Renuncian altos jefes militares de Ecuador
José Vales
El Universal

Jueves 10 de abril de 2008

Sorpresivamente, la crisis con Colombia y la denuncia de infailtración del aparato nacional de inteligencia, que había hecho el presidente Rafael Correa, derivó ayer en Ecuador en una cadena de renuncias que comenzaron por el ministro de Defensa y continuaron en la cúpula militar y policial

BUENOS AIRES.— Sorpresivamente, la crisis con Colombia y la denuncia de infailtración del aparato nacional de inteligencia, que había hecho el presidente Rafael Correa, derivó ayer en Ecuador en una cadena de renuncias que comenzaron por el ministro de Defensa y continuaron en la cúpula militar y policial.

Tras la denuncia de que algunos oficiales de inteligencia trabajaban para la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA), Correa reemplazó al jefe de la cartera de Defensa, Wellington Sandoval, por su secretario personal, el escritor Javier Ponce, uno de los críticos más acérrimos del rol militar en el país.

De inmediato, la cúpula militar solicitó una audiencia con el jefe de Estado en busca de explicación a esas denuncias. Al no encontrar inmediata respuesta y en desavenencia con la actitud presidencial, el jefe de Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, general Héctor Camacho, y el comandante del Ejército, general Guillermo Vásconez, el oficial de mayor influencia política en las filas castrenses, presentaron sus respectivas renuncias las que fueron aceptadas de inmediato en el palacio de Carondelet (sede del Ejecutivo). “Ha sido cuestionada la institución, no existe la confianza y es por eso que pongo a disposición del presidente mi cargo”, argumentó Vásconez, al ser consultado por la prensa.

La ira de Correa se había desatado cuando detectó que los cuerpos de inteligencia omitieron información sobre Franklin Aisalla, el ecuatoriano que apareció muerto en el campamento del líder de las FARC; Raúl Reyes. En su momento el mandatario había declarado que Aisalla era un simple trabajador. Pero luego los partes de inteligencia del país lo vincularon como “uno de los contactos de Reyes en Ecuador”.

En ese momento había destituido al jefe de inteligencia del Ejército, coronel Mario Pazmiño, y ayer en medio de las cataratas de renuncias también decidió la del jefe de policía, Bolívar Cisneros.

La denuncia de Correa sobre la presunta infiltración por parte de la CIA de los servicios de inteligencia ecuatorianos, fue posterior al informe del matutino El Comercio, que en su edición del sábado daba cuenta de la existencia de un acuerdo bilateral entre la inteligencia del Ejército y la agencia estadounidense por el que la primera percibe “entre 16 y 18 millones de dólares anuales por intercambio de información”.

En sus primeras palabras como ministro, Ponce valoró la postura presidencial “de hablar de intromisión de la CIA en nuestro país. Lo que lejos de ocasionar el rompimiento de vestiduras, debe ser un momento para continuar ajustando la cooperación internacional con los objetivos nacionales".

Tras el sorpresivo remesón político en el que derivó la crisis con Colombia —sobre la que el canciller colombiano Fernando Araújo, sostuvo que “se solucionará en breve”—, Correa viajó anoche a la ciudad de Manta, para reunirse con los miembros de la bancada oficialista en la Asamblea Constituyente, para “delinear una estrategia y cerrar filas”, según fuentes oficiales consultadas por EL UNIVERSAL, antes de su visita oficial a México que iniciará hoy.

En medio de la crisis, el subsecretario de Defensa, Miguel Carvajal informó que el sistema de Defensa Antiaéreo había detectado “la incursión de un helicóptero artillado colombiano aproximadamente unos tres kilómetros en el espacio aéreo ecuatoriano”.

Sin precisar más detalles sobre el caso, Carvajal —quien fue ratificado en su cargo por el presidente—, sostuvo que el gobierno “adoptó las medidas del caso”, mientras Correa estrenó a su cuarto ministro castrense y abrió el primer frente político serio desde que llegó al poder hace 14 meses: con las poderosas Fuerzas Armadas.



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