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| Franceses, indignados por las vacaciones en yate de Sarkozy |
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Enrique F. Molinero
El Universal Jueves 10 de mayo de 2007 |
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La oposición y la prensa califican al presidente electo de "nuevo rico"
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BERLÍN.- Francia recupera la normalidad. "Arrogante", "nuevo rico", "insensato". Pocas veces como en las últimas 24 horas, el presidente electo, Nicolas Sarkozy, había despertado tanta indignación en su país a causa de una breve estadía en Malta financiada por un multimillonario industrial francés y amigo personal del político. Después de prometer a los franceses, el domingo, una nueva era para el país, Sarkozy se fue a cenar a un restaurante de lujo, durmió en una suite también de lujo y al día siguiente voló, en compañía de su esposa Cecilia y de su hijo de 10 años, en un jet privado a Malta, para abordar un yate de lujo de 60 metros de eslora. Sarkozy, es cierto, había dejado saber que necesitaba un merecido reposo después de la dura batalla electoral y la prensa francesa sugirió que el descanso del guerrero tendría lugar en un convento o en una tranquila finca en la isla de Córcega. Pero no, Sarkozy había aceptado la invitación de uno de los hombres más ricos de Francia, que puso a su disposición su jet y su yate La Paloma para que el presidente electo recuperara la energía perdida y meditara sobre los cambios que pretende impulsar en Francia. Pero las fotos de la familia Sarkozy a bordo del yate, cuyo alquiler cuesta entre 173 mil y 193 mil euros a la semana, en lugar de alegrar la vida a los franceses, provocaron una ola de indignación en las filas de la oposición y preocuparon a los aliados del presidente electo, a un nivel que obligó a Sarkozy a justificar ante los micrófonos de una emisora amiga sus breves vacaciones de "nuevo rico". "El crucero ha causado preocupación entre un gran número de amigos de Sarkozy", anotó Le Figaro, el periódico conservador que nunca ocultó su apoyo al candidato de la Unión por un Movimiento Popular (UMP). Esa fue la crítica más suave que leyeron los franceses. Le Parisiene, un rotativo poco sospechoso de izquierdismo, calificó la breve estadía en Malta de "escapada dorada". "Esto comienza mal" afirmó el semanario satírico Le Canard Enchainé, en un juego de palabras que utilizó el nombre de la isla. "¿Este es el nuevo estilo y la ruptura que prometía el candidato antes de las elecciones?", se preguntó Liberation. "Jamás se había visto exhibir de una manera tan provocadora el gusto por el dinero y por el mundo de los negocios", denunció el socialista Vincent Paillon, que fue portavoz de Segolene Royal en la campaña. El revuelo que provocó su breve estadía a bordo del yate convenció al presidente electo de dar explicaciones a sus compatriotas. Pero lo hizo a su manera. Además de rechazar las críticas de la oposición por sus breves vacaciones, Sarkozy afirmó que no tenía intenciones de pedir disculpas. "No tengo intención de esconderme. No tengo intención de mentir y tampoco tengo intención de pedir disculpas", dijo a los periodistas. "No veo la controversia y, además, mi viaje no ha costado un céntimo a los contribuyentes". Es cierto, Vincent Bollorrés, propietario del yate, admitió que Sarkozy fue su invitado.
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