Hillary confía ganar en Indiana
J. Jaime Hernández
El Universal

Sábado 03 de mayo de 2008

Barack Obama obtiene el apoyo de otro superdelegado

WASHINGTON.— Hillary Clinton se mostró ayer sobrada de optimismo al adelantar un “cambio en la jugada” tras las primarias de Indiana y Carolina del Norte, donde sus posibilidades de triunfo para hacerse con la nominación del Partido Demócrata están supeditadas a una victoria contundente en ambos estados.

Sin embargo, las encuestas sólo le favorecían de forma parcial para anticipar su victoria “por los pelos” en Indiana y su derrota en Carolina del Norte, donde Barack Obama podría superarle por un margen de entre siete y nueve puntos porcentuales.

“Todo el mundo sabe que Hillary puede ganar Indiana. Pero si gana en Carolina del Norte, entonces sí que conseguirá un cambio en la jugada a su favor”, consideró Joe Trippi, estratega del Partido Demóctrata.

“Sin embargo, si Obama consigue por un amplio margen Carolina del Norte, las cosas podrían precipitarse muy pronto a favor de su nominación”, dijo en alusión al papel que podrían jugar a su favor el selecto grupo de los superdelegados.

Mientras analistas y estrategas se quiebran la cabeza para tratar de echar luz sobre los resultados que arrojarán las primarias del próximo martes en Indiana y Carolina del Norte, la sórdida batalla entre el grupo de los superdelegados —los casi 800 altos cargos del partido que podrían decidir la contienda—, se seguía saldando a favor de Obama, con la inclusión de un nuevo respaldo.

En esta ocasión ha sido Paul G. Kirk Jr, ex presidente del Partido Demócrata en 1980 y superdelegado por Massachusetts, quien ha decidido subirse al tren de los 253 obamistas que poco a poco recortan distancias frente a los 265 superdelegados de Hillary.

“Ocho de cada 10 estadounidenses creen que el país necesita un cambio. Y la única persona que puede traernos ese cambio y unir al país se llama Barack Obama. Por eso he decidido respaldarlo e invito a mis colegas a sumarse a su campaña”, aseguró Kirk, cuyo respaldo sólo ha confirmado un reagrupamiento de apoyos a favor de Obama que estará obligado a ganar en Carolina del Norte, para corresponder así a las expectativas de los superdelegados que le han respaldado.

“En cualquier caso esta carrera no va a terminar la semana próxima”, vaticinó Donna Brazile, analista política y estratega demócrata, al asegurar que incapacidad de ambos candidatos por hacerse con una victoria contundente el próximo martes les obligará a agotar el final del trayecto el próximo 3 de junio en Montana y Dakota del Sur.

Pero antes de las primarias del próximo martes, Hillary y Obama tendrán que medirse en los caucus de Guam, una isla perdida en el Pacífico que hace las veces de base militar y donde un buen número de estadounidenses pasan su luna de miel.

Los caucus en esa isla, donde están en juego ocho delegados (con medio voto cada uno) y cinco superdelegados, habría sido una nimia batalla de no ser porque, en el contexto de la reñidísima contienda por la nominación demócrata, hasta el último de los votos podría marcar la diferencia.

La isla de Guam es uno de los pocos sitios que las empresas demoscópicas han pasado de largo. Sin una proyección sobre la intención de voto, serán los electores (muchos de ellos militares) los que despejarán la duda este sábado, para determinar quién ha sido el ganador en ese territorio de ultramar.



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