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| Libia libera a enfermeras búlgaras; la UE la ‘premia’ |
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Matthew Brunwasser
El Universal Miércoles 25 de julio de 2007 |
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Después de pasar más de ocho años en una prisión en Libia, cinco enfermeras búlgaras y un médico palestino aterrizaron a bordo del avión presidencial francés aquí, en la capital de Bulgaria, la mañana de ayer, donde fueron recibidas por emocionados familiares y por altos funcionarios búlgaros
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SOFÍA, Bulgaria.— Después de pasar más de ocho años en una prisión en Libia, cinco enfermeras búlgaras y un médico palestino aterrizaron a bordo del avión presidencial francés aquí, en la capital de Bulgaria, la mañana de ayer, donde fueron recibidas por emocionados familiares y por altos funcionarios búlgaros. Las enfermeras y el médico estuvieron acompañados por la comisionada de Asuntos Exteriores de la Unión Europea, Benita Ferrero-Waldner, y la esposa del presidente francés, Cecilia Sarkozy, quien ayudó a concretar su liberación y viajó con ellos desde Libia, país con el que se firmó un acuerdo de ayuda. En la carta de intenciones, firmada esta madrugada, la Comisión Europea (CE) se compromete a abrir un Fondo “de carácter voluntario” al que podrán contribuir todos los donantes gubernamentales o no gubernamentales que lo deseen. El dinero, que será canalizado a través del Fondo Internacional de Bhengazi, servirá para devolver la suma que las autoridades libias pagaron a las familias de los niños afectados (461 millones de dólares) o para brindar asistencia médica a los enfermos. El canciller búlgaro, Ivailo Kalfin, dijo que el presidente Georgi Parvanov, había decidido indultar a los seis, poniendo así fin a cualquier litigio pendiente. “Esperé tanto tiempo este momento”, dijo una de las enfermeras, Snezhana Dimitrova, al reunirse con su familia. La liberación impulsa el acercamiento con Libia, que hasta hace poco era mayoritariamente rechazada por la comunidad mundial. El cambio se produjo a partir de que el país abandonó su programa de armas de destrucción masiva y realizó pagos a las familias de las víctimas fatales del atentado de Lockerbie, en 1988. Eso llevó a Washington a restablecer relaciones diplomáticas. El canciller de Libia dijo que su país y la Unión Europea (UE) acordaron desarrollar una “plena asociación” tras la liberación de las enfermeras y el médico, y que los europeos prometieron destinar ayuda a los hospitales e infraestructura libios. La UE, además, ofreció asistencia a Libia en educación, arqueología y el control de la inmigración ilegal. Ayer mismo, en Bruselas, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, dijo ue ahora la UE buscará normalizar los lazos comerciales y políticos con Libia. El caso de las enfermeras y el médico surgió en 1999, cuando fueron acusados de infectar intencionalmente a 400 niños libios con VIH, el virus que causa el sida, en el hospital infantil libio de Benghazi, donde trabajaban. El líder libio, Muammar el-Qaddafi, acusó a las enfermeras de actuar bajo las órdenes de la CIA estadounidense y de la agencia de inteligencia israelí, y dijo que sus acciones eran parte de un plan para desestabilizar Libia. Tres juicios después... Ochos años, tres juicios y dos sentencias a pena de muerte después, las enfermeras y el médico, que aseguraron haber confesado tras ser torturados, regresaron a Bulgaria. La liberación se produjo tras la intervención de Cecilia Sarkozy, esposa del presidente francés. Tanto Nicolas Sarkozy, quien hoy viaja a Libia, como Cecilia fueron declarados ciudadanos de honor por el gobierno de Bulgaria. Libia conmutó a cadena perpetua la sentencia de los empleados médicos después de que las familias de los niños infectados aceptaron, cada una, alrededor de un millón de dólares a cambio de desechar sus reclamos de que los acusados fueran ejecutados. Las leyes libias permiten extraditar a sus países de origen a los condenados a cadena perpetua para cumplir allá la sentencia. Bulgaria de inmediato solicitó la extradición y, bajo un acuerdo de intercambio de prisioneros de 1984, indultó a los seis. El médico palestino recibió la ciudadanía búlgara en junio. Marian Georgiev, hijo del médico Zdravko Georgiev, que también fue acusado en el caso, pero liberado en 2004, e hijastro de Kristyana Vulcheva, la enfermera que fue acusada de ser el “cerebro” de la supuesta conspiración para infectar a los niños, dijo sentirse “feliz” por el arribo de Vulcheva, pero aseguró: “La vida normal nunca va a regresar. Lo que nos quitaron nunca regresará”. (Con información de agencias)
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