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| Fujimori queda recluido en centro policial peruano |
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El Universal Domingo 23 de septiembre de 2007 |
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El ex presidente Alberto Fujimori fue encarcelado en Perú, a donde regresó ayer tras siete años de autoexilio en medio de extremas medidas de seguridad, un día después de que Chile decidiera extraditarlo por cargos de corrupción y abusos a los derechos humanos, en un fallo histórico
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LIMA (Reuters).— El ex presidente Alberto Fujimori fue encarcelado en Perú, a donde regresó ayer tras siete años de autoexilio en medio de extremas medidas de seguridad, un día después de que Chile decidiera extraditarlo por cargos de corrupción y abusos a los derechos humanos, en un fallo histórico. El avión policial que transportó a Fujimori aterrizó sorpresivamente en una base de la fuerza aérea a las 16:38, hora local, luego de más de ocho horas de viaje desde Santiago, en lugar de una base policial cerca al aeropuerto internacional de la ciudad de Lima, donde lo esperaban cerca de 300 simpatizantes. Los fujimoristas, vestidos con prendas naranja, color que identifica al sector, banderas peruanas y globos, protagonizaron desórdenes en los exteriores de la terminal aérea al agredir a efectivos en su intento por avanzar hacia el aeropuerto. Incendiaron seis neumáticos. Luego de su llegada a Lima, Fujimori, de 69 años, subió a un helicóptero que lo llevó de inmediato a un cuartel policial, resguardado por decenas de agentes de seguridad. Imágenes de televisión mostraron por breves segundos al ex presidente, que vestido con un sobretodo oscuro salió de la nave e ingresó rápidamente a una camioneta negra con rumbo al cuartel policial. “El cambio fue por seguridad. Ahora estará recluido en la base de la Dinoes (Dirección de Operaciones Especiales de la policía peruana) por unas dos semanas, nada más, antes de que se inicien sus procesos”, dijo el ministro del Interior, Luis Alva, en conversación telefónica. El recinto, conocido como Fundo Barbadillo, es la mayor sede de quema de cargamentos de drogas incautados por la policía. Con su reclusión en este centro policial, Fujimori cambió su exclusivo arresto domiciliario en la Hacienda Chicureo, en las afueras de Santiago de Chile, donde disponía de piscina, un campo de golf y amplias áreas de recreación. “Luego de Barbadillo, Fujimori será trasladado a la escuela de agentes penitenciarios con espacios amplios para que tenga una habitación y una sala de audiencias para que sea juzgado”, dijo la ministra peruana de Justicia, María Zavala. “Fujimori contará con toda la seguridad del caso y tendrá todas las garantías para un debido proceso”. Es la primera vez en el mundo que un ex presidente es extraditado a su país por cargos de abusos a los derechos humanos y según expertos podría ser condenado a 30 años de prisión en juicios que durarían entre tres meses y dos años. A pesar de haberla impulsado, la extradición de Fujimori es un reto para el presidente Alan García, que sin una mayoría propia en el Congreso cuenta a veces con el apoyo de los legisladores “fujimoristas” para la aprobación de leyes. Vestido con un sobretodo negro y con una pequeña maleta en la mano, Fujimori abandonó su cómoda vivienda en las afueras de Santiago para ser trasladado hacia un aeropuerto chileno. Antes de abordar el avión de la policía peruana que lo llevó a Perú, Fujimori fue sometido a un chequeo médico, según la prensa local. El ex presidente pasó su última noche en Santiago con “absoluta tranquilidad”, dijo su abogado Francisco Velozo. Amor y odio En Lima, el portavoz del ex presidente, el legislador Carlos Raffo, dijo que Fujimori sufrió una descompensación durante su viaje en el avión rumbo a Lima. La llegada de Fujimori ha despertado sentimientos de amor y odio entre muchos peruanos que preparan en Lima diferentes manifestaciones de apoyo y rechazo al ex presidente. Para algunos, es un héroe por haber derrotado en los 90 a la guerrilla maoísta de Sendero Luminoso. Para otros es un “corrupto” y “asesino” que formó escuadrones de la muerte en una guerra sucia contra los grupos armados. Por su parte, Alberto Fujimori dice tener la conciencia tranquila y que espera tener un debido proceso en Perú. “Confío sí en que ninguna de esas acusaciones tiene sustento como para condenarme”, aseguró. El gobierno ha invocado tranquilidad y dijo que espera que la llegada de Fujimori no genere divisiones.
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