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| Repudian propuesta migratoria de Bush |
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J. Jaime Hernández
El Universal Domingo 08 de abril de 2007 |
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Miles de personas marcharon ayer en el centro de Los Ángeles para mostrar su rechazo a la propuesta migratoria del presidente de Estados Unidos, George W. Bush, y exigir el fin de las redadas y deportaciones que han dividido y separado a familias de inmigrantes
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LOS ÁNGELES.- Miles de personas marcharon ayer en el centro de Los Ángeles para mostrar su rechazo a la propuesta migratoria del presidente de Estados Unidos, George W. Bush, y exigir el fin de las redadas y deportaciones que han dividido y separado a familias de inmigrantes en distintas partes del país. "Señor presidente, su propuesta de reforma migratoria ¡no-nos-sir- ve-pa-ra-na-da!. No queremos nada que no contemple la legalización y el fin a más de 20 años de esclavitud en las sombras", aseguró Angélica Corona, de Hermandad Mexicana, una de las organizaciones que convocó a una manifestación que ha marcado el resurgimiento del movimiento en defensa de más de 12 millones de indocumentados en EU. Al igual que hace poco más de un año, cuando casi un millón de personas desbordaron las calles de Los Ángeles para hacer causa común contra el congresista republicano James Sensenbrenner y su iniciativa antiinmigrante (HR4437), ayer entre 12 y 15 mil manifestantes (100 mil según los organizadores) marcharon para rechazar la propuesta de la Casa Blanca que contempla un largo y tortuoso proceso de regularización. "Una vez más" "Hemos decidido salir una vez más para demostrar que el movimiento en favor de los inmigrantes tiene fuerza y vida propia y para decir a la clase política que estamos hartos de sus juegos. Ya basta de jugar con nosotros, es hora de arreglar el problema y no vamos a aceptar nada que no pase por la legalización de 12 millones de indocumentados", dijo Juan José Gutiérrez, líder del Movimiento Latino USA. La marcha, que culminó en los jardines de la alcaldía de la ciudad, rebasó todas las expectativas y fue una demostración de fuerza que no se recordaba desde el 25 de marzo de 2006. "La gente ha salido para manifestarse contra la iniciativa del presidente George W. Bush, pero también para repudiar las redadas que han golpeado a miles de familias inmigrantes. Hoy, a raíz de estas redadas, tenemos a más de 400 mil niños en lista de espera que necesitan atención sicológica y legal después de haber sido separados de sus padres", aseguró el sacerdote Luis Ángel Nieto, otro de los líderes convocantes de esta marcha. "Hoy, en este sábado de gloria, queremos interpelar no sólo al poder político, sino a la opinión pública en todo el país para que entiendan que vivimos en el seno de la comunidad inmigrante un estado de emergencia, con redadas y expulsiones que dividen a familias y rompen hogares. Queremos que entiendan que nuestra lucha llegó para quedarse y no vamos a ceder hasta conseguir la legalización de todos y cada uno de quienes han contribuido a engrandecer y enriquecer a este país", insistió Nieto. La manifestación contó con la asistencia de una gran coalición de líderes políticos y religiosos y organizaciones en favor de una amnistía migratoria y contra la guerra en Irak. "Ya es tiempo de que le pongamos un alto a la guerra de Bush contra Irak y contra los indocumentados", aseguró Juan José Gutiérrez. La variedad de las organizaciones que convocaron o se abstuvieron de asistir a esta marcha dejó entrever el forcejeo y recambio que se vive en el seno del liderazgo latino. La ausencia de algunas estrellas de la radio en español, como Eddie Sotelo o El Piolín (uno de los personajes que más se benefició de las marchas del año pasado), tuvo un virulento acuse de recibo entre una multitud que lo acusó de "traidor" con enormes pancartas. "Preferimos que políticos y personas oportunistas como El Piolín no vengan y que se queden en sus residencias. Es muy triste que después de haber conseguido fama y fortuna con el movimiento inmigrante, hoy se abstengan en función de sus propios intereses", aseguró María Montaño, una mujer que trabaja como intendente en una cadena de hoteles. "Pero la marcha de hoy demuestra que el movimiento tiene vida propia y que nosotros, y no las estrellas de la radio y la televisión o los políticos oportunistas, somos quienes tenemos que seguir hasta conseguir el reconocimiento de nuestros derechos", finalizó María, mientras se perdía entre la multitud empujando una carreola y tirando de una prole de cuatro hijos que ayer vivieron una jornada festiva de denuncia y protesta.
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