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Tráfico ilegal de armas, epidemia fuera de control

Bajo el cobijo de la segunda enmienda, grupos como la Asociación Nacional de Rifle defienden la venta de fusiles, pistolas y armamento de alto poder que suelen terminar en manos de narcos
Tráfico ilegal de armas, epidemia fuera de control

VÍCTIMA. Una foto de la congresista Giffords, baleada el 8 de enero de 2011. (Foto: ARCHIVO AP )

Domingo 26 de febrero de 2012 J. Jaime Hernández / Corresponsal | El Universal
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WASHINGTON.— Cuando hace poco más de un año un desequilibrado mental atacó a la congresista demócrata Gabrielle Giffords durante un acto electoral en la ciudad de Tucson, Arizona, la opinión pública y la clase política de Estados Unidos quedaron en shock.

El hecho de que un joven de apenas 22 años y sin empleo fijo hubiera sido capaz de adquirir una pistola semiautomática y municiones volvió a atizar el debate inacabado sobre el control y el tráfico de armas en Estados Unidos, un país convertido en el más grande bazar para la compra de armas en el hemisferio occidental.

Tras el atentado contra Giffords, una coalición de legisladores decidió dar un paso al frente para presentar una iniciativa contra el tráfico de armas dentro y fuera de Estados Unidos, a fin de tratar de poner un alto al poder de una industria que ha crecido y prosperado bajo el cobijo de la segunda enmienda y con la codicia de una industria que se ha militarizado, para pasar de la producción de pistolas y rifles de cacería a las armas de asalto que hoy inundan el mercado y abastecen a las células del narcotráfico y el crimen organizado hacia ambos lados de la frontera.

“Las armas de asalto están destruyendo familias en México y EU, mientras nuestros políticos permanecen impasibles y los cárteles de la droga se siguen abasteciendo en las armerías estadounidenses”, consideró Dennis Henigan, presidente en funciones de la Campaña Brady, la más importante organización contra la violencia armada, al respaldar una iniciativa que aún sigue sin llegar a buen puerto.

Para tener una idea de la dimensión del problema a nivel doméstico, Henigan citó el más reciente reporte de la Oficina para el Control del Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF, por sus siglas en inglés) sobre el total de armas que se han “perdido” en EU entre el 2008 y el 2010.

Según este reporte, poco más de 62 mil armas desaparecieron de los inventarios de comerciantes del rubro en EU. Es decir, 56 armas por día, que fueron a parar al mercado negro.

“Es obvio que esta gente no perdió esas armas de su inventario. Las vendieron por debajo del agua para alimentar el mercado negro”, aseguró Paul Hemke, hasta hace poco presidente de la Campaña Brady, revelando las dimensiones de epidemia que ha alcanzado el problema.

A pesar de que todos los estados de la Unión operan bajo las mismas leyes federales que controlan la compra-venta de armas, algunas legislaturas estatales han implementado iniciativas de ley para tratar de regular este mercado y, sobre todo, para evitar el tráfico de armas que siguen nutriendo al crimen organizado.

Guerra abierta

Entre dichas legislaturas figura la de Pennsylvania que, irónicamente, se ha convertido en el estado con mayor número de armas “perdidas” entre el 2008 y el 2010. Ahí hay una guerra abierta entre las autoridades municipales, que han implementado sistemas de control para obligar a las armerías a reportar las armas “perdidas o robadas” de sus inventarios, y la poderosa Asociación Nacional del Rifle (NRA), que se ha convertido en la fuerza detrás de campañas para sepultar todas y cada una de las iniciativas de ley a nivel estatal y federal para evitar el tráfico de armas dentro y fuera de Estados Unidos.

También el Distrito de Columbia ha intentado por todos los medios regular la compra-venta y el tráfico de todo tipo de armas. Sin embargo, se ha tenido que plegar a los fallos de la Suprema Corte que, en junio de 2010, emitió un dictamen histórico: “Los gobiernos de los estados y ciudades del país no pueden limitar o prohibir a los ciudadanos poseer y portar armas de fuego, un derecho que garantiza la segunda enmienda de la Constitución del país”.

Tras esta decisión judicial, una de las más importantes victorias para la NRA, el control de armas se ha convertido en una misión casi imposible, mientras las estadísticas de violencia se han convertido en trágico correlato de esta batalla.

Según estadísticas del Centro de Políticas para Prevenir la Violencia, entre 2000 y 2008 murieron en EU 272 mil 590 personas por arma de fuego. Es decir, un promedio de 30 mil 288 muertes por año.

Más demanda, más oferta

Aunado a ello, la industria de las armas ha experimentado un golpe de timón espectacular en su estrategia de negocios. Según la directora legislativa de la organización Violence Policy Center, Kristen Rand, hoy 11 de los 15 más importantes fabricantes de armas en EU han dado un giro a sus negocios para aumentar la producción de armas de asalto de alto poder.

“Los cambios en la estrategia de negocios obedecen a la demanda. Hoy hay un enorme mercado para este tipo de armas entre los traficantes de drogas en México”, dijo Rand. Agregó que la inmensa mayoría de las armas de tipo militar que han dado un alto poder a los cárteles de la droga tienen su origen en EU.

Hoy, son 10 los estados que están a la cabeza del inventario de armas perdidas que todos los días van a parar al mercado negro, según el informe elaborado por la organización “Alcaldes contra el armamento ilegal en EU”. Se trata de Virginia, Mississippi, Carolina del Sur, Carolina del Norte, Kentucky, Alabama, Georgia, Indiana, Nevada, Pennsylvania.

Cuando en la final del Super Bowl del pasado mes de enero, los alcaldes de Nueva York y Boston, Michael Bloomberg y Thomas Menino, respectivamente, invirtieron más de 4 millones dólares en un anuncio para promover reformas a las leyes y normas que regulan la venta de armas dentro de EU, dejaron entrever la complejidad de un asunto donde la posesión de armas que consagra la segunda enmienda sigue siendo una poderosa herramienta de la industria armamentista para combatir cualquier intento por regularla.

“Nosotros apoyamos la segunda enmienda y defendemos el derecho de los ciudadanos a poseer armas, pero estamos decididos a combatir las lagunas legales que permiten que estas armas vayan a parar a manos de criminales”, aseguró el alcalde neoyorquino, uno de los más importantes promotores de legislaciones a favor de frenar el tráfico ilegal de armas que hoy por hoy se ha convertido en una epidemia incontrolada.



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