Elecciones complejas y de desequilibrio demográfico
TEXTO WILBERT TORRE • CORRESPONSAL
El Universal

Lunes 28 de enero de 2008

La variada composición poblacional hace más difícil la de por sí complicada selección interna de candidatos

WASHINGTON.— La elección interna de los candidatos en Estados Unidos es peor que un examen de álgebra lineal avanzada: ni siquiera los expertos logran comprenderla con claridad. Es un un sistema complejo en el que entran en juego votaciones abiertas a todos los electores o cerradas a la militancia demócrata y republicana, y difíciles cálculos, sumas y restas de delegados. Pero encima de todo sobresale un factor que complica aún más todo: la composición demográfica del país.

Se trata de un tema que ha provocado muchos dolores de cabeza en las dirigencias de los partidos Demócrata y Republicano. Peor aún, ha generado divisiones y pleitos no sólo en esta elección, sino acumulados en el paso de los años por la forma en la que está definido el calendario de las votaciones.

Los primeros estados en votar son inequívocamente blancos, y eso es algo que causa una gran molestia en segmentos electorales vitales y distintos como los negros, y otros en franco aumento como los hispanos.

¿Cómo entender que en un país donde viven 37 millones de negros, 44 millones de hispanos y 13 millones de asiáticos, las primeras estaciones de las elecciones internas son Iowa y New Hampshire, estados que tienen una influencia clave en la definición de las nominaciones?

De acuerdo con el censo de Estados Unidos, el primero tiene una población de 3 millones de habitantes; 92% son blancos no hispanos, 2.8% son hispanos y 2.1% negros. El segundo tiene 1 millón 400 mil habitantes: 93.8% son blancos, 2.2%, hispanos y 1.1%, negros.

“En 2004 el Partido Demócrata eligió a John Kerry como candidato, lo cual se decidió entre Iowa y New Hampshire. Eso motivó airadas quejas de algunas minorías como los negros y los latinos que se sintieron marginados y sin posibilidad de influir”, dijo Juan Carlos Hidalgo, coordinador del Proyecto de América Latina en el Cato Institute de Washington DC.

En las internas de 2008 algunos estados decidieron hacer algo: Michigan, Nevada y Florida adelantaron sus elecciones de candidato, en busca de dar balance a los desequilibrios demográficos que propicia el calendario.

Fue hasta esas elecciones internas donde comenzó a reflejarse el perfil demográfico plural de Estados Unidos; en Nevada, con una población de 2.5 millones de habitantes, 58% de la población es blanca, 24%, hispana y 8%, negra.

En Florida, con 18 millones de personas, el censo registra que 61% de la población es blanca, 15% es negra y 20% hispana.

Pero las dirigencias demócrata y republicana no aceptaron que esos estados tomaran una decisión unilateral y en castigo determinaron sancionarlos. A Michigan, Nevada y Florida el Partido Republicano decidió quitarles la mitad de los delegados que son electos en las internas y cuyos votos deciden al nominado en la Convención. La dirigencia Demócrata fue más intolerante: sancionó a dichos estados despojándolos de todos sus delegados.

Eso hace aún más complejo el sistema de elecciones internas en ambos partidos. Ahora algunos estados con un peso importante a nivel nacional contarán a medias o no contarán en lo absoluto a la hora de la nominación.

“Es una estrategia peligrosa en ambos partidos porque afecta a estados que pueden ser importantes en una elección cerrada”, dijo el especialista Juan Carlos Hidalgo. “Por ejemplo no es entendible que el Partido Demócrata despoje de todos sus delegados a un estado como Florida, que no tendrá ni voz ni voto en la elección del candidato”.



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