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Novedades de la era Sarkozy
ENRIQUE F. MOLINERO . CORRESPONSAL
El Universal

Lunes 21 de mayo de 2007

Sorprende a los franceses al aparecer en pantaloncillos cortos y con la conformación plural de su gabinete

BERLÍN.- Nicolas Sarkozy, y esto lo sabe toda Francia, prometió durante la campaña electoral una ruptura tranquila con el pasado, pero nadie en el país se había atrevido a soñar con ver a un presidente vestido con pantaloncillos cortos corriendo por el bosque de Bolonia, acompañado de su primer ministro y cuatro guardaespaldas, como ocurrió en el primer día de la "era Sarkozy".

Tras la estampa familiar en el Elíseo con la primera dama y cinco hijos de diferentes matrimonios de la víspera, una imagen también inédita en las costumbres galas, el jogging de Sarkozy y Francois Fillon, su recién nombrado jefe de gobierno, ilustró casi a la perfección el que Francia entró, el jueves pasado, en una nueva era que promete cambios.

Al día siguiente, la "ruptura tranquila" prometida por Sarkozy adquirió una dinámica que sorprendió al país, pero que dejó al desnudo que el nuevo presidente está dispuesto a introducir cambios radicales en las casi ancestrales costumbres políticas.

Por primera vez en la breve historia de la V República, un presidente galo decide comenzar a gobernar con un gabinete que ofrece la novedad de respetar la paridad de sexo (ocho hombres y siete mujeres) y que se caracteriza por la apertura hacia la izquierda, simbolizada por la entrada en Asuntos Exteriores de Bernard Kouchner, uno de los políticos más populares y hasta el día de su nombramiento, militante distinguido del partido Socialista.

Kouchner, un ex ministro de Mitterrand y de Jospin, amén de fundador de Médicos sin Fronteras, tendrá la difícil tarea de reconstruir la política atlantista de Francia y ocuparse de los temas más envenenados de la diplomacia francesa como Irak e Irán, sin olvidar la tarea pendiente de África.

Su designación, además de haber provocado un efecto mediático enorme, encierra una importancia estratégica destinada a desestabilizar al partido Socialista de cara a las legislativas del 10 y 17 de junio próximos.

Kourchner estará flanqueado en Exteriores por Jean Pierre Pierre Joyvet, un ex militante del PS, y amigo de Francois Hollande y Segolene Royal, quien fue nombrado secretario de Estado para Asuntos Europeos.

No fue la única sorpresa que tenía Sarkozy. Un miembro destacado del primer gobierno de izquierda, centro y de derecha que haya existido jamás en Francia, es una mujer que nació hace 41 años en la Borgoña y cuyo padre es un albañil marroquí jubilado y su madre una ama de casa argelina. La nueva ministra de Justicia, Rachida Dati, es una primicia y será la encargada de rebajar la mayoría penal a 16 años.

Otro gesto que no pasó desapercibido para nadie fue la decisión de rehabilitar a Alan Juppé, el gran delfín de Chirac y que cayó en desgracia cuando la Justicia lo condenó en 2004 a 14 meses de cárcel por financiar irregularmente el partido de Chirac.

Juppé será el nuevo ministro de Ecología, Desarrollo y Ordenación del Territorio Sostenible. Sarkozy, además de perdonar los pecados de Juppé, lo convirtió en el virtual numero dos del Ejecutivo al otorgarle el rango de único ministro de Estado.



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