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| Guernica, recuerdo del horror |
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ANA ANABITARTE . CORRESPONSAL
El Universal Jueves 26 de abril de 2007 |
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Hoy hace 70 años tuvo lugar en España el primer ataque aéreo cuyo propósito era la destrucción total de una ciudad
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MADRID.- "La ciudad entera ofrece un aspecto horrible, ardiendo de una punta a la otra. Las llamas se reflejan en las columnas de humo que se divisan desde las montañas a una distancia de diez millas. Durante toda la noche, las casas han estado derrumbándose, hasta quedar convertidas en grandes montones de escombros rojos e impenetrables". Con estas palabras, George Steer, corresponsal del diario británico The Times, describía hace 70 años el panorama de destrucción que se encontró en la pequeña ciudad vasca de Guernica, que el 26 de abril de 1937, durante la Guerra Civil española (1936-1939), sufrió un cruento bombardeo por parte de los aviones de la Legión Cóndor del régimen nazi alemán. Ese día, los cerca de 6 mil habitantes de esta localidad se convirtieron en víctimas del primer ataque aéreo a gran escala llevado a cabo en la historia de Europa. Era un lunes primaveral, y muchos acudían al mercado. Sobre las cuatro y media de la tarde, las campanas de la iglesia empezaron a repicar, anunciando la llegada de los aviones. Durante tres horas y media, las bombas no cesarían de caer. María Jesús Cava, sobreviviente de la matanza, recuerda que fue horrible salir del refugio y ver aquello. "Todo el ferial ardiendo, todo era incendio. Todos temblando. ¡Cómo nos íbamos a imaginar que iba a suceder eso! ¡Todo un pueblo quemándose! ¡Ni hablábamos del susto que teníamos!", afirmó. Según el gobierno de la República, de los 5 mil 500 habitantes que había censados murieron mil 654 personas y hubo centenares de heridos. Aunque el régimen de Franco habló sólo de 12. El número exacto de víctimas sigue siendo hoy un misterio, pero los estudios históricos más recientes hablan de entre 250 y 300 muertos y centenares de heridos. La ciudad vasca, que acogía un número indeterminado de refugiados, quedó además reducida a cenizas: apenas el uno por ciento de las casas se libró de la destrucción. El bombardeo contribuyó decisivamente a la rápida conquista del País Vasco Autónomo, y al triunfo del régimen de Franco sobre la democracia. Y según el historiador Ricardo García Cárcel, también supuso un terrible antecedente de los ataques masivos sobre la población civil durante la Segunda Guerra Mundial y en la guerra de Vietnam. Alejada del frente, carente de defensa antiaérea y sin mayor importancia estratégica, Guernica (Gernika, en vascuence) no parecía un objetivo lógico. De hecho, los posibles blancos -un puente de apenas diez metros de longitud sobre el río Oca y una fábrica de armas situada en las afueras- quedaron intactos. Sin embargo, la ciudad es el ancestral símbolo de la identidad de los vascos. En la Casa de Juntas se reunían las asambleas que regían Vizcaya. Enfrente, el famoso Árbol de Guernica, a cuyos pies los reyes castellanos juraban respetar las antiguas leyes de los vascos, representaba las libertades del pueblo vasco. Además, los vascos combatieron del lado de la República contra las tropas de Franco. Para el historiador César Vidal, esa fue una de las claves: "La destrucción de Guernica fue un acto premeditado de terror para quebrar la moral de los nacionalistas vascos, que temían que algo similar pudiese ocurrir en la cercana Bilbao". Otra perversa razón para que Hitler acudiera en apoyo de Franco con aquel bombardeo la daba años después, en los juicios de Nuremberg, el que fuera mariscal de la Luftwaffe, Hermann Goering : "La Guerra Civil española me dio la oportunidad de poner a prueba a mi joven fuerza aérea, así como para que mis hombres adquirieran experiencia". Es decir, una especie de "ensayo general" para la II Guerra Mundial. La destrucción de la ciudad, que la propaganda de Franco primero negó y luego intentó atribuir a republicanos y "rojos separatistas", causó consternación en todo el mundo. Además, inspiró el famoso cuadro Guernica de Pablo Picasso, convertido en un símbolo antibélico y hoy expuesto en el museo Reina Sofía de Madrid. Para el historiador Asier Madarieta el bombadeo de Guernica supuso un golpe moral grandísimo al ejército republicano vasco, y como consecuencia una masiva retirada del frente. Apenas dos meses después, las tropas nacionales entraron en Bilbao y la guerra terminó en el País Vasco. Durante los primeros años del franquismo se llevó a cabo la reconstrucción de la ciudad. En ella participaron presos políticos y obreros contratados. Los trabajos duraron cinco largos años y, paradójicamente, el responsable último de la destrucción de Guernica, Francisco Franco, fue nombrado hijo adoptivo de la ciudad. Sin embargo, la reconstrucción de los edificios, las calles y los jardines no llegó a reparar todo lo que se había destruido. El franquismo instauró una dura represión ideológica y cultural. En el 60 aniversario del bombardeo, Alemania asumió su culpa por lo ocurrido, en un acto solemne celebrado en Guernica durante el cual se leyó un mensaje del entonces presidente federal Roman Herzog, quien pidió perdón por el ataque. Un año después, también el Bundestag, el Parlamento alemán, se unió a este gesto. Hoy, bajo el lema "Recordar para la paz", Berlín se propone sacar del olvido aquel crimen nazi, mediante un programa de actividades culturales. También hoy, Guernica celebrará numerosos actos de recuerdo de lo ocurrido, y homenajeará a las víctimas del bombardeo. Pero sobre todo, volverá a demostrar al mundo cómo se ha convertido en un símbolo de la paz y de la reconciliación. (Con información de agencias)
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