Un consejo para el próximo presidente
PETER HAKIM
El Universal

Domingo 20 de abril de 2008



Incluso cuando las opiniones latinoamericanas sobre Estados Unidos mejoraron en el último año, la calidad de las relaciones estadounidenses con las naciones de la región sigue siendo pobre, al igual que la credibilidad de EU en asuntos regionales. Para reparar el daño, el próximo presidente del país deberá revertir sustancialmente las políticas globales de la Casa Blanca de Bush al tiempo que, paradójicamente, se apega a la agenda sobre políticas de la administración para Latinoamérica.

Ningún otro presidente estadounidense ha recibido tanto rechazo en Latinoamérica como George W. Bush. La aversión no proviene principalmente de las políticas de la administración Bush en Latinoamérica. Más bien refleja las políticas globales, exteriores, y de seguridad, de Washington. La mayoría de los latinoamericanos han sido malquistados por el unilateralismo, el militarismo y los estándares dobles de EU.

Para recuperar la confianza de Latinoamérica, la próxima administración deberá mostrar un mayor respeto hacia los acuerdos multilaterales, utilizar la fuerza del ejército más moderadamente, y dejar de hacer uso de la tortura (en particular si están predicando sobre derechos humanos). Los latinoamericanos, al igual que todos, quieren que EU retire a sus tropas de Irak, que deje de amenazar con invadir a Irán y que cierre la prisión de Guantánamo. La mayoría de los líderes latinoamericanos recibiría con agrado los esfuerzos de un nuevo presidente por proseguir con la agenda pendiente de Bush.

Políticas comerciales

Con las pláticas comerciales estancadas en todo el hemisferio, la Casa Blanca de Bush ha negociado acuerdos de libre comercio con 10 naciones latinoamericanas. Dos de ellos, con Panamá y Colombia, no han sido ratificados por el Congreso de EU. Resultará particularmente difícil obtener la aprobación del acuerdo con Colombia, al que se oponen trabajadores, la mayor parte de los demócratas en el Congreso, y ambos contendientes presidenciales demócratas. Sin embargo, es vital que el próximo presidente haga el esfuerzo. El fracaso del tratado de libre comercio con Colombia humillaría al aliado sudamericano más seguro de EU y dañaría profundamente la credibilidad del país como socio confiable.

Reforma migratoria

Una reforma migratoria integral era una de las principales prioridades de la administración Bush, así como de México y otros países latinoamericanos. Desafortunadamente, la mayoría de los elementos de la reforma resultaron poco populares entre los estadounidenses y no se ha hecho nada por buscar una manera de resolver la gran cantidad de problemas acumulados, en particular el de los 12 millones de personas que viven en EU de manera ilegal.

Los cambios en las leyes migratorias son apoyados por los precandidatos presidenciales, pero todos se retractaron de las extensas propuestas que alguna vez propugnaron. Lo mejor que se puede esperar para los próximos años, un periodo de probable desaceleración económica, son pequeños pasos que no resolverán los asuntos más complicados.

Asuntos de seguridad

Con el respaldo de las administraciones Clinton y Bush, el Plan Colombia le ha suministrado al gobierno colombiano cinco mil millones de dólares en asistencia contra las drogas y la guerrilla, lo que ha reforzado sustancialmente la autoridad del gobierno y ha ayudado a que el país sea más seguro (aunque no ha reducido la producción de drogas ni han dejado de cometerse abusos a los derechos humanos). A pesar de sus logros, Colombia seguirá necesitando la ayuda de EU en materia de seguridad varios años más.

Este año, la Casa Blanca de Bush negoció la llamada Iniciativa Mérida con México para apoyar la colaboración entre ambos países (y naciones centroamericanas) con el fin de abordar problemas compartidos en materia de tráfico de drogas y violencia delictiva. Esta colaboración debería permanecer como prioridad para el próximo presidente.

La administración Bush comenzó a manejar mal las relaciones con la Venezuela de Hugo Chávez. Sin embargo, en los últimos años, Bush ha moderado sus respuestas a las bromas y amenazas de Chávez, y dejó de presionar a otros países para que restringieran sus relaciones con Venezuela. Esa es la mejor postura a seguir por el próximo presidente.

Cuba es un tema en el que la administración Bush sigue evidentemente desfasada con Latinoamérica. Prácticamente todos los gobiernos de la región mantienen relaciones normales con la Habana, y aplaudirían un cambio total en los prolongados esfuerzos de EU por aislar a Cuba.

La poderosa comunidad cubanoestadounidense ha tenido éxito en bloquear cambios a las políticas estadounidenses y tendrá una influencia formidable sobre la próxima administración. El nuevo presidente de EU podría rápidamente marcar la pauta para un cambio eliminando las barreras para viajar a Cuba, comenzando con las restricciones para los cubanoestadounidenses, y haciendo un llamado para que se revise la legislación Helms-Burton.

Para concluir: la mejor manera de que el próximo presidente comience a reconstruir la credibilidad de EU en Latinoamérica será prosiguiendo con la agenda pendiente del presidente Bush para la región, ratificando el tratado comercial colombiano, haciendo pequeños avances hacia una reforma migratoria, desarrollando programas cooperativos en materia de seguridad con México y Centroamérica, y manteniendo buenas relaciones con Brasil.

Peter Hakim es presidente del Diálogo Interamericano

(Traducción: Mariana Toledo)



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