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| California, arrasada por el fuego |
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J. Jaime Hernández
El Universal Miércoles 24 de octubre de 2007 |
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Incendios sin control han dejado ya más de medio millón de desplazados
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LOS ÁNGELES.— Tras dos días de intensa batalla contra la fuerza destructiva del fuego —y las rachas de vientos de 100 kilómetros que lo propagan desde el norte de Los Ángeles hasta la frontera con México—, el sur de California se ha convertido en un inmenso cenicero, con poco más de medio millón de desplazados, cientos de residencias reducidas a escombros y estadios deportivos abarrotados de damnificados. Las imágenes de la devastación se extienden desde los condados de Ventura, Santa Bárbara, San Bernardino, Riverside, Orange hasta Los Ángeles y San Diego. Las columnas de humo y ceniza que percuden los cielos de California son el reclamo de una de las mayores catástrofes en la historia de este estado fronterizo con México, desde donde han movilizados más de mil 500 elementos de la Guardia Nacional para apoyar las labores de evacuación y rescate. En un apurado recuento provisional de daños, fuentes de la policía y del cuerpo de bomberos han contabilizado dos muertos, 44 heridos de diversa consideración, entre mil 250 y mil 400 residencias incendiadas y unos 513 mil evacuados tan sólo en el condado de San Diego. Una cifra aún lejana del devastador incendio de 2003, cuando 22 personas perdieron la vida y más de 2 mil 300 casas fueron destruidas. A su paso destructivo, el fuego y las rachas de más de 100 kilómetros que han traído consigo los vientos de Santa Ana han dejado sin energía eléctrica a casi medio millón de casas-habitación. El fuego avanzaba poco a poco y acechaba instalaciones de energía y bases militares como Pendleton, donde miles de marines y sus familiares han recibido aviso de desalojo. El fuego no ha discriminado a nadie. El desastre ha unido en desgracia a las estrellas de Hollywood que residen en el exclusivo barrio de Malibú, donde las mansiones del director James Cameron y de la actriz Olivia Newton-John tuvieron que ser evacuadas. La humareda cubrió una zona de 30 kilómetros donde se encuentran también las residencias de Mel Gibson, Barbra Streisand y Robert Redford, entre muchos otros. Para el resto de los mortales afectados, los estadios deportivos y escuelas que van desde la ciudad de San Diego hasta el condado de Ventura se han convertido en refugios temporales, mientras los equipos de bomberos permanecen enfrascados en una dura batalla para mantener a raya a unos 16 incendios. En el estadio de Qualcomm, en San Diego, poco más de 10 mil damnificados evocaban la pesadilla de Katrina en Nueva Orleáns (2005), cuando poco más de un millón de personas fueron evacuadas de la ciudad que fue reclamada por un huracán de fuerza cinco. El gobernador de California, Arnold Schwarzenegger, confirmó que poco más de 140 mil hectáreas han sido arrasadas por un incendio que mantiene en jaque a poco más de 6 mil bomberos y a casi un millón de habitantes en el Sur de California. “Es una pesadilla”, añadió. El presidente George W. Bush visitará la zona mañana.
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