KABUL (DPA y EFE).— La Organización de las Naciones Unidas (ONU) anunció ayer que trasladará a zonas más seguras a más de la mitad de sus trabajadores extranjeros que actualmente se encuentran en las áreas más peligrosas de Afganistán, luego de que la semana pasada un atentado se cobrara la vida de cinco miembros del personal de la organización en Kabul.La medida afecta a hasta 600 de los mil trabajadores extranjeros que tiene la ONU en Afganistán y que serán llevados a lugares más seguros dentro del país, o incluso al exterior, según dijo el vocero de la organización en Kabul, Aleem Siddique. En total, la ONU tiene unos cinco mil 500 trabajadores en suelo afgano.
El enviado especial de la ONU para Afganistán, Kai Eide, aseguró en Kabul que el traslado no afectará de manera negativa el trabajo de la organización en Afganistán y recalcó: “No estamos hablando de una retirada ni de un desalojo”. “Habrá una reubicación temporal de aproximadamente 12% de nuestro personal”, dijo Eide, quien insistió en que la mayoría de los trabajadores que serán trasladados pertenecen al personal de apoyo de la organización que “no está en la línea de frente”.
“Simplemente estamos haciendo lo que tenemos que hacer después de los trágicos eventos de la semana pasada: cuidar a nuestros trabajadores en un momento difícil”, indicó Eide.
La acción afectará también a los empleados que hasta ahora estaban repartidos en 93 casas de huéspedes.
Las nuevas medidas de seguridad fueron decididas durante la visita que realizó esta semana a Afganistán el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, quien criticó la lenta reacción de las fuerzas de seguridad afganas y de la OTAN tras el ataque de la semana pasada.
Sin embargo, el general al mando del cuartel general de la OTAN en Holanda, Egon Ramms, criticó la decisión de las Naciones Unidas y dijo que “con una salida del personal no se conseguirá ningún esfuerzo”.
En tanto, en las últimas horas 14 civiles, dos soldados y 23 militantes talibanes murieron en diferentes ataques perpetrados en Afganistán, dijeron fuentes oficiales. En la provincia de Helmand, al sur del país, testigos aseguraron que nueve civiles, entre ellos tres niños, murieron a causa de un ataque de la OTAN. Al parecer, las víctimas trabajaban en los campos del área de Babaji la noche del miércoles, cuando fueron alcanzados por el fuego de mortero disparado por la OTAN. El presidente afgano, Hamid Karzai, condenó el ataque en un comunicado en el que afirmó que murieron nueve civiles y ordenó al ministro del Interior iniciar una pesquisa.
Otra investigación, efectuada por la propia OTAN, sobre el bombardeo de dos camiones cisterna en Afganistán a comienzos de septiembre, determinó que, al ordenarlo, un coronel alemán violó órdenes e instrucciones.
El coronel alemán Georg Klein “no tenía competencia” para ordenar el ataque contra los camiones que habían sido secuestrados por talibanes y en el que, según el gobierno afgano, murieron 69 milicianos y 30 civiles, señaló la Alianza Atlántica.