar que sólo ella es capaz de derrotar al candidato republican, John McCain. El empeño de Clinton por mantenerse en la lucha es considerada hoy, por unos, como “una lección de tesón y pundonor”, mientras que para otros es “una muestra más de su tendencia a anteponer sus intereses personales a los del partido”. La recurrente falta de fondos que ha obligado a Hillary a echar mano de su propia fortuna con dos autopréstamos por 11 millones de dólares, ha sido su talón de Aquiles. “Si en los próximos días no consigue los fondos para cubrir el déficit y mantenerse en la competencia, nada podrá impedir su retirada”, consideró Steve Elmendorff, estratega del Partido Demócrata. Ello revelaría el colosal error de cálculo que Clinton cometió hacia finales de 2006, cuando desestimó reunirse con miembros de la comunidad de Silicon Valley, en California, para estudiar nuevas fórmulas para recaudar fondos. El gran beneficiario sería Barack Obama, un político poco conocido y sin recursos, que decidió entablar alianzas con algunos personajes claves como Mark Gorenberg y John Ross, los artífices de una formidable maquinaria de recaudación, con donaciones que van desde un dólar hasta los 2 mil 300, según los topes establecidos por la ley electoral. A la hora de catalogar el compendio de errores cometidos por Clinton, son muchos los analistas y estudiosos que han mencionado, además, su trágica tendencia a subestimar a un contendiente como Obama: “Hillary se confió demasiado en la marca de su nombre y en la lealtad de una estructura partidista que ha sido rebasada desde todos los frentes”, consideró Arnoldo Torres, analista y estratega electoral. Finalmente, la carta racial, una apuesta que Hillary ha explotado de la mano de su esposo Bill —copartícipe indiscutido en la cadena de errores—, para recuperar el terreno perdido y demostrar que Obama “no cuenta con el apoyo de los blancos”. “Este tipo de campaña podría haber causado un daño irreparable en sus relaciones con la comunidad afroestadounidense”, aseguró el congresista James Clyburn, presidente del caucus negro demócrata y uno de los últimos apoyos en darle la espalda.
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