TEGUCIGALPA (Agencias).— Los seguidores de Manuel Zelaya pusieron en entredicho las elecciones hondureñas del 29 de noviembre, que la comunidad internacional amenaza con no reconocer, al anunciar que no van a participar en ellas incluso si el depuesto presidente es restituido.
Tanto para el aspirante izquierdista Carlos Reyes, que ayer retiró su candidatura, como para el Frente de Resistencia contra el Golpe de Estado, que exige la restitución del mandatario depuesto, ya es tarde para que un eventual regreso de Zelaya al poder garantice unos comicios limpios. Ambos consideraron que participar en dicho proceso electoral “legitimaría” el golpe de Estado.
“Para nosotros participar en las elecciones significa que (...) les vamos a legitimar el golpe de Estado”, dijo Reyes a los periodistas al acudir al Tribunal Superior Electoral a presentar su renuncia formal. Según el político, a quien una encuesta publicada hace dos semanas situaba tercero en las preferencias electorales pero con apenas un 4% de la intención de voto, “de esas elecciones va a salir un gobierno espurio, va a salir un gobierno sin aval del pueblo, que no va a ser legitimado por el pueblo”.
“El Ejército está metido en todo, hay represión en todo el país” y “todas las instituciones del Estado están manejadas no solo por los militares, sino por los golpistas”, denunció Reyes.
Zelaya aplaudió la decisión de Reyes y dijo que “las elecciones de todos los países son procesos que apoyamos los demócratas y no los golpistas”.
En tanto, una portavoz de Micheletti, Vilma Morales, envió una carta al secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, instándole a cumplir el compromiso asumido de reconocer las elecciones si se firmaba un acuerdo con Zelaya, aunque ese pacto fue declarado roto por éste último la semana pasada.
La Cancillería colombiana dispuso el retorno a Honduras de su embajadora Sonia Pereira, llamada a consultas tras el golpe de Estado de junio.