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| Elección francesa, en manos de Bayrou |
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Enrique F. Molinero
El Universal Martes 24 de abril de 2007 |
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Después de la gran jornada electoral que llenó de orgullo al país, tanto por la gran participación como por el fracaso de la ultraderecha, los franceses quedaron enfrentados ayer a un duelo inédito entre la hermosa candidata socialista de 53 años y el temido político conservador de 52 años
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PARÍS.- La candidata socialista, Segolene Royal, y su rival conservador, Nicolas Sarkozy, los grandes vencedores de la primera ronda en la crucial elección presidencial, reanudaron ayer sus respectivas campañas electorales, esta vez con la meta de convencer a los electores de sus respectivas visiones sobre Francia y ganar también el voto de casi 7 millones de franceses que el domingo votaron a favor de Francois Bayrou y que serán claves para obtener el triunfo en la segunda vuelta del 6 de mayo. Después de la gran jornada electoral que llenó de orgullo al país, tanto por la gran participación como por el fracaso de la ultraderecha, los franceses quedaron enfrentados ayer a un duelo inédito entre la hermosa candidata socialista de 53 años y el temido político conservador de 52 años. Por primera vez en la historia de la V República, un hombre y una mujer se disputarán el derecho a ocupar el Elíseo. Ambos nacieron después del fin de la guerra y los dos han prometido romper con el pasado reciente. Pero también, por primera vez, los dos candidatos están obligados a seducir al "tercer hombre", el líder de la UDF, Francois Bayrou, el candidato centrista que obtuvo 18.6% de los votos, luego de una campaña dinámica que estuvo basada en la promesa de acabar con la repartición tradicional del poder entre la derecha y la izquierda y de hacer a un lado a la élite gobernante. Con la llave en las manos "Bayrou tiene la llave en sus manos y ya veremos lo que hace con ella", dijo Jean Chiche, analista de la firma IFOP, uno de los institutos demoscópicos más importantes del país. De hecho, la noche del domingo Bayrou se convirtió en lo que la prensa anglosajona llama the king maker, una posición inédita en la política francesa y que obligará a los líderes del partido Socialista y de la UMP a ofrecer el oro y el mundo para ganar su apoyo. "La puerta nunca está cerrada y apelamos a la gente que votó por Bayrou más que al candidato mismo", dijo Brice Hortefeux, uno de los colaboradores más cercanos de Sarkozy. "No está excluido un encuentro y sólo depende del presidente de la UDF. En una mayoría presidencial hay espacio para mucha gente", añadió Claude Guéant, el director de la campaña electoral del candidato de la UMP. Royal, en cambio, fue directa al grano y utilizó su primer mitin electoral en Valence para enviar un interesado mensaje al líder de la UDF, a quien calificó como un político que había luchado por el cambio y la renovación política. "Deseo un debate abierto sobre las ideas para construir convergencias alrededor de una voluntad de renovación", dijo la candidata al proponer un diálogo abierto y público con Bayrou, a quien, confesó haberle dejado un mensaje en el teléfono portátil. "Espero su respuesta", añadió Royal. Pero Bayrou, si escucha los cantos de sirena que le llegan de la izquierda y la derecha, corre el riesgo de hacer añicos su credibilidad, al dar su apoyo a una de las dos fuerzas. Durante toda la campaña, el político de 55 años denunció los pecados cometidos por ambas facciones en las últimas décadas y prometió acabar con el bipartidismo que existe en el país. Mientras llega la respuesta del "tercer hombre", las campañas se reiniciaron. En un intento por darle vida a la imagen de una "Francia fraternal" que anunció el domingo, Sarkozy visitó en París un hogar de mujeres desvalidas para anunciar su compromiso de ayudar a las personas con dificutades. "Un país para mí es como una familia", dijo. Royal, antes de viajar a Valence, tuvo una jornada de reuniones con su estado mayor para coordinar la campaña y analizar las posibilidades de obtener una victoria, a pesar de que las matemáticas electorales no le favorecen. Mientras llega el desenlace, los franceses se mostraron orgullosos por la jornada electoral. "Es la primera vez que los franceses muestran tanta pasión por una elección presidencial tan larga", señaló Le Figaro, feliz de constatar que Sarkozy tiene las mejores cartas en su mano para convertirse en el próximo presidente. "Francia ha elegido la claridad: la derecha se enfrentará a una izquierda que debe hacer una apuesta por la renovación", constató el periódico Liberation que, al igual que el resto de la prensa escrita, recordó a sus lectores que el árbitro de la segunda vuelta será Bayrou.
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