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La fortuna de Ortega

El presidente nicaragüense ha edificado en poco más de cuatro años un poderoso conglomerado empresarial
La fortuna de Ortega

CAMPAÑA. El presidente Daniel Ortega (centro), con su esposa Rosario Murillo y el candidato a vicepresidente, Omar Halleslevens, durante un mitin, en septiembre. (Foto: ARCHIVO REUTERS )

Martes 01 de noviembre de 2011 José Meléndez/Corresponsal | El Universal
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SAN JOSÉ.— Lejos de los mecanismos institucionales de control y transparencia en el uso de recursos estatales en Nicaragua, la familia Ortega Murillo penetró desde 2007 en un amplio menú de nuevos negocios —petróleo, combustibles, energéticos, televisoras, radioemisoras, ganado y turismo— que mezclaron factores públicos y privados bajo un influyente entarimado político-partidista abastecido con millonarios fondos transferidos por el presidente de Venezuela, Hugo Chávez.

En una nación que es la segunda más pobre de América y que arrastra una tradición de opulencia en sus jerarquías políticas, los Ortega Murillo edificaron un conglomerado empresarial en más de 58 meses y parecen simbolizar una versión renovada del suntuoso poder presidencial nicaragüense precedido por apellidos como Somoza y Alemán.

“En 45 años, la dictadura de la familia Somoza (que gobernó de 1934 a 1979) no hizo tanto dinero como ha hecho el presidente Daniel Ortega en menos de cinco años al frente del gobierno. No tiene nada que envidiarle a los Somoza”, dijo el nicaragüense Marcos Carmona, director ejecutivo de la Comisión Permanente de Derechos Humanos, consultado por EL UNIVERSAL.

“La familia presidencial ha venido enriqueciéndose, vive con mucho derroche y opulencia, sin control estatal de los recursos que recibe”, añadió. “Es contradictorio ver a un presidente que dice que su gobierno es de los pobres pero se mueve en un vehículo que cuesta muchas decenas de miles de dólares, mientras la población tiene necesidades extremas: hay más de 500 mil niños en la miseria en las calles, más del 40% de nicaragüenses sobrevive con dos dólares al día y el 30% con un dólar diario”, explicó.

La ruta del dinero tiene fuente venezolana, según opositores y medios de prensa nicaragüenses: de los 10 millones de barriles de crudo anuales que Managua compró a Caracas a partir de 2007, entre 800 y 900 millones de dólares, el 50% lo paga en 30 días y el resto a 25 años.

Pero en vez de que todos los fondos sean administrados y vigilados por el gobierno nicaragüense e instancias contraloras estatales independientes, la operación completa fue privatizada, es controlada por Alba de Nicaragua SA (Albanisa), dirigida por los Ortega Murillo, y genera de 400 a 500 millones de dólares cada 12 meses. En la práctica, Albanisa mantiene el monopolio de la importación de petróleo que vende mediante una firma que creó para distribuidor sus derivados. PDV Caribe, subsidiaria de la estatal Petróleos de Venezuela SA, es dueña del 51% de Albanisa, y la estatal Petróleos de Nicaragua (Petronic) posee el 49%, según registros oficiales.

Con las ganancias de la venta de combustibles y derivados a precios de mercado, el presidente, su esposa, Rosario Murillo, sus hijos y otros parientes, así como el gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) —dominado por la misma familia— incursionaron en numerosas actividades empresariales privadas y rechazaron exigencias de partidos políticos y otros sectores de rendir y someter los dineros a examen público.

Pese a que EL UNIVERSAL gestionó por escrito ante Murillo, responsable de comunicación del gobierno, una entrevista con el presidente y con ella sobre las denuncias en su contra, no se obtuvo ninguna respuesta.

El andamiaje

“Arriba los pobres del mundo”, proclama un gigantesco rótulo de propaganda del FSLN que permanece en las afueras de la propiedad que alberga a la mansión que Ortega tiene en Managua, con cancha de béisbol incluida. Anuncios idénticos proliferan en el resto del país como consigna social del candidato presidencial del FSLN para las elecciones del próximo 6 de noviembre, favorito para reelegirse y gobernar otros cinco años, a partir de enero de 2012, con la promesa de derrotar a la miseria endémica nicaragüense sobre la plataforma de Chávez y su socialismo del siglo XXI.

