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| Hillary y Obama pelean el voto del supermartes |
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J. Jaime Hernández
El Universal Martes 05 de febrero de 2008 |
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McCain va al frente de la batalla de los republicanos
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WASHINGTON.— El avance de Barack Obama en la mayoría de las encuestas, empujaba ayer a Hillary Clinton a buscar terreno amigo y el cobijo de sus incondicionales en un acto realizado en Connecticut, donde volvió a derramar un par de lágrimas ante el ejército de medios que cubrían el acto. “Dije que ya no iba a llorar, pero …”, dijo una emocionada Hillary Clinton mientras evocaba sus años en un centro de educación infantil de Yale, donde volvió a sacar a relucir la vena sensible que tanto éxito le redituó en las primarias de New Hampshire, cuando se alzó con una importante victoria contra pronóstico. Con la voz apagada y los ojos anegados, la senadora demócrata por Nueva York bajó la guardia y se dejó llevar por el momento que capturaron un enjambre de fotógrafos y cámaras de televisión. El escenario, una escuela infantil de Connecticut, donde Penn Rhodeen, un amigo personal, elogiaba su labor y la presentaba como la “campeona de la niñez”. El rostro femenino y sensible de Hillary Clinton, un factor que ha permitido capturar el voto de las mujeres, se convertía así en la primera contramedida del equipo de campaña de Hillary frente al imparable ascenso de Barack Obama en las encuestas. Una estrategia que, en el curso de las últimas horas, encontraba como contrapartida el rostro apacible y sereno de Caroline Kennedy, hija del asesinato Presidente John F. Kennedy y una de las más importantes promotoras del voto en favor de Barack Obama. El mensaje de Caroline Kennedy, en favor de Obama, se ha convertido en la pieza central de una amplia ofensiva mediática que ha supuesto inversión de casi 23 millones de dólares a través de la radio, la televisión y de Internet para tratar de capturar el voto de los indecisos y para consolidar una base de electores que podrían marcar la diferencia durante este supermartes de caucus y primarias. Tras la jornada de apoyo protagonizado ayer en California por un grupo de mujeres, que incluyeron a Oprah Winfrey y a María Schriver, Barack Obama se dejaba arropar ayer por el patriarca del clan de los Kennedy, Edwrad, por John Kerry y por el actor Robert De Niro que, por primera vez, hacía acto de presencia en actos de campaña en favor de Obama en Nueva Jersey, Connecticut y Massachusetts. “¿A ustedes les pasaba que querían votar, pero no sabían por quién?. Bueno, saben qué, yo me sentía igual, hasta hoy que ya sé por quien votar”, dijo Robert De Niro ante una multitud de jóvenes, que se han convertido en baluarte y en uno de los motores de campaña de un candidato que, por primera vez en los últimos meses de campaña, se colocaba a la cabeza de las encuestas con una ventaja de 3 puntos (49% frente a 46%) frente a las aspiraciones de Hillary. Precisamente, con un virtual empate técnico en la mayoría de las encuestas, la batalla entre los dos contendientes demócratas podría saldarse sin un claro vencedor en la contienda. La victoria de cualquiera de los dos tendrá, en todo caso, un carácter provisional y ampliará el horizonte de la batalla hasta la Convención Nacional Demócrata de agosto próximo. Cosa muy distinta podría ocurrir en el bando de los republicanos donde, si los sondeos y encuestas confirman sus previsiones, el senador por Arizona, John McCain —que llega al supermartes con casi 15 puntos de ventaja—, podría ser el único en alzarse este martes con una clara victoria frente a sus más inmediatos contendientes, el ex gobernador de Massachusets, Mitt Romney; el ex gobernador de Arkansas, Mike Huckabee y el congresista por Texas, Ron Paul. “Aunque Mitt Romney ha avanzado en las encuestas, todo parece indicar que el vencedor será John McCain”, vaticinó Arnoldo Torres, analista y estratega electoral, al asegurar que mientras los republicanos podrían ungir este martes a John McCain como su candidato, los demócratas podrían correr el riesgo de entramparse en una batalla fraticida hasta el mes de agosto que sólo beneficiará a los republicanos. Después de pasar la mayor parte de la semana pasada en la costa oeste, en la víspera de la cita en la que votarán casi la mitad de los 50 estados del país, Clinton, Obama y McCain escogieron pasar el día cortejando a los votantes del noreste.
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