SAN JOSÉ (Agencias).— Casi 3 millones de votantes costarricenses se aprestan a elegir hoy a sus próximos gobernantes para el periodo que va de 2010 a 2014.
Todas las encuestas difundidas por medios informativos dan el triunfo a Laura Chinchilla, la candidata del gobernante y socialcristiano Partido Liberación Nacional (PLN), quien es considerada discípula del actual mandatario, Óscar Arias.
Chinchilla ha ocupado el cargo de vicepresidenta, ministra de las carteras de Seguridad y Justicia, además de legisladora por el PLN (2002-2006), en uno de los lapsos en que este partido tradicional fue opositor.
La candidata del PLN, cuyo lema de campaña es “Laura, firme y honesta”, cuenta con 41.9% de intención de voto, y es seguida en las encuestas por Otto Guevara, del derechista Movimiento Libertario (ML).
La Constitución de Costa Rica establece que el candidato ganador debe obtener al menos 40% de los votos para evitar ir a segunda ronda.
Aunque Chinchilla se mantiene como la puntera en la intención de voto, analistas consideran improbable que gane los comicios en primera vuelta.
En caso de que ninguno de los candidatos obtenga el menos 40%, la segunda ronda electoral se llevará a cabo el 4 de abril próximo entre los dos aspirantes con más votos.
Con una tradición centrista y una democracia centenaria, este pequeño país de renta media (unos 6 mil 300 dólares per cápita) está a las puertas de una histórica decisión, pues, de confirmarse los vaticinios de las encuestas, podría elegir a su primera presidenta: la socialdemócrata oficialista, Laura Chinchilla.
Al contrario, un triunfo de Otto Guevara, del Movimiento Libertario (ML), o de Ottón Solís, del Partido Acción Ciudadana (PAC), sería un fuerte viraje hacia ideologías de derecha o de izquierda, respectivamente.
Aunque el ambiente en las calles es frío a menos de 24 horas de que se abran los colegios electorales, los costarricenses tienen claro que del resultado de mañana depende el modelo de desarrollo que seguirá su país en los próximos cuatro años.
El mandatario deja la política
El actual jefe de Estado, Óscar Arias, dejará la política una vez que el ganador de las elecciones asuma la presidencia, poniendo fin a una carrera de 40 años que lo hizo uno de los estadistas más respetables de Latinoamérica. “Ya no más”, dijo Arias a Reuters esta semana. “Estoy cansado”, aseguró el aún presidente.