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Bush divide en dos a los republicanos
Jim Rutenberg y Carl Hulse
El Universal

Domingo 03 de junio de 2007

La defensa que ha hecho el presidente estadounidense George W. Bush sobre la necesidad de una reforma migratoria y sus ataques contra los críticos del plan están provocando un inusual e intenso rechazo de parte de los conservadores

WASHINGTON.- La defensa que ha hecho el presidente estadounidense George W. Bush sobre la necesidad de una reforma migratoria y sus ataques contra los críticos del plan están provocando un inusual e intenso rechazo de parte de los conservadores que constituyen la base de apoyo que le queda, generando divisiones en un partido cuya unidad ha sido la envidia de los demócratas.

De hecho, ha puesto en su contra a sus otrora defensores incondicionales en el Congreso, incitando intensas discusiones entre Bush y sus partidarios, que se quejan de que el presidente está buscando una amnistía para violadores de la ley extranjeros cuando debería estar enfocado en la seguridad fronteriza.

La semana pasada, los conservadores llegaron a pedir en sus sitios en la red un juicio político con miras a la destitución de Bush, y locutores radiofónicos que generalmente se habían referido en buenos términos al presidente, junto con analistas y aliados del Congreso, han advertido que Bush está "perdiendo seguidores", en momentos en que necesita todo el respaldo que pueda conseguir en asuntos como la guerra en Irak. "Creo que el presidente Bush se lastima a él mismo cada vez que dice que no es una amnistía", dijo el senador Tom Coburn, republicano por Oklahoma, en alusión a la propuesta de ley que incluye un proceso de legalización para los inmigrantes. "No somos tan estúpidos".

La semana pasada, después de que Bush insinuara que quienes se oponen al proyecto del Congreso "no quieren hacer lo que es correcto para EU", el locutor y analista político Rush Limbaugh dijo que "desearía que (Bush) no hubiera hecho eso, porque no va a perder mi apoyo con respecto a Irak, ni tampoco con respecto al tema de la seguridad nacional, pero sí podría perderlos a algunos de ustedes".

Declaraciones similares se han reproducido en programas de radio, publicaciones conservadoras como National Review y la cadena Fox News, e incluso en sitios en la red como RedState.com y FreeRepublic.com. De hecho, funcionarios de la Casa Blanca han tenido que defender al mandatario en sitios tanto liberales como conservadores. La batalla ha enfrentado a la Casa Blanca contra un grupo que incluye a los defensores más aguerridos de Bush en Texas: los senadores Kay Bailey Hutchison y John Cornyn, ambos republicanos.

En entrevistas concedidas en los últimos días, funcionarios de la Casa Blanca expresaron su frustración ante lo que describieron como críticas basadas en la equivocada noción de que el proyecto de ley concedía una amnistía a los indocumentados, cuando, de hecho, lo que hace es legalizar la situación de aquellos que paguen multas y cuotas superiores a los 6 mil dólares. También subrayaron que la más reciente encuesta de The New York Times/CBS News muestra que 66% de los republicanos respaldan las cláusulas relacionadas con la legalización de los inmigrantes.

Karl Rove, principal asesor de Bush, se mostró confiado el viernes en que la Casa Blanca conseguirá el apoyo de los críticos al proyecto pero, ese mismo día, Peggy Noonan, editorialista de The Wall Street Journal, dijo, en una columna titulada "El presidente Bush ha partido en dos a la coalición conservadora": "Lo que los conservadores y republicanos deben reconocer es que la Casa Blanca ha roto con ellos".



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