Arrasa Medvedev en Rusia; seguirá la ruta de Putin
Enrique F. Molinero
El Universal

Lunes 03 de marzo de 2008

El candidato del aún presidente logra 68% de votos, como se pronosticó

BERLÍN.— La delicada coreografía que diseñó el Kremlin para orquestar el triunfo de Dimitri Medvedev funcionó ayer casi a la perfección y nadie, salvo los candidatos de la oposición que denunciaron un gigantesco fraude, quiso poner en duda el extraordinario resultado que obtuvo el delfín de Vladimir Putin en las urnas.

Legitimado con más de 68% ciento de los votos, el futuro presidente de Rusia de 42 años, recurrió anoche a sus sueños de joven adolescente para celebrar un triunfo electoral, que marca el nacimiento de una nueva era en la segunda potencia militar del planeta.

Medvedev, que soñaba cuando joven con tener vaqueros de la marca Lewis y escuchar en la pequeña intimidad de su dormitorio, discos de Pink Floyd y de Deep Purple, celebró su triunfo en la tarima de un enorme escenario montado para un concierto de rock en la plaza Roja.

El nuevo presidente electo, señal de los tiempos que pueden contaminar al país, se presentó ante la multitud que se dio cita en la histórica plaza, vestido con una cazadora de cuero y con vaqueros. Pero Dimitri Medvedev no quiso —o no se atrevió—, a salirse del guión preparado por los asesores de su mentor y prometió que Rusia seguirá marchando por la ruta diseñada por Vladimir Putin.

“Podemos preservar la senda marcada por Vladimir Putin y tenemos todas las oportunidades para hacerlo”, dijo el presidente electo en su primer gran discurso ante la nación. “Estamos escogiendo nuestro camino, un camino de desarrollo a largo plazo y tenemos la posibilidad de cimentar la estabilidad y recorrer la senda que hemos estado siguiendo en los últimos años. Podemos mantener el rumbo propuesto por Putin: ¡Juntos venceremos!”, añadió.

El guión escrito para la noche del triunfo también incluía la presencia del actual inquilino del Kremlin, quien subió al escenario para felicitar a su delfín y desearle éxito en su cargo. Pero Putin, un político que desea perpetuarse en el poder, no desperdició la oportunidad para recordar al país, el significado del triunfo de su delfín.

“Nuestro candidato lidera con claridad. Esta victoria garantiza que continuará el exitoso rumbo que hemos elegido y aplicado durante los últimos ocho años”, dijo Putin, quien prefirió lucir pantalones oscuros tradicionales para presentarse ante la multitud que se dio cita para aplaudir el nuevo presidente del país.

Después de vivir bajo el yugo comunista, el caos de Yeltsin y el orden casi militar de Putin, Rusia se prepara ahora para vivir una nueva dinastía de poder, casi copiada de la época imperial, pero disfrazada con una ligero disfraz democrático: la era Putin, el nuevo zar democrático del país.

El guión de la coreografía electoral, escrito en los pasillos del Kremlin, pronóstico una abrumadora mayoría para el candidato del partido Rusia Unida. Poco después del cierre de los colegios electorales, el pronóstico se convirtió en una alegre realidad para el inquilino del Kremlin y también para su sucesor.

Pero desde ayer, toda Rusia y muchas capitales europeas se preguntan si el futuro presidente se conformará con el rol de marioneta de Putin o buscará un camino propio que debería llevar la país por un rumbo diferente al marcado por Putin.

En vísperas de las elecciones varios expertos recordaron que Putin no promovió una reforma constitucional para recortar los poderes de su delfín, un gesto que permite al nuevo presidente heredar el panel de mando intacto. Dimitri Medvedev si quisiera, podría ordenar, como lo hizo su padrino hace ocho años, un cambio radical para acercar a su país a Occidente o construir una nueva cortina de acero que tendría sus cimientos en Kosovo.



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