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Costa Rica: nido y “Babel” de explotación sexual

Los tratantes de personas han convertido a este país centroamericano en punto de origen, destino y tránsito de gran número de víctimas
Costa Rica: nido y “Babel” de explotación sexual

OPERATIVO. Mujeres dedicadas a la prostitución son retenidas por las autoridades migratorias, que intentan averiguar sus nacionalidades. (Foto: ESPECIAL )

Lunes 19 de septiembre de 2011 José Meléndez | El Universal
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SAN JOSÉ, Costa Rica.— En los estrechos pasillos de El Rey, un concurrido casino-bar de un céntrico hotel de San José, la mezcla de acentos de numerosas y estilizadas jóvenes costarricenses, colombianas, panameñas o dominicanas —y también a veces de nicaragüenses, cubanas, guatemaltecas, hondureñas, rumanas, rusas o filipinas— con los de muchos avejentados y barrigudos estadounidenses, canadienses, latinoamericanos, europeos o asiáticos, agita el escenario cotidiano.

Sin importar el reloj —y con un ritmo que a ratos es un extraño cruce de mambo, salsa, cumbia o merengue, con los cánticos roqueros de algún mareado cliente anglosajón, con los boleros de cualquier visitante hispano o con el grito reguetonero de un triunfante jugador de ruleta—, la nube del humo de los cigarrillos cubre con una niebla de misterio los ruidosos salones por los que viajan mujeres, hombres, licores, dinero y otras apetencias.

Sin esconder nada ni dejar de ofrecer de todo, el sitio es apenas uno de los tantos nidos de prostitución de latinoamericanas, europeas y asiáticas que funcionan en playas y ciudades de Costa Rica, convertida desde hace muchos años en una base de triple interés en un multimillonario negocio ligado a redes de Centroamérica, México y Estados Unidos: punto de origen, destino y tránsito de la trata de personas con fines de explotación sexual.

Para agudizar el problema, la tecnología ayuda a encubrir a las cadenas de tratantes. “Las redes sociales en internet han favorecido que la trata se incremente, porque son una ramificación y se organizan con más facilidad”, dijo Jorge Rodríguez, subdirector de la Policía Turística de Costa Rica e integrante de una coalición estatal y de organizaciones no gubernamentales de combate a la trata de personas.

“Hemos tratado de quitar la imagen de Costa Rica como destino del turismo sexual”, dijo en entrevista con EL UNIVERSAL, al explicar que las zonas “más calientes” para el desarrollo del negocio son la capital y las playas del Pacífico y del Caribe.

“Llegan mujeres de muchos países”, dijo el teniente Franklin Cárdenas, jefe de la policía en el municipio de Garabito, en el sector central del litoral Pacífico y en el que el balneario de Jacó —como atractivo turístico— es uno de los focos principales de crisis. Cárdenas explicó a este diario que “está cambiando el concepto de contratar a prostitutas en vías públicas, bares y otros sitios. Ahora se contrata por internet”.

“En respuesta a los controles migratorios y policiales, hay empresas que ofrecen paquetes turísticos con todo incluido. Con casas de lujo, condominios, comida, transporte y mujeres. Las personas contratan y pagan con tarjeta de crédito en internet y vienen a Costa Rica ya con todo el paquete. Las mismas muchachas tienen sus páginas para las contrataciones. Hay un cambio radical. Las redes son muy grandes”, recalcó.

“El negocio se ha sofisticado por la tecnología. Las redes sociales han venido a ayudar a que se puedan movilizar con mayor discreción y a que sea más difícil de detectar”, reconoció la subintendente Xinia Vásquez, directora de la Policía Turística de Costa Rica, entrevistada por este periódico.

Pasadizo humano

Centroamérica, que ya es un enorme corredor terrestre, aéreo y marítimo en el masivo tráfico de drogas de Colombia a México y EU, así como un puente del contrabando de seres humanos, también se ha convertido en pasadizo para la trata de personas para explotación sexual. La industria del turismo sexual, que se incrementa en Costa Rica y Panamá, atiende a usuarios o clientes que provienen en especial de América del Norte, por cercanía geográfica y bajos costos asociados.

Seducidos por apetitosas ofertas que describen supuestos paraísos laborales, muchos migrantes (hombres y mujeres) caen en la trampa en Costa Rica y coinciden con clientes y negociantes del turismo sexual que buscan a menores y adolescentes, a veces para inducirlos a la pornografía.

Menores y adolescentes costarricenses son introducidos en la trata interna generada por el flujo migratorio, con abusos y embarazos de menores de edad, según el estatal Patronato de la Infancia. Investigaciones de la Fiscalía General de Costa Rica revelaron que, atrapadas por las deudas, las víctimas sufren reclutamiento forzado —vía secuestro, rapto o engaño.

Las cifras en dólares son contundentes: el crimen organizado transnacional invierte pocos millones de dólares en la trata en Centroamérica, México, Estados Unidos y Canadá y gana miles de millones de dólares, según investigaciones de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD) para la zona.

El mapa centroamericano de la trata, según ONUDD, tiene a Costa Rica como afamado paraíso sexual, al ser origen, destino y tránsito de víctimas y paso de miles de migrantes ilegales en su viaje del sur de América a México, Estados Unidos y Canadá. Guatemala, Nicaragua, El Salvador y Honduras suministran seres humanos. Guatemala y Honduras son también sitios de encuentro de explotados por redes enlazadas estrechamente a traficantes del sur de México.

Con ofertas de trabajo o de llevarlas a EU, la cadena engancha a centenares de jóvenes centroamericanas y las traslada a México, por avión o por tierra, para insertarlas a los anillos de prostitución, en especial del sur de suelo mexicano y que también son bases de destino, origen y tránsito. En sitios de contacto en Honduras, Guatemala y México, son transportadas a un tercer país que casi siempre es Estados Unidos o Canadá, aunque a veces quedan atrapadas en los prostíbulos, por deudas eternas con los tratantes.

Numerosas extranjeras son traídas a Costa Rica por tratantes que las obligan a hipotecar bienes propios o de parientes y les prestan dinero para el viaje y otros trámites y les ofrecen ganar 100 dólares diarios. Pero al final quedan endeudadas, prostituidas y en ilegalidad migratoria, por lo que buscan casarse con algún costarricense para legalizar su situación sin salirse del oficio de sexoservidoras, según el Ministerio de Seguridad Pública de Costa Rica.

Fuentes policiales migratorias costarricenses narraron que el montaje de operaciones involucra a transportistas, hoteleros y firmas turísticas y reduce la posibilidad de criminalizar a las mafias (transnacionales y regionales. “El panorama es cada vez peor”, dijo la investigadora Rocío Rodríguez, directora de Alianza por Tus Derechos, ONG con sede en San José que indaga la trata en Centroamérica. Las mafias, dijo, “son de magnitud internacional y cuentan con complicidad de costarricenses. No es que un colombiano vaya a traer a las colombianas para un prostíbulo. Siempre hay un costarricense de por medio. No hay amo extranjero sin sirviente nacional”.

 



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