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Madame Sarkozy... o Madame Bovary
ENRIQUE F. MOLINERO . CORRESPONSAL
El Universal

Jueves 24 de mayo de 2007

La primera dama, Cecilia Sarkozy, es la atracción de Francia y su aura de mujer infiel e independiente la ha convertido en heroína y pecadora

BERLÍN.- Desde hace siete días una interrogante recorre Francia y nadie aún es capaz de ofrecer una respuesta sólida y definitiva que pueda poner fin a una duda casi nacional ¿Cecilia Sarkozy, la nueva primera dama del país, permanecerá al lado de su esposo en los próximos cinco años o volverá a abandonar el hogar para seguir a un nuevo amante?

Cecilia Sarkozy, la hermosa ex modelo de Schiaparelli, de 49 años, y esto nadie lo pone en duda, es la atracción del país y su aura de mujer infiel e independiente la ha convertido en heroína y pecadora, como el personaje de la famosa novela de Gustave Flaubert, Madame Bovary. El día de la investidura de su esposo, Cecilia cautivó a la nación cuando llegó al palacio del Elíseo luciendo un vestido de satín color blanco turquesa del modisto Prada, acompañada de sus dos hijas de su primer matrimonio, los dos hijos del primer matrimonio de su marido y el hijo común de ambos.

La nación entera se conmovió cuando el nuevo y flamante presidente, nada más finalizar el discurso de investidura, se acercó a su esposa, la besó en los labios y acarició su mejilla izquierda donde brillaba una lágrima furtiva. ¿Una prueba fulminante y pública de amor?

La chismografía nacional cree saber que el matrimonio dejó de funcionar en 2005 cuando Cecilia abandonó a su esposo y se fue a vivir a Nueva York al lado de Richard Attias, un elegante y apuesto ejecutivo francés, donde permaneció casi un año. Cecilia regresó cuando la candidatura de su esposo era inminente.

Durante las últimas semanas de la campaña electoral, Cecilia volvió a desaparecer y todo París ardía con los rumores y la existencia de nuevos amantes sin rostro. El día de la segunda vuelta, Cecilia no acudió a votar por su marido, pero sí estuvo al lado de su esposo cuando pronunció su primer discurso como presidente electo.

"Dicen que estaba en Londres al lado de un nuevo amante", contó una periodista parisina. Lo único aparentemente cierto es que sus dos hijas la convencieron de que apareciera. "Pasaron la noche en la suite de un hotel y se comportaron como enamorados", señaló la revista Paris Match, supuestamente bien informada de las intimidades de la pareja.

La decisión de Cecilia de no acudir a votar fue descubierta por dos periodistas del periódico Le Journal du Dimanche, que debía publicar un reportaje el domingo antepasado. La nota fue censurada, dicen en París, por presión directa del propietario del periódico, Arnaud Legardere, un amigo íntimo del nuevo presidente de Francia.

El escándalo no tardó en salir a la luz, lo que desató una nueva y furiosa ola de rumores en torno al futuro de la pareja y al rol que puede desempeñar Cecilia como la nueva primera dama de la nación. ¿Acaso no fue ella misma quien dijo que no se veía como primera dama porque era políticamente incorrecta? "Me gusta pasearme con vaqueros, camiseta y sandalias. No entro en el molde", dijo Cecilia. "Por mis venas no corre una sola gota de sangre francesa", añadió, al recordar que su padre es de origen rumano y su madre es nieta del compositor español Isaac Albéniz.

Aunque los franceses son famosos por su tolerancia en lo que concierne a la vida privada de sus presidentes, el caso de Ceciclia Sarkozy parece ser la excepción. La nación no parece dispuesta a aceptar una primera dama "intermitente", como señaló el periódico Le Temps.

La pareja que forman la ex candidata socialista Segolene Royal y Francois Hollande, presidente del partido, tampoco parece dejar indiferente a la nación. Cuando salió a la venta el libro La femme fatale, que relata las desavenencias de la pareja, los 38 mil ejemplares de la primera edición se agotaron en un par de horas.

Las autoras del libro, Raphaelle Bacque y Ariene Cemin, cuentan que Royal, celosa de una aventura sentimental del padre de sus cuatro hijos, decidió luchar por la candidatura y amenazó a su compañero sentimental con impedirle ver a sus hijos, si este intentaba bloquear su candidatura.



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