Un palestino mata a ocho estudiantes israelíes
Jana Beris
El Universal

Viernes 07 de marzo de 2008

El atacante irrumpe en una yeshiva o escuela religiosa; un policía lo mata

JERUSALÉN.— Ocho estudiantes israelíes muertos y siete heridos —cinco de ellos en grave estado— fue el cruento resultado del atentado perpetrado anoche en una yeshiva, centro de estudios religiosos, en Jerusalén. En el lugar fue hallado también el cuerpo del terrorista que perpetró el ataque.

El atentado fue cometido a las 20:30, en la yeshiva Merkaz Harav, una de las más conocidas y de larga trayectoria en la ciudad, en la que jóvenes cursan estudios religiosos antes del servicio militar obligatorio.

A esta escuela religiosa, ubicada en el barrio Kiriat Moshé, logró irrumpir un palestino que portaba un arma automática y varios cargadores, escondidos en una caja.

Se trata de un árabe del barrio Jabel Mukaber en Jerusalén oriental lo cual de por sí le facilitaba las cosas ya que para llegar al lugar elegido para el atentado, no necesitaba pasar de Cisjordania a Israel sino que ya se hallaba en la ciudad.

En la yeshiva no había anoche un guardia en la puerta, lo cual abrió el camino al terrorista para entrar sin problemas, matar primero a dos estudiantes que se le cruzaron y subir luego directamente a la biblioteca, donde gran cantidad de alumnos estaban reunidos estudiando. Allí disparó a mansalva y logró matar a varios de los jóvenes.

“Las escenas eran terribles, apenas entramos comprendimos que había habido una matanza y vimos las escaleras llenas de sangre”, declaró Yehuda Meshi Zahav, director de los servicios de emergencia de voluntarios religiosos Zaka.

Algunos de los heridos lograron ocultarse de tal forma que también luego, cuando las fuerzas de seguridad consiguieron entrar y empezaron a rastrear el lugar, llevó tiempo hallarlos a todos para poder trasladarlos al hospital.

La policía sostiene que quien abatió al atacante fue un oficial de paracaidistas que había estudiado en el pasado en la yeshiva. Al oir los disparos desde su casa, ubicada cerca del lugar corrió armado y lo mató.

Las fuerzas de seguridad —tanto policía como Ejército— llegaron en unos minutos al lugar del atentado, aunque según algunos testimonios, las primeras informaciones sobre disparos en el lugar fueron interpretadas como petardos, por los preparativos para la festividad judía de Purim, que se celebra en dos semanas.

Quien sí comprendió de inmediato que lo que se oía eran disparos, fue el rabino David Simjon, director educativo del lugar, quien se encontraba en ese momento en su oficina.

“El teléfono de la policía estaba constantemente ocupado, llamé a los bomberos y les pedí que avisen a la policía que vengan a la yeshiva, que hay un atentado”, relató. “Todo el tiempo, de fondo, oía los disparos”.

El atentado de anoche llegó en un momento de especial tensión en la zona. La organización chiíta libanesa Hizbalá intentó conectarlo al reciente asesinato de su figura clave, Imad Mughniyeh, en Siria, pero el trasfondo es el tema israel-palestino.

En la cúpula política y de seguridad no hay duda que el hecho que durante relativamente mucho tiempo no hubo atentados de este tipo en Jerusalem y otros sitios, se debe únicamente a que las fuerzas de seguridad logran frustrarlos a tiempo. Los esfuerzos son constantes, aseguran, por donde los radicales puedan actuar. Por eso, ayer de mañana fue detonada una carga explosiva junto a una patrulla del Ejército que cuidaba a agricultores del kibutz Ein Hashlosha en los campos, matando a un soldado beduino e hiriendo a otros dos.



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