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El premio causa conmoción en la clase política de Washington
José Carreño
El Universal

Sábado 13 de octubre de 2007

Analistas ven posible otro aspirante a la Casa Blanca

WASHINGTON.— El mundo político de Estados Unidos especulaba sobre la posibilidad de que el ex vicepresidente Al Gore, ahora premio Nobel de la Paz, busque la candidatura presidencial demócrata como muchos desearían pero pocos creen que haga.

La concesión del Nobel a Gore provocó una conmoción en Estados Unidos, donde republicanos buscaron restar importancia y seriedad al premio pero también donde la insatisfacción con la actual “cosecha” de aspirantes presidenciales parece mayor de lo normal.

Sin embargo, Gore se ha expresado en contra hasta ahora y sus allegados aseguran que no tiene intención de entrar en campaña, sino más bien en ayudar a elegir a un demócrata en 2008.

En el mejor de los casos hay “25% de posibilidades” de que Gore lance su candidatura, comentó el analista y estratega de campaña demócrata James Carville, mientras su colega y correligionaria Donna Brazile —que dirigió la campaña presidencial de Gore en 2000— subrayaba su escepticismo y recordaba que el ex vicepresidente ha dicho repetidamente que es “un político en recuperación”.

El anuncio del premio ocurrió dos días después de que un grupo autodenominado “enlisten a Gore" (draftgore.com) publicara una carta abierta en The New York Times para pedir a Gore que se postule.

“Estados Unidos y el mundo lo necesitan más que nunca”, dice la carta petición, que según el comité ha sido firmada por más de cien mil personas.

Pero mientras el propio Gore no descarte públicamente, otra vez, la idea y mientras el calendario político estadounidense no se agote, la especulación sobre sus posibilidades y sus intenciones estarán presentes. De hecho, un analista de la publicación especializada Político aseguró el viernes que el premio Nobel deja a Gore frente a “la dura alternativa” de “regresar a la rudeza de la política o llevar adelante la agenda ambientalista”.

Para muchos republicanos y conservadores, sin embargo, las cosas no son tan claras. Y si por un lado la derecha estadounidense cuestiona la idea de que el deterioro ecológico tiene origen humano, tanto la posición de Gore sobre la gravedad de los problemas ambientales como su propia candidatura son improbables e indeseables.

De hecho la estratega política republicana Cheri Jacobus cuestionó partes de la película Una Verdad inconveniente, que llevó a Gore a ganar premios como el Oscar, y en declaraciones a la prensa local afirmó que de hecho la concesión del premio es “una mancha” para el Comité Nobel. Jacobus afirmó además que el Comité Nobel de la Paz “busca publicidad, como todo mundo”.

La Casa Blanca, sin embargo, aseguró que el presidente George W. Bush “está contento” por Gore y destacó que el ex vicepresidente “ha ayudado a atraer la atención sobre el cambio climático”.



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