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| La viuda de mexicano muerto pide ayuda |
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José Carreño
El Universal Viernes 03 de agosto de 2007 |
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WASHINGTON.— Abundia Martínez Martínez, viuda de Artemio Trinidad Mena, el mexicano fallecido durante el desplome del puente entre Mineápolis y Saint Paul, la noche del miércoles, pide ayuda económica para enviar a México el cadáver. Abundia necesita también ayuda para tener un abogado que le permita resolver su situación migratoria. “No tengo papeles ni para mi niña, para llevarla para México”. “Mi esposo tenía diez años de estar viniendo pero yo tengo apenas un año de estar acá con él”, dice en una breve charla telefónica, marcada por un sollozo ocasional. Abundia, de 31 años de edad, dejó atrás en su pueblo, en Guerrero, a tres hijos y tiene ahora además una niña de dos meses de edad. “Necesito ayuda para arreglar mi situación”, dijo. Y es en lo económico y lo legal. “No tengo dinero”, comentó. “Necesito ayuda económica para mandar su cuerpo a México y sacar adelante a mis hijos”, dijo. “Nosotros somos ilegales acá... mi niña... no tengo papeles para llevarla a México ni para nada”. Varios medios hispanos, incluso la estación Radio Rey de Saint Paul, iniciaron colectas económicas para ayudar a la joven viuda. “Estoy muy confundida y no sé mis planes, y como está muy reciente no sabría decir (qué voy a hacer)”, agregó. La última vez que Artemio Trinidad Mena se comunicó desde Mineápolis con su familia a Ixcateopan de Cuauhtémoc, Guerrero, fue el sábado pasado. Habló con su mamá, a quien le prometió que regresaría en septiembre u octubre luego de dos años de no haberlos visto. Vía telefónica Artemio, quien tenía 30 años, le recordó a su madre Consolación Mena que daría la vida por conseguir dinero para sus cuatro hijos, tres de ellos radicados en Guerrero bajo el cuidado de su abuela y la bebé de dos meses. Consolación dice que sus tres hijos, Salvador de nueve años, Victoria de siete y María de tres, saben que su papa murió en Estados Unidos. “No murió por el desierto cuando se iba de indocumentado desde hace años y fue a morirse hasta allá”, se lamentó su madre. Consolación Mena narró que su hijo trabajaba de repartidor de una tienda por las mañanas y que por las tardes vendía mangos para mantener a su familia. De acuerdo con el cónsul de México en Saint Paul, Nathan Wolf Lustbader, quien ha sido el responsable de la atención consular a la viuda, hoy por la mañana habrá una reunión con ella para decidir si se repatria el cuerpo. Su madre no duda, lo quiere de regreso en casa para despedirse de él. Wolf cree que de los 30 desaparecidos ninguno es mexicano porque no han recibido más reportes en sus oficinas. Por su parte, la Secretaría de Relaciones Exteriores expresó “sus más sinceras condolencias al pueblo y al gobierno del estado de Minnesota, así como a las autoridades de la ciudad de Mineápolis y a las familias de las víctimas del lamentable accidente ocurrido”. (Con información de Natalia Gómez Quintero)
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