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Cumbre Iberoamericana 2007: Memorias
(Segunda Parte)
El Universal

Miércoles 14 de noviembre de 2007



Unos días antes del inicio de la Cumbre en Santiago de Chile, la presidenta Bachelet, en un artículo publicado en El País el 9 de noviembre de 2007, decía lo siguiente: “Nuestras economías se modernizan, se hacen más competitivas y se abren a nuevos mercados. Ambos procesos, sin embargo, no fueron capaces de ocuparse efectivamente de la demanda social. Si en 1980 cuatro de cada 10 latinoamericanos vivían bajo la línea de la pobreza, en 2006 son los mismos cuatro de 10 que permanecen en ella. Y si bien la pobreza ha disminuido en el último tiempo, al año 2006 existían 205 millones de pobres en la región, esto es, 5 millones más que en 1990”. El artículo tenía este título: “Iberoamérica, hacia un nuevo pacto social”.

Esa situación se presenta cuando la Cepal señala que “el alza de las exportaciones de bienes estuvo dominada por el alza de los precios, especialmente de metales y petróleo”. Las materias han obtenido niveles muy altos. No obstante, las superestructuras dominantes han paralizado la posibilidad de la redistribución del ingreso. Altos beneficios centrados en grupos no siempre monopólicos y sí, en casos, oligopólicos. Muchos de ellos impiden por vía de la “trampa de la desigualdad” (proposición del Banco Mundial, Universidad de Stanford y Universidad de Harvard y no de L’Humanité del Partido Comunista francés) la redistribución de la riqueza y, por tanto, el desarrollo. La crisis de los sistemas educativos y la escasa formación de la fuerza productiva agravan el problema.

En síntesis, se exporta más y a precios más altos o muy altos, pero sin acelerarse el papel del valor añadido (y sin valor añadido no se puede hablar de dinamismo económico) ni el de la competitividad. Los datos de la Cepal son inequívocos: “América Latina pierde participación en la exportación de servicios, es decir, el segmento más dinámico del comercio mundial”. Creo que no puede existir evaluación más rigurosa sobre el tema. “Los servicios representan sólo 12% de las exportaciones totales de la región”. ¿Es un dato alertador? Sin duda. Más grave porque la Cepal nos advierte que la mayor parte de ese 12% no lo genera América Latina, sino los países caribeños. En efecto, es en el área de Anguila, Monserrat, Antigua y Barbada, Granada, Bahamas, etcétera, es decir, en el sistema integrado en la lógica económica de los grandes poderes donde se exportan servicios. Los datos de la Cepal para 2006, año en que México exportó 38 mil 669.6 millones de dólares de petróleo, pero importó, lo que no se dice, 10 mil 28.6 millones de dólares de gasolinas, petroquímicos, gas natural, etcétera. La Cepal nos revela “que tres países ocuparon las posiciones más bajas en la exportación de servicios y esos tres países son Venezuela, México y Ecuador”. El porcentaje de exportación de servicios es casi inexistente, según la Cepal. La elevación del precio del petróleo más que de la OPEP depende ya del sistema financiero mundial. Empero, cabe observar que para algunos países caribeños las exportaciones de servicios oscilan entre 80% y 98% de sus exportaciones totales. Bajo la denominación Otros Servicios, como “Servicios de la Construcción”, Argentina y Brasil representan 33% y 13% de las exportaciones de la región; en “Servicios de Computación e Informática”, Argentina asume 33% de las exportaciones, Brasil 13% y Chile 11%.

La Cepal señala que los desafíos para obtener una mayor competitividad en la exportación de servicios, y no de maquila, requieren mejorar la calificación de la fuerza de trabajo; reducir el costo de las telecomunicaciones y adecuarse a formas regulativas competitivas. Añadiría: reducir las tasas de intermediación bancaria y definir un proceso nuevo de acceso al crédito.

alponte@prodigy.net.mx



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