Ala política de las FARC podría asumir el control, ya sin ‘Reyes’
El Tiempo/GDA
El Universal

Lunes 03 de marzo de 2008

Conocedores vaticinan que vendrá un fuerte debate interno en guerrilla

BOGOTÁ.— Tras la muerte del número dos de las FARC, Raúl Reyes, conocedores de la organización vaticinan que vendrá un fuerte debate interno, inmediato, entre exponentes de tres corrientes: la militarista y las tendencias políticas dura y moderada.

Reyes tenía en Joaquín Gómez e Iván Ríos a sus más cercanos aliados; en un sector más moderado, están Iván Márquez, Pablo Catatumbo y Alfonso Cano; y en el ala militarista Jojoy, Fabián Ramírez y Carlos Losada.

Esta lucha interna, sumada al debilitamiento sufrido por el mayor acoso militar de su historia, la pérdida de espacio político al ser considerada en el mundo como organización terrorista, agrava el momento más crítico que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) han tenido en más de cuatro décadas de existencia.

En declaraciones recientes a El Tiempo, el ex presidente Andrés Pastrana aseguró que esa lucha es intensa en estos momentos y que si gana la facción política, esto podría favorecer al diálogo político.

En fuentes diplomáticas hay preocupación porque la muerte de Reyes afecte la búsqueda del acuerdo humanitario. Según supo ayer El Tiempo, Reyes era el único contacto de los tres países amigos (Francia, España y Suiza) para avanzar en la búsqueda de esa posibilidad, encomendada por el gobierno de Uribe, como su única salida en esa dirección. Por ahora, la comunicación de los europeos con las FARC queda afectada de manera sensible.

No ocurre lo mismo con la Iglesia católica, que no obstante formar parte de la estrategia de Uribe para intentar el acuerdo humanitario, a través de una zona de encuentro, tiene otros puentes de comunicación con las FARC, los cuales podrían mantenerse intactos.

La baja de Reyes es el golpe político, militar y moral más duro a las FARC. No solo porque era uno de los hombres históricos de esta organización, sino porque, según muchos conocedores, era el “corazón” de esa guerrilla en las decisiones del día a día.

Aunque en la nomenclatura fuera el segundo, el portavoz del secretariado o el canciller, la cada vez más escasa presencia de Manuel Marulanda en los asuntos de la organización, había convertido a Reyes en el número uno real de ese grupo.

Marta Lucía Ramírez, quien como primera ministra de Defensa del presidente Álvaro Uribe lo persiguió, asegura que “Reyes era la cabeza” de ese grupo insurgente.

Ramírez se atrevió a sugerir que es probable que Marulanda no esté vivo, porque no hay evidencias de su existencia desde hace varios años, lo que hace pensar que Reyes era hasta ayer el número uno de las FARC.

La desaparición de Reyes es el mayor éxito político y militar del presidente Uribe, durante sus seis años de gobierno. Aunque el mandatario muestra a diario cifras sobre el éxito de su política de seguridad democrática en su lucha contra la insurgencia, se le reclamaba desde todos los sectores un golpe a las cabezas del grupo. Y haberlo hecho en la persona de Reyes, deja sin respuesta a sus críticos. La contudencia del hecho llevó a que la oposición reconozca que se trata de un acierto de Uribe y de su política de seguridad democrática.

Carlos Lozano, director del diario VOZ, uno de los mejores conocedores de las FARC, admitió que se trata de un golpe duro, por ser Reyes uno de los hombres de “la más alta estructura de esa organización”.



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