“Todos esos mensajes son una grotesca farsa”, ratificó Carmona. El socialismo del siglo XXI “es una farsa, un show que la familia y el gobierno pretenden vender al pueblo de Nicaragua y al mundo”, aseveró.

Con la derrota electoral de 1990, que sacó al FSLN del poder que tomó por las armas en 1979 al deponer al somocismo, la cúpula sandinista montó una estructura, conocida como La Piñata, de apropiación de bienes estatales. Antes de entregar el gobierno, el régimen sandinista se apoderó de empresas, fincas, lotes, residencias como la de Ortega y otra gran cantidad de bienes inmuebles que repartió entre altos funcionarios.

La comandancia sandinista incursionó en grandes negocios, desde agropecuarios y de medios de comunicación, a industria automotriz e inmobiliaria.

Disidentes del FSLN recuerdan cuando Henry Ruiz, uno de sus comandantes históricos, se paró en 1995 ante ex combatientes izquierdistas e idealistas revolucionarios y describió que el capital financiero acumulado por la jerarquía del FSLN “pesa más que sus principios ancestrales”.

Siendo opositor, Ortega admitió en 1998 que el ahora muerto coronel libio Muammar Gaddafi le dio dinero para el Frente y sus finanzas personales. Tras perder los comicios de 1996 y 2001, el jefe sandinista logró apoyo de Chávez para los de 2006: el venezolano donó 20 mil toneladas métricas de urea, valoradas en 6 millones de dólares, a alcaldías del FSLN.

Por vender el agroquímico en Nicaragua, el Frente habría obtenido tres millones de dólares para la campaña de Ortega. En abril de 2006, 153 alcaldías del FSLN y Chávez firmaron un convenio que creó Albanic, compañía mixta venezolana-nicaragüense que compró crudo a Venezuela y trasladó recursos a la campaña.

Antes de 2007, la familia era dueña de un porcentaje de acciones de Canal 4, cuya propiedad compartía con el empresario mexicano Ángel González. Pero las operaciones de los Ortega Murillo crecieron a partir de 2007 y en la actualidad, además de haber comprado el Canal a González, ahora poseen otros cuatro canales: 3, 8, 13 y 91.

Ortega, quien carecía de negocios al triunfo de la guerra contra los Somoza en 1979, sus familiares y el FSLN tienen ahora un listado de negocios en el que aparecen propiedades de ganado y lechería, hotel, cinco canales televisivos, emisoras de radio y una diversidad de medios en Internet.

“La familia Ortega Murillo no tenía la riqueza de ahora”, recordó la nicaragüense Violeta Granera, directora ejecutiva del Movimiento por Nicaragua, grupo “no partidista” que estudia los problemas del país. “Ha habido en estos años un aprovechamiento de recursos estatales para beneficio personal”, declaró Granera a este diario.

Entre caudillos

La ayuda de Chávez es vital para Ortega. “Más que un pacto petrolero de nación a nación, se convirtió en uno de caudillos. Chávez sabe que esto fue privatizado”, narró el nicaragüense Benjamín Lugo, del comité ejecutivo del Movimiento. “Se mezclan familia--partido sandinista”, narró Lugo a EL UNIVERSAl.

Albanisa nació en 2007 y es nervio del Grupo Alba, de los Ortega Murillo, y brazo de la Alianza Bolivariana para las Américas (Alba), bloque anti-Washington formado por Cuba, Venezuela, Nicaragua, Bolivia, Ecuador y tres islas del Caribe.

Un informe de 2010 del Centro de Investigaciones Económicas de Venezuela, grupo no estatal de estudios socioeconómicos, reveló que Chávez desembolsó, tendría comprometido o en vías de entrega a Nicaragua más de 7 mil millones de dólares desde enero de 2007 al gobierno del FSLN. Medios de prensa de Managua publicaron que, según el Banco Central de Nicaragua, la asistencia real es de mil 559 millones de dólares. Una parte ingresó a cuentas estatales y otra a fondos de la familia en Albanisa y Grupo Alba. Con las ganancias, la propaganda sandinista captó millonarios fondos para la meta principal: apuntalar la reelección de Ortega.



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