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| El rey de España calla a Chávez en la Cumbre |
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José Meléndez
El Universal Domingo 11 de noviembre de 2007 |
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“¿Por qué no te callas ya?”, exigió el rey de España, don Juan Carlos de Borbón, al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, al enfrentársele ayer en un agrio pleito verbal y luego, molesto y sin despedirse del plenario
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SANTIAGO DE CHILE.— “¿Por qué no te callas ya?”, exigió el rey de España, don Juan Carlos de Borbón, al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, al enfrentársele ayer en un agrio pleito verbal y luego, molesto y sin despedirse del plenario de la 17 Cumbre Iberoamericana de jefes de Estado y de Gobierno, abandonar sorpresivamente el salón de sesiones de un recinto ferial de esta capital. La cumbre finalizó con una áspera disputa entre España y Venezuela y en la que el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, y el vicepresidente de Cuba, Carlos Lage, se solidarizaron con el gobernante venezolano, mientras que ningún presidente, vicepresidente o canciller latinoamericano apoyó o defendió al rey o al jefe del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero. El pleito empezó cuando Chávez volvió a calificar de fascista al ex presidente del gobierno español, José María Aznar. Incómodo por los calificativos en contra de su predecesor, Rodríguez le reclamó a Chávez y le pidió no descalificar a nadie, pero el venezolano seguía replicando y discutiendo. Fue entonces cuando el rey —que permanecía sentado a un lado de Zapatero y observaba la trifulca verbal— se inclinó hacia adelante y le demandó a Chávez, en tono enérgico y con su rostro visiblemente enrojecido que le brillaba bajo la luz del iluminado escenario, que se callara. “¿Por qué no te callas ya?”, le reprendió, mientras levantaba su mano derecha en un gesto inusual del soberano. De seguido, Rodríguez recriminó al venezolano y le dijo, mirándole de frente, que se puede discrepar profundamente, pero “sin caer en la descalificación”. En silencio, rozando el micrófono con sus manos, Chávez le miraba de frente. “Seamos respetuosos hoy y mañana, auque discrepemos profundamente”, demandó el español. “Una buena forma de entendimiento entre nuestros pueblos es que nos respetemos con normas de conducta que respeten a los ciudadanos y a personas que, como Aznar, fueron electas por los pueblos en cargos políticos”, añadió. Y es que fue el segundo día consecutivo que Chávez tildaba de fascista a Aznar. Ya el viernes, la cancillería española había respondido diciendo que expresaría a su par venezolana “el malestar que existe por unos dichos” de Chávez sobre Aznar, que es un férreo y frecuente crítico del presidente de Venezuela. Al concluir Rodríguez, la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, que como anfitriona dirigía un debate que se le iba de las manos, concedió la palabra a Ortega. Tras instantes de confusión, Ortega cedió la palabra por un minuto a Chávez. Con el ceño fruncido, Chávez respondió—viendo de frente a Rodríguez—que “con todo mi afecto que tú sabes, José Luis”, se permitía contestar con una frase del poeta uruguayo José Gervasio Artigas: “Con la verdad ni ofendo ni temo”. Y alegó: “Venezuela se reserva el derecho a responder cualquier agresión en cualquier espacio”. El uso de la palabra regresó a Ortega, quien recriminó a España que, en la década de 1980, prestara un aeropuerto para reabastecer naves de Estados Unidos que volaron a Libia, bombardearon la casa del gobernante libio Muammar Khadaffi y mataron a una de sus hijas. Mientras el nicaragüense hablaba, el rey se levantó de su asiento, abandonó la sala, salió del edificio y se dirigió a la zona donde le esperaba su vehículo que, con una escolta de seguridad, le sacó del área de la cumbre para viajar ayer mismo de regreso a España. Allá, en Madrid, mientras Aznar agradecía el gesto de Zapatero, el Partido Popular (PP) culpó a este último de lo sucedido y dijo: “Ha tenido que ser el rey el que, con su actitud de firmeza, buen juicio y servicio al Estado, ha sabido dar una respuesta adecuada a los gravísimos insultos que estaban recibiendo todos los españoles”. En el salón, Lage reafirmaba el derecho de Chávez “de defenderse” y recordó que Aznar “ha atacado la dignidad” de Venezuela y de Cuba. Bachelet retomó luego el uso de la palabra, en su papel de moderadora. Siguieron los actos culturales y protocolarios de cierre de la cita cimera. A ella se le veía triste. Sus ojos la delataban. Llama Fidel Castro Más tarde, en una universidad de la capital chilena y antes de partir de Chile, Chávez aseguró que no oyó las palabras del rey y afirmó: “El que quedó muy mal ahí fue el que pierde el control y entonces manda a callar pensando que somos los súbditos todavía del siglo XVII, siglo XVIII”. “Nosotros somos indios alzados, rebeldes, nadie nos va a callar, no nos vamos a callar”, agregó. “El rey será rey pero no me puede hacer callar. Allá él, pero reclamo respeto porque yo soy también un jefe de Estado y electo democráticamente”, subrayó Chávez. En el velódromo de esta capital, donde se efectuó la Cumbre por la Amistad y la Integración de los Pueblos Iberoamericanos, con la presencia de Chávez, Ortega y el presidente boliviano Evo Morales, el mandatario venezolano recibió la llamada del convaleciente líder cubano, Fidel Castro, que envió un saludo a los presentes.
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