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| El temor al efecto 11-M en los comicios |
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Ana Anabitarte
El Universal Sábado 08 de marzo de 2008 |
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El atentado de ayer podría provocar dos cosas: la afluencia masiva a las elecciones del domingo y el trasvase de votos hacia la derecha española
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MADRID.— El atentado terrorista del 11 de marzo de 2004, a manos de Al-Qaeda en Madrid, provocó un vuelco electoral sin precedentes. Tres días antes de las elecciones generales, las encuestas daban como ganador al gobernante Partido Popular (PP) por 162 escaños. Sin embargo, tras el brutal atentado en el que perdieron la vida 191 personas, el PP obtuvo 148 frente a 164 del PSOE. Aquella contundente victoria de José Luis Rodríguez Zapatero sobre Mariano Rajoy se debió a que muchos españoles se sintieron engañados. Nada más al conocerse la noticia del atentado, el gobierno del entonces presidente José María Aznar aseguró que la autora había sido ETA. El Ejecutivo era consciente de que si el electorado descubría que el atentado se debía al apoyo que había dado a EU en su decisión de invadir Irak, podía perder las elecciones. De manera que durante varios horas mantuvo la tesis de que la responsables había sido ETA. Sin embargo, las pruebas que apuntaban a Al-Qaeda y el comunicado de ETA desligándose de la masacre pusieron sobre la mesa la sospecha de muchos votantes: que el PP había mentido, lo que le costó la victoria. En el atentado de Mondragón de ayer no hay duda de la autoría de ETA. Durante toda la campaña los sondeos han dado como ganador a Zapatero. Pero este atentado también podría provocar un vuelco electoral, sobre todo teniendo en cuenta la ínfima diferencia entre ambos partidos y el amplio margen de error. El hecho de que ETA haya atentado dos días antes de las elecciones sugiere infinidad de lecturas. La obvia: que la organización terrorista pretende cimbrar a la sociedad a través del asesinato y la violencia y hacerse presente en la campaña. Pero su sola presencia también podría significar una mayor participación electoral y, posiblemente, un trasvase de votos socialistas a la derecha, considerada por una buena parte de la sociedad como más eficaz y dura en la lucha contra el terrorismo. En el 2004, con el dolor y el pesar a cuestas por el atentado, millones de españoles acudieron a las urnas con un doble objetivo: desalojar del poder a los que consideraban que habían mentido y expresar su coraje a través del voto. En el 2008, después de una legislatura marcada por el fracaso del proceso de paz con ETA, otra vez el duelo y el pesar marcarán tanto la jornada de reflexión como la electoral.
